Por: Eduardo Rodríguez
Como dinero le sobra, el Dr. SIMI ha lanzado una extensa campaña publicitaria, donde él es el protagonista central, buscando, a través de una asociación, el Premio Nobel de la Paz y tratando de encabezar otras causas sociales
Hasta ahora no se había conocido un caso como el de Víctor González Torres, mejor conocido como el doctor “SIMI”, un acaudalado empresario del comercio farmacéutico, quien busca, a través de una extensa campaña de publicidad, el convertirse en Premio Nobel de la Paz y, de paso, en una especie de santo
protector de los débiles y los discapacitados, de los cuales dice ser “orgullosamente” uno de ellos, debido a ser, desde hace algunos años, discapacitado.
Miembro de una familia de políticos y empresarios, que han lucrado enormemente con el Partido Verde Ecologista de México, PVEM, el cual controlan.
Víctor González ha creado un modelo de negocios sumamente exitoso, bajo la denominación de Farmacias Similares, de las cuales tiene en México 9,500 establecimientos, de ellos 1,800 son propias y el resto franquicias, pero también tiene en Chile 500 sucursales y está en expansión en los Estados Unidos,
particularmente en el estado de California y en Colombia.
Como dinero le sobra, el Dr. SIMI ha lanzado una extensa campaña publicitaria, donde él es el protagonista central, buscando, a través de una asociación, el Premio Nobel de la Paz y tratando de encabezar otras causas sociales.
En su publicidad se hace un manejo bastante polémico de la religión católica, al tener campañas como la “reliquia de San Judas Tadeo”, la relación con el Papa y otros elementos de la devoción popular católica, colocándose como el gran promotor e invitando a eventos religiosos en la Basílica de Guadalupe.
Lo más reciente, o al menos con más difusión que ha hecho, es autoerigirse como el gran benefactor de los discapacitados, mencionando que él mismo es “orgullosamente” discapacitado.

Ninguna persona es “orgullosamente” discapacitada, porque el problema no se trata de orgullo, sino de una pérdida física que la persona aprende a aceptar; a llevar con dignidad y a tratar de suplir la misma con el desarrollo de habilidades diferentes, que le permitan llevar una vida lo más semejante posible al de una persona ordinaria.
Para centrar su propaganda en él, ha abierto en la ciudad de México la que fuera un tiempo su vivienda, como si se tratara de un santuario-museo o la casa de un personaje notable y famoso. La propaganda menciona inclusive que hay un cobro de entrada que se dedica a causas sociales.
¿Pero es posible ganar el Premio Nobel de la Paz con propaganda o es posible adquirir la condición de santidad por el mismo procedimiento? Que se sepa nunca ha sucedido, pero el Dr.SIMI insiste una y otra vez ¿Qué beneficio le reporta esto?
Desde el punto de vista publicitario todo es provecho para él, porque la imagen corporativa del consorcio Farmacias Similares está íntimamente ligada a él, a través de un muñeco-botarga denominado precisamente el Doctor Simi, el cual tiene una imagen sumamente conocida y aceptada entre la población; una imagen por cierto positiva, graciosa, que reporta muy grandes beneficios en términos de marketing.
El modelo de negocios funciona y funciona muy bien, al vender la idea de que vende los mismos medicamentos que ofrece el mercado, pero a un precio mucho más barato.
Realmente vende medicamentos de los llamados genéricos, y solo una parte de similares. El precio de tales medicamentos es básicamente el mismo de establecimientos como Farmacias Guadalajara u otros, que ofrecen medicamentos de patente, pero también los que están disponibles en genéricos.
Hay laboratorios como PISA, que producen ciertos medicamentos genéricos para distintas cadenas de farmacias y solo les cambian la presentación.
De fondo, el Dr.SIMI puede financiar campañas tan extensas y costosas como las que realiza, porque redundan en grandes beneficios de marketing para su negocio.
San Judas Tadeo, el Papa, el Premio Nobel de la Paz y la causa de los discapacitados venden bastante bien, si se trata de la imagen corporativa de una cadena gigantesca de farmacias que está destinada a la gente con menores recursos, que es la mayoría de la población en México, en Chile o en Colombia.







