El cinismo o la perversidad de Alejandro Gertz Manero en caso de Israel Vallarta

El cinismo o la perversidad de Alejandro Gertz Manero en caso de Israel Vallarta

Por: Fernando Chávez 

En dicho caso hay dos interpretaciones posibles: es inocente de los cargos que le imputan o es culpable y la procuraduría primero y ahora la fiscalía han sido tan ineficientes que no han atendido el proceso en 20 años, siendo en ambas situaciones una aberración absoluta.

Finalmente, una jueza ha dejado en libertad a Israel Vallarta, un supuesto secuestrador que tenía 20 años en prisión sin recibir sentencia, lo que es inaudito para un sistema judicial, inclusive tan deficiente como el mexicano.

El caso de Israel Vallarta es ya un clásico de la jurisprudencia y de la literatura en México y en el mundo de habla hispana. En 2018, hace ya 8 años, el escritor Jorge Volpi publicó su obra Una Novela Criminal, con la cual ganó el premio Alfaguara 2018.

La obra está basada en los hechos reales del caso de Israel Vallarta, pero pese a este antecedente tan importante, Alejandro Gertz Manero, como Fiscal General de la República, no hizo nada, en 7 años, para demostrar la culpabilidad del acusado de secuestro, delincuencia organizada y portación de armas para uso exclusivo del ejército. Simplemente dejó que siguiera en la cárcel sin recibir una sentencia y, ahora, que ha sido puesto en libertad por la jueza Mariana Veiyra, por no contarse con pruebas condenatorias aportadas por la fiscalía, el propio fiscal declara que impugnaran la decisión, porque “hay seis víctimas de secuestro que quedarían en condición de indefensión”, por lo cual es una obligación “moral, ética y jurídica”.

Gertz Manero ha sido un muy mal fiscal, pero ha sido fiel a los intereses de los gobiernos de la 4T, protegiendo políticamente al grupo en el poder, cometiendo graves omisiones y dejando sin efecto una gran cantidad de procesos, mientras que en otros ha actuado con prontitud, si de enemigos del nuevo régimen se trata.

En el caso de Israel Vallarta solo hay dos interpretaciones posibles: es inocente de los cargos que le imputan, los cuales no han podido o no han querido demostrar, en cuyo caso su detención de 20 años es una aberración absoluta o bien; es culpable y la procuraduría primero y ahora la fiscalía han sido tan ineficientes que no han atendido el proceso en 20 años, lo cual es también una aberración absoluta.

Es tanto tiempo 20 años que las cosas parecen inclinarse hacia la inocencia, por lo menos esa es la tendencia que ha tomado la opinión pública y el medio de la abogacía.

En la anómala reforma judicial, soportada en el más grande fraude electoral de los últimos tiempos, no se incluyó a las fiscalías, en lo que es una demostración de que las cosas, además de ilegales, están hechas al vapor. 

Si las fiscalías no hacen su trabajo, como lo demuestra monumentalmente el caso de Israel Vallarta, los jueces tampoco pueden hacer su trabajo, aun tratándose de casos muy delicados donde se incluye el secuestro, el homicidio doloso, el feminicidio, la delincuencia organizada y otros delitos de alto impacto.

El último favor que le hizo Gertz Manero a Claudia Sheinbaum, fue el desarticular el caso del Rancho Izaguirre en Jalisco, que amenazaba con convertirse en el Ayotzinapa del actual gobierno y ahora, con las maniobras del fiscal, ha sido diluido a la nada; a un simple campo de adiestramiento de sicarios.

Gertz Manero permanecerá 9 años en el cargo, de los cuales ya lleva seis, así que le restan todavía 3, pero va a cumplir ya los 86 años de edad en octubre, así que concluirá cuando ya este a punto de cumplir los noventa años de edad, lo que es un récord histórico, y absurdo.

La reforma del poder judicial, que se anuncia como una transformación, es más la decisión del nuevo grupo de la 4T de hacerse con el poder judicial, con jueces designados por ellos mismos (a través de los “acordeones”) que una reforma seria, de fondo, que debe iniciar por el cambio en los ministerios públicos y en el nivel de las fiscalías, quienes deben sustentar firmemente las denuncias y presentarla a la deliberación de los jueces.

Con el mismo ministerio público, con las mismas fiscalías, pero ahora con jueces, magistrados y ministros puestos a modo por razones políticas, la posibilidad de una administración de justicia pronta y expedita tiene mucho menos posibilidades.

La postura de Gertz Manero ante el caso Israel Vallarta es cínica o perversa, o ambas cosas a la vez.

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