¿El club Santos Laguna fue sobrevalorado?

¿El club Santos Laguna fue sobrevalorado?

Por: Eduardo Rodríguez

Lo de la “santosmanía” parece ser un fenómeno que no tenía el arraigo y la consistencia que parecía, por lo que el equipo parece haber pasado a su justa dimensión: un equipo de fútbol profesional que, dentro de ciertos estándares de este deporte en México, era exitoso porque su plantilla, compuesta en su mayoría por extranjeros, era costosa.

En los años de la “santosmanía” el club de fútbol Santos-Laguna fue considerado como parte de la identidad de los laguneros; en una especie de referente de unidad y de éxito, que daba muchas alegrías y sostenía el fanatismo deportivo en la región.

Pareciera que no se trataba sino de un equipo de fútbol; de una empresa deportiva propiedad de un empresario que no vive ni en la región, ni siquiera en el país, que está, en consecuencia, sujeto al dinero que se le pueda invertir, el cual determina la contratación del técnico que dirige el equipo como de los jugadores que componen la plantilla.

Hoy el equipo tiene ya varios años de sequía y ha pasado a ser un equipo “colero”, ubicado en la tabla baja de los torneos de la Liga MX, y los fanáticos se encuentran muy molestos, muchos han perdido el interés en los partidos y muchos también han dejado de ir al estadio.

Los dueños y directivos no parecen tener ya la disposición de invertir grandes cantidades de dinero al equipo y tampoco tienen jugadores importantes que vender, como antaño, como no sea el caso del portero Carlos Aceves, quien, en medio de tantas derrotas, puede verse finalmente perjudicado si no cambia de equipo.

Lo de la “santosmanía” parece ser un fenómeno que no tenía el arraigo y la consistencia que parecía, por lo que el Santos-Laguna parece haber pasado a su justa dimensión: un equipo de fútbol profesional que, dentro de ciertos estándares de este deporte en México, era exitoso porque su plantilla, compuesta en su mayoría por extranjeros, era costosa.

Si, solo fútbol, muy lejos de formar parte de la identidad regional, que es algo mucho más complicado y mucho más hondo que un deporte de pelota.

Por las circunstancias internas se ve muy difícil que las cosas cambien en el corto plazo, inclusive el actual dueño, Carlos Fernández, ex CEO de Cervecería Modelo, podría verse en la necesidad de vender uno de los dos equipos que posee: el Atlas y el Santos-Laguna, pero es difícil que alguna empresa o empresario tengan la disposición de invertir un gran capital en un equipo de futbol, dadas las circunstancias actuales de la economía y los negocios en México.

Lo que queda de la fanaticada tendrá que conformarse con lo que hay, y lo que hay es poco, pero así están las cosas.

Hay irritación por lo que pasa con el equipo ciertamente, pero la solución no está en las manos del aficionado, que es finalmente un simple observador del espectáculo, ya sea que este sea muy bueno o mediocre.

El actual torneo se perfila igual o aún peor que el anterior, con el equipo sumido en las últimas posiciones de la tabla, ante lo cual no parece haber más solución que hacerse a la idea que se trata solo de un equipo de fútbol, que pasa por un mal periodo que pudiera prolongarse por un tiempo que es desconocido.

Por lo pronto habrá sede del mundial de fútbol, con boletos que estarán carísimos y con muy poco entusiasmo de los aficionados, quienes ya han manifestado abiertamente su inconformidad, pero sin obtener cambio alguno.

Como flaco consuelo, si el Santos-Laguna anda mal, la selección nacional de futbol anda más o menos en la misma situación, pero eso tampoco parece preocupar mucho a los dueños de los clubes de la Liga MX, algunos de los cuales nadie se explica para qué quieren tener un equipo de fútbol profesional si ya no les interesa el mismo.

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