Agencias/Redacción
El crecimiento del narcomenudeo, que en la mayor parte del país está solapado y, aún más, explotado por los cuerpos policiacos, es una radiografía más precisa de la expansión del consumo de drogas, y el grave riesgo de que México se oriente hacia el problema de adicciones
Alguna vez, en las primeras décadas de la segunda mitad del siglo pasado, el tráfico de drogas por parte de los cárteles mexicanos, que entonces se estaban integrando, tenían al país como un territorio de paso. La droga era para el consumidor norteamericano, en el país que tiene el mayor número de adictos del mundo, pero la presencia de los cárteles se fue expandiendo de forma agresiva, hasta desafiar al estado mexicano en 2006 y disparar la violencia y el crimen a niveles inéditos, pero en este proceso se fue expandiendo también el mercado de las drogas en México, que comenzó a tener una población de adictos que ha ido creciendo aceleradamente, especialmente entre los jóvenes.
En México, aunque el INEGI realiza bien su trabajo en muchas áreas, tenemos malas estadísticas sobre las adiciones, debido a que la mayoría de las familias en las que existe una o más personas con problemas de adiciones se miente a los encuestadores, pues se considera algo vergonzoso, que además puede estar relacionado con conductas delictivas, desintegración de las mismas familias y relaciones disfuncionales.
La sustancia que tiene más adictos en México es, con mucho, el alcohol, y esto se da en todos los grupos sociales, en mayor medida entre los hombres, pero con crecimiento notorio en las mujeres.
El problema del alcoholismo está muy extendido en la sociedad mexicana, y puede ser medido en base a la producción y venta de bebidas alcohólicas. México es el tercer consumidor de cerveza en todo Latinoamérica. Uno de cada tres mexicanos consume algún tipo de bebida alcohólica y el negocio reporta, a nivel nacional, ingresos por 44 mil 600 millones de pesos mexicanos, pero además es uno de los principales exportadores de bebidas alcohólicas del mundo.
Pero cuando se pasa a las estadísticas sobre el número de alcohólicos en México los datos son muy imprecisos, y eso, aunque no es fácil de medir, es intencional, porque existen fuertes implicaciones económicas.
De los datos más relevantes es que el alcoholismo está cada vez más extendido entre los jóvenes, y el porcentaje de mujeres alcohólicas ha crecido de manera acelerada en las últimas dos décadas. Después de la comida chatarra el alcohol puede ser considerado como uno de los principales precursores de enfermedades de muy diversos tipos.
Solo como referencia, en las pocas investigaciones disponibles, como la Encuesta Nacional del Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco, se pudo establecer que el estado de Nuevo León tiene un 30.7% de población que consume alcohol en exceso; Jalisco el 27.7% y Coahuila el 27.57%, lo que es un porcentaje sumamente alto. La mayor parte de este consumo excesivo se disfraza como “alcoholismo social”, es decir que se genera en eventos sociales y actividades cotidianas, como el comer o asistir a eventos deportivos, por citar un ejemplo.
Si se quiere un dato más duro, el alcoholismo está íntimamente relacionado con la violencia intrafamiliar y la violencia en contra de la mujer, que son dos de los mayores problemas delictivos del país.

EL MERCADO DE LAS DROGAS
El negocio del alcohol es enorme y está considerado como lícito, pero en paralelo el negocio de las drogas ilícitas ha venido expandiéndose y, a diferencia del alcohol, donde hay datos precisos de su producción y de sus ventas al público, en el caso de las drogas ilícitas se trata de un negocio negro, con cifras también negras, donde lo que se alcanza a percibir es un crecimiento acelerado, a través de los datos recabados por los Centros de Integración Juvenil, los datos sobre el número de personas detenidas por su venta e investigaciones de instituciones privadas y públicas, inclusive sobre los datos recabados por organismos como la Coparmex y otras organizaciones empresariales, que recaban datos sobre el agresivo incremento del ausentismo y la rotación laboral, aparte de la dificultad del reclutamiento laboral, debido al incremento en el consumo de drogas como la mariguana, pero principalmente el llamado “cristal”, las anfetaminas, el crack en menor proporción, la heroína y la cocaína, esta última entre personal con mayor nivel de estudios, profesionistas e inclusive ejecutivos de las empresas.
La red nacional de Centros de Integración Juvenil, han venido reportando, en base a la demanda de servicios de rehabilitación y a la información que recaban del mercado de la venta de drogas al menudeo, un crecimiento muy agresivo de las adicciones, en especial del llamado “cristal”, una droga sintética sumamente agresiva y devastadora para sus consumidores.
Junto con las anfetaminas, es la droga de mayor consumo entre la población joven de escasos recursos económicos, pero también de sectores de clase media, tanto dentro del medio urbano como rural.
El crecimiento del narcomenudeo, que en la mayor parte del país está solapado y, aún más, explotado por los cuerpos policiacos, es una radiografía más precisa de la expansión del consumo de drogas, y el grave riesgo de que México se oriente hacia el problema de adicciones que tienen hoy los Estados Unidos, pues la corrupción gubernamental y del aparato de seguridad nos vuelve todavía más vulnerables que el país vecino.

RADIOGRAFÍA DEL NARCOMENUDEO
El delito de narcomenudeo ha aumentado prácticamente en todos los estados del país, y ha alcanzado máximos históricos en la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).Para ponerlo en contexto, durante el sexenio del expresidente Enrique Peña Nieto, en México se iniciaron un promedio de 7 carpetas por narcomenudeo cada hora, mientras que entre enero y mayo de 2021 el número de carpetas reportadas fue de diez cada hora.
De acuerdo con cifras del Observatorio Nacional Ciudadano, el narocomenudeo es uno de los 11 delitos que más han crecido en la actual administración y la tendencia a nivel nacional de este delito continuó al alza en el primer trimestre del 2023
Según la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX), el narcomenudeo es una actividad ilegal que se caracteriza por la “posesión, venta, comercio y suministro, incluso compra, de ocho tipos de drogas establecidas en la Tabla de Orientación de dosis máximas de consumo personal e inmediato de la Ley General de Salud”.
Coahuila y Guanajuato son las entidades con el mayor número de carpetas de investigación abiertas por el delito de narcomenudeo en México
Sin embargo, un caso particular es el del estado de Chiapas, pues ahí el delito por consumo de drogas es el más recurrente entre la población de 18 años, de acuerdo con los datos de la Encuesta de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, Envipe 2022, además de que en 2021 la entidad del sur de México tuvo el primer lugar en decomisos de estupefacientes.
En el primer semestre de 2022 se reportó un crecimiento de este delito de más de 400%, y ese mismo año el número de carpetas relacionadas con ese delito creció 18 por ciento.
San Luis Potosí fue la entidad donde se reportó el mayor crecimiento de este delito en los primeros tres meses del año, pues creció 304.1 por ciento. Le siguieron Nayarit, con 169%; Oaxaca, con 109.27%; Querétaro, 83.27% y Nuevo León, con 62.71 por ciento.
En León, Guanajuato; Playas de Rosarito, en Baja California, y Vallecillo, en Nuevo León, se reportaron tasas hasta once veces mayores a la media nacional.
En 2018, 2019 y 2020, el narcomenudeo creció 45% y encendió las alarmas sobre todo en entidades como Puebla, Michoacán, Sonora, Baja California y Nuevo León.
En octubre de 2023, documentos hackeados a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) revelaron que en la Ciudad de México hay prácticamente una “narcotiendita” por cada plantel educativo. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en el país hay cerca de 10 mil planteles públicos y privados.
La información enviada por el ejército al Centro Coordinador de Fusión de Inteligencia Militar, señala que en la capital del país los principales grupos del crimen organizado que operan son la Unión Tepito, la Fuerza Anti Unión, el Cártel de Tláhuac, el Cártel Jalisco, Ronda 88, Los Rodolfos y Los Tanzanios.
Además, según los militares, las alcaldías Iztapalapa, Cuauhtémoc y Gustavo A. Madero son consideradas como los principales centros de operación de drogas en la capital. Aunque también el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), la Central de Abasto y la terminal de ferrocarriles de carga son considerados como puntos importantes de llegada y almacenamiento de droga.
Tan solo en la alcaldía Cuauhtémoc se habían ubicado 87 narcotiendas. La colonia Centro tenía 27, la Guerrero 26 y la Morelos (Tepito) 19.
Si la capital del país, que tiene los cuerpos policiacos más grandes a nivel nacional, y es la sede de las instituciones nacionales de seguridad, el narcomenudeo ha tenido un crecimiento histórico, se puede deducir lo que está pasando en los estados y ciudades donde los cárteles y en general las organizaciones del crimen organizado tienen una presencia mucho más fuerte y, en algunos casos, controlan regiones completas o son un poder paralelo en la entidad.



