Por: Álvaro González
Aunque generacionalmente es una persona muy joven, pues hoy tiene 41 años de edad, alcanza la madurez física en el periodo de Miguel Riquelme, de cuyo grupo se puede considerar que forma parte, inicialmente como un cuadro juvenil y posteriormente como un cuadro más de esa camarilla que alcanzó el poder estatal.
Para el proceso electoral de 2027 por las presidencias municipales de Coahuila será ineludible el tema de género: ninguna de las tres ciudades más importantes de Coahuila han sido gobernadas nunca por una mujer y todo indica que ya toca.
En la región lagunera, de los municipios medianos y grandes, únicamente Matamoros y Torreón no han sido gobernados por una mujer, a diferencia de la parte de Durango, donde desde hace ya tiempo ha habido presidentas municipales en Gómez Palacio y Lerdo. Ahora mismo ambos municipios han comenzado a ser gobernados por mujeres. En el caso de Gómez Palacio de los cinco últimos alcaldes cuatro han sido mujeres, con una repetición.
No está claro si las mujeres gobiernan mejor que los hombres, pues la experiencia indica que puede haber competencia o incompetencia en ambos géneros, pero es un hecho que debe existir una mínima equidad en las oportunidades políticas hacia hombres y mujeres, lo que no ha sucedido en ni en Torreón, ni en Saltillo, ni en Monclova.
Muy probablemente por lo mismo tanto el PRI, que ha sido el partido gobernante, como Morena e inclusive el PAN, como partidos opositores, tienen muy pocos cuadros femeninos de buen nivel.

Repasando la estructura del PRI, en Torreón solamente sobresale la trayectoria política de la hoy diputada federal Verónica Martínez García, quien ha sido dos veces diputada local, senadora de la república, dirigente estatal del PRI, dirigente municipal del mismo partido, y desde 2024 diputada federal hasta el 2027, año de la próxima elección municipal. Alternativamente ocupa el cargo de dirigente municipal del PRI en Torreón.
Verónica Martínez fue diputada local por primera vez a los 25 años, en el periodo de Humberto Moreira y volvió a ser diputada local en el periodo de Rubén Moreira, posteriormente es senadora en el periodo de Miguel Riquelme.
Aunque generacionalmente es una persona muy joven, pues hoy tiene 41 años de edad, alcanza la madurez física en el periodo de Miguel Riquelme, de cuyo grupo se puede considerar que forma parte, inicialmente como un cuadro juvenil y posteriormente como un cuadro más de esa camarilla que alcanzó el poder estatal.
Martínez García ha optado por la vía legislativa, donde ya lo ha sido todo, pues hasta ahora no ha ocupado ningún cargo de administración pública ni de gobierno.
Se ha preparado académicamente por encima del promedio de los políticos que hoy están en activo, pues es máster en gestión pública y doctora en administración pública, algo que ha mezclado con la actividad partidista.
Como senadora le tocó el periodo de AMLO y el derrumbe del PRI, lo que probablemente influyó en que manejara un perfil bajo o no tuviera la presencia mediática que se pudiera esperar de su cargo, lo que coincide también con cambios en su vida personal, que le debieron demandar tiempo de atención.
Como un comentario paralelo, pero que tiene que ver finalmente con su imagen, bajó mucho de peso, lo que le endureció las facciones y la apariencia física, pues transmitía más amabilidad con su peso anterior. Puede suceder que los regímenes de ejercitación y de dieta muy severos no le vayan también a la imagen de algunas personas, y este es el caso de Verónica Martínez, pero además ha madurado y dejado atrás su imagen juvenil del inicio.
Fotogenia aparte, el caso es que el PRI, o más específicamente el gobernador Manolo Jiménez, están en la necesidad de plantearse seriamente el tener una alternativa femenina para la presidencia municipal de Torreón, y los cuadros disponibles de buen nivel están escasísimos.
A partir de esta navidad de 2025, una vez que se terminen las fiestas, todos los partidos tienen que comenzar a trabajar político-electoralmente en los prospectos que tienen para la elección de 2027. La primera decisión es si será hombre o mujer el candidato; lo segundo es ponerse en campaña, como se hace siempre, aunque oficialmente el INE diga otra cosa muy diferente.
Morena está al acecho, pero sigue dividido y la pugna más fuerte es entre posibles candidatos hombres, pero falta lo que decida la dirigencia nacional del partido encabezado por Luisa Alcalde.
Aunque con la división interna, Morena puede ser muy competitivo en la próxima elección municipal y el panismo es toda una incógnita pues, por sí solo, no es una alternativa viable, pero tampoco sabe si le convenga seguir yendo como aliado del PRI, lo que es un hecho es que hay una clientela electoral panista que ahí está, y que decidió la pasada elección al margen de su candidato, el que apenas alcanzó una regiduría, que era lo que lastimosamente buscaba, por lo cual esta es tal vez la más importante incógnita para la elección de 2027, donde se puede poner muy apretada la elección y el panismo histórico podría contar mucho, lo mismo que la calidad de los dos candidatos del PRI y Morena ¿O candidatas?






