EDITORIAL
Quiere, como AMLO, hablar de todo cuanto sucede en la república; de las cosas que corresponden a su investidura, pero también de asuntos triviales sin importancia, pero polémicos, de temas que no tiene la habilidad de manejar con sentido del humor.
Jesús Ramírez, el coordinador de asesores de la presidencia de la república, quien fue el encargado de comunicación del gobierno de AMLO y uno de los inventores de “la mañanera”, deberían de ayudar a Claudia Sheinbaum y terminar con las conferencias “del pueblo” de la presidenta, pues el diseño de comunicación se ha desgastado completamente, y es cosa frecuente que la figura presidencial se vea cada vez con más frecuencia en problemas.
De entrada, los asesores deben de reconocer que Claudia Sheinbaum no es AMLO, y es obvio que carece de los recursos, los trucos y el carisma del caudillo de la 4T. Tampoco tiene las habilidades histriónicas para mentir una y otra vez sin las consecuencias inmediatas que esto tiene.
Claudia Sheinbaum quiere, como AMLO, hablar de todo cuanto sucede en la república; de las cosas que corresponden a su investidura, pero también de asuntos triviales sin importancia, pero polémicos, de temas que no tiene la habilidad de manejar con sentido del humor. De pronto se pone también a pelearse con quien no debe o no le corresponde a su condición de presidenta de la república y se mete en enredos.
Por ejemplo, se ha puesto a pelear con el abogado del capo Ovidio Guzmán, Jeffrey Lichtman, quien ha lanzado declaraciones que dejan en una mala posición a la presidenta. Jeffrey Lichtman no está en México y, en un supuesto proceso judicial por difamación o algo parecido, no pueden hacer nada contra él, pero él sí puede hacer declaraciones sumamente comprometedoras para los gobiernos de la 4T.
Tan es así que el abogado estadounidense ha vuelto a declarar sobre el gobierno mexicano, afirmando que no buscaron durante 50 años a Ismael “El Mayo” Zambada y ahora que está preso en los EEUU, de pronto tienen un gran interés en él.
Y si le siguen dando foro, este Jeffrey Lichtman les puede seguir tundiendo, sin que le suceda legalmente absolutamente nada.
Los errores abundan, por meterse en temas que no corresponden a una presidenta, como el meterse a defender la estatua de Fidel Castro y el Che Guevara, retirada de una calle de la colonia Tabacalera en la delegación Cuauhtémoc de la ciudad de México.
Se presta a que las redes sociales le digan que está defendiendo la imagen del dictador cubano y el polémico guerrillero, a quienes tanto admira, y de haber quitado la estatua de Cristóbal Colón del Paseo de la Reforma y haberla escondido quién sabe dónde. La polémica se ha vuelto casi un chisme entre los izquierdistas y la jefa de la delegación, quien seguramente la quitó para ponerles una mosca en la sopa y hacerlos rabiar ¿A que se mete en tal chisme la presidenta de la república?
Hay otros temas que son sumamente delicados y esos no los aborda con la habilidad que debiera, pero sus asesores, entre los que sobresale Jesús Ramírez, se empeñan en que siga el modelo de “la mañanera” que crearon para AMLO, pero Claudia no es AMLO, ni a distancia; AMLO está en la penumbra, manipulando los principales hilos del poder, pero no puede inventar lo que Claudia no tiene.







