Claudia Sheinbaum imita la ‘pobreza’ de AMLO

Claudia Sheinbaum imita la ‘pobreza’ de AMLO

Por: Marcela Valles

De acuerdo a su última declaración patrimonial, la nueva presidenta, Claudia Sheinbaum, es una persona patrimonialmente ‘pobre’, en lo que parece la imitación de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, de asumir la estrategia de imagen de presentarse como un presidente ‘pobre’, con apenas una casa de tipo mediano en la ciudad de México y la conocida finca de ‘La Chingada’, en Palenque, Chiapas, heredada de su familia.

En su declaración patrimonial de 2018, la hoy presidenta, quien estaba asumiendo el gobierno de la ciudad de México, ‘desapareció’ sus bienes patrimoniales, que consistían en dos departamentos y dos casas. Uno de los departamentos y una casa se ubicaban en Coyoacán; una casa en Tlalpan, donde fue delegada y otro departamento que le había sido heredado por sus padres.

La segunda casa está ubicada en Cuernavaca, Morelos. Además es socia de dos empresas manufactureras, productoras de aceites para el curtido de pieles, de las cuales posee solo un 8%, pero manifiesta no percibir ningún tipo de dividendos de ellas.

En lo personal tiene un fondo de inversión más bien modesto, que le reporta utilidades por 2,474 pesos, dos cuentas bancarias y una tarjeta de crédito.

Pero Claudia Sheinbaum parece tener más problemas que AMLO para hacerse pasar por una política pobre.

En abril de 2017, la fracción parlamentaria del PRD ante la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, a través de Iván Texta Solís, denunció que la entonces jefa de la delegación Tlalpan, debía ser removida de su cargo, debido a que, indebidamente, estaba percibiendo tres sueldos a la vez: el de delegada; el de investigadora titular categoría B del Instituto de Ingeniería de la UNAM y el de miembro del Sistema Nacional de Investigadores, categoría II.

Texta Solís aseveró que la delegada percibía 75 mil pesos mensuales como investigadora del Instituto de Ingeniería y 18 mil 200 pesos como parte del SNI categoría II, lo cual estaba prohibido y debía de ser sancionado. De ser así, por sus actividades como académica ganaba 93 mil 200 pesos mensuales. La denuncia no prosperó y fue silenciada ante los medios por las influencias de Morena.

En 2018 Claudia Sheinbaum solicitó licencia a sus cargos de investigadora, antes de asumir como jefa de gobierno de la ciudad de México, pero ha manifestado que tiene una antigüedad laboral acumulada de casi 23 años en la UNAM y sus derechos vigentes, por lo cual al terminar su periodo presidencial en 2030 tendría derecho a la jubilación. 

Como podrá observarse, una persona que tiene dos departamentos, una casa de nivel alto en Tlalpan, una casa de descanso en Cuernavaca, Morelos, y un ingreso por sus actividades académicas por casi 100 mil pesos mensuales, está demasiado lejos de ser pobre, pero el año pasado realizó varios movimientos patrimoniales para tratar de parecerlo.

Puso a nombre de su hija un departamento y la casa de Coyoacán y a nombre de su hijo el otro departamento y la casa de Cuernavaca. Se deshizo de un automóvil económico que había adquirido y reportó, en su declaración patrimonial de 2023, que había percibido únicamente 475 mil pesos por el desempeño de su cargo como jefa de gobierno.

SIN DECLARACIÓN PATRIMONIAL ESPOSO

En 2023 Claudia Sheinbaum decidió contraer matrimonio por segunda vez con Jesús Torriba Unger, un compañero y viejo novio de su época de estudiante de licenciatura, quien tiene una muy larga carrera como alto ejecutivo del sector financiero nacional e internacional. Actualmente se desempeña como especialista en riesgo financiero del BANXICO.

La pareja comenzó a vivir en un departamento de renta, como parte de la campaña de imagen de su carrera por la presidencia de la república. 

Se desconoce el patrimonio y la situación financiera de Jesús Torriba Unger, pero de su carrera profesional se desprende que debe gozar de una posición económica bastante desahogada, totalmente distante de la pobreza. Como ya se conoce, la pareja vive ahora en el Palacio Nacional del zócalo capitalino, que es también históricamente el palacio virreinal. 

A AMLO le funcionó bastante bien el manejar la imagen de un presidente pobre, que no llevaba en su cartera sino 200 pesos, no poseía ningún tipo de tarjeta de crédito, ninguna cuenta bancaria y sólo percibía su sueldo, el cual redujo y prohibió que alguien ganara más que él, aunque vivía rodeado de un aparato de servicios que costaba muchos millones de pesos al mes, al igual que lo hará Claudia Sheinbaum.

La nueva presidenta está haciendo todo un esfuerzo por imitar a su líder y a quien la llevó al cargo. Aunque son totalmente distintos en sus orígenes, en su formación y en su historia política, la idea es que las cosas que le funcionaron a AMLO deben seguir funcionando en el nuevo gobierno, pero en este caso resulta mucho más difícil evitar que la repetición de los usos y costumbres que manejó AMLO resulten artificiales en Claudia Sheinbaum.

De acuerdo a los parámetros del INEGI, la nueva presidenta, por su patrimonio, sus ingresos, su educación y su origen social es una persona de clase alta. No hay manera de hacerse pasar por pobre, aunque en apariencia se desprenda de su patrimonio inmobiliario. Como en muchas otras cosas es distinta a AMLO y eso debería aceptarse y manejarse como tal, pues es inclusive, como se mencionó, empresaria a través de su familia. Es, indiscutiblemente, una mujer exitosa y además la pobreza no posee como tal virtud alguna, menos si es artificial.   

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