La 4T en problemas, sin un nuevo proyecto de gobierno

La 4T en problemas, sin un nuevo proyecto de gobierno

Por: Rodrigo Tejeda

A menos de dos años de haber iniciado, el segundo gobierno de la 4T está dejando en claro que no es el segundo piso anunciando, sino, en muchos aspectos, el sótano del gobierno de AMLO.

El gobierno de Claudia Sheinbaum fue planteado por AMLO como el segundo piso de la 4T, pero en la práctica este gobierno, lejos de construir un segundo piso, está enfrentando los problemas y las consecuencias de las decisiones del gobierno de AMLO, y las cosas se están complicando cada vez más a medida que transcurre el sexenio, con consecuencias imprevisibles para el mediano y largo plazo.

El gobierno de Sheinbaum maniobra con dificultad en varios frentes, el primero de ellos son las relaciones con el crimen organizado, donde Donald Trump está aplicando una presión cada vez más fuerte, en lo que parece ser solo el inicio de una escalada que puede desestabilizar seriamente al morenismo.

El caso del exgobernador de Sinaloa con permiso, Rubén Rocha Moya es solo el hilo más superficial de una madeja de aparentes nexos entre los carteles de la droga y muchas figuras relevantes del morenismo. Nexos que pueden alcanzar inclusive a la misma presidencia de la república.

Claudia Sheinbaum pelea todos los días con molinos de viento, pero ya hoy se encuentra rebasada y lo peor parece estar por venir.

El haber relacionado la comparecencia de Rocha Moya y sus compinches con una acusación a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, es una maniobra sucia y burda, pero demasiado obvia para tener éxito, más cuando ya fracasaron con la manifestación fallida en la propia capital de Chihuahua.

El problema es todo herencia del gobierno de AMLO, por lo mismo Claudia Sheinbaum se encuentra atada, porque los nexos del crimen se hunden también en la campaña de 2024, así como lo hicieron en las campañas de 2021 con varios de los gobernadores morenistas.

Es una corrupción demasiado temprana para el movimiento de la 4T; el costo de haber accedido a todo el poder a cualquier costo, con un pragmatismo rampante y peligroso.

Si las acciones del gobierno de Donald Trump se extienden, las elecciones de 2027 podrían complicarse, y en ellas se juega la Cámara de Diputados, y más de la mitad de las gubernaturas del país, presidencias municipales y congresos locales.

Morena puede perder la mayoría calificada, pero también puede perder gubernaturas, algo que todavía no se contemplaba a principios de 2026.

Toda la popularidad de Claudia Sheinbaum y la fuerza electoral de Morena están sustentadas en los 24.4 millones de beneficiarios de los programas del bienestar, pero si el deterioro de imagen es muy fuerte estos podrían no alcanzar.

El cambio de Luisa María Alcalde como dirigente nacional de Morena pone en claro que las cosas no van como se afirma en las mañaneras, lo que se reafirma con la salida de Andrés Manuel López Beltrán de la Secretaría de Organización.

El relevo de Ariadna Montiel, quien era Secretaria del Bienestar, se orienta precisamente a ‘amarrar’ políticamente los programas del bienestar a los procesos electorales, de manera más sistemática.

Para 2027 Morena depende como nunca de esos programas del bienestar y la operación de sus gobernadores, pero muchos de ellos sufren ya un desgaste y tienen niveles de aceptación bajos. Es una minoría los que se encuentran entre los 10 mandatarios mejor evaluados del país.

PROBLEMAS ECONÓMICOS 

Los indicadores económicos del país, al primer trimestre de 2026, son preocupantes, por más que Claudia Sheinbaum se aferre a una visión optimista pero irreal de la marcha de la economía.

La deuda sigue a un ritmo más acelerado que inclusive en el gobierno de AMLO; con ella el costo de la misma, que ya hace tiempo superó el billón de pesos, mientras la recaudación fiscal se encuentra estancada, por el bajo crecimiento de la economía.

El costo de la deuda; el gasto indiscriminado y creciente de los programas del bienestar y los subsidios a PEMEX y CFE están absorbiendo gran parte del gasto, lo que propicia que la inversión pública en infraestructura haya caído hasta en un 28% entre 2024 y 2025, estancando también el gasto en sectores básicos como educación, salud y seguridad.

La inversión privada se encuentra estancada ante la incertidumbre del T-MEC y la absurda reforma del poder judicial. Lo mismo le pasa a la inversión extranjera.

Desde el 2019 tenemos un crecimiento económico de casi la mitad de lo que se venía creciendo en los gobiernos anteriores. Por más que la demagogia diga lo contrario, los números están ahí y son avalados por el Banco de México. Hemos pasado de modestos 2.4% anual a 1 o menos de uno por ciento.

El ingreso per cápita ha descendido en los últimos siete años, lo que mide el índice de riqueza nacional. 

Las calificadoras internacionales alertan sobre estas tendencias de la economía mexicana, con el riesgo de perder el grado de inversión si no se modifican, pero Claudia Sheinbaum insiste en sus conferencias mañaneras que todo marcha bien; no hay contrapesos dentro del gabinete que tengan voz y voto para realizar una autocrítica, mientras que para la presidenta la oposición sencillamente no existe, como no sea para montar campañas de distracción.

Los gobiernos de la 4T están manteniendo la política de aumentar el gasto social, pero han sido un fracaso en materia de crecimiento económico.

Si no hay crecimiento económico, mayor recaudación fiscal, el gasto social no puede crecer, y menos en las proporciones que ahora alcanzó, porque tiene que ser financiado con deuda. Los gobiernos de la 4T están endeudando al país, y de forma acelerada, cuando una de sus principales promesas es que no aumentarían la deuda pública, pero ya casi la han duplicado.

El populismo, en toda su historia no ha generado riqueza en ningún país y sí graves crisis económicas, algo que se puede demostrar inclusive en México con los gobiernos de Luis Echeverría y José López Portillo.

LA IDEOLOGÍA DE SHEINBAUM

Pese a toda la problemática que enfrenta y a su dependencia de AMLO, Claudia Sheinbaum trata de fijar posturas en base a su ideología de izquierda, lo que está tensando mucho más sus relaciones con el gobierno de Donald Trump y con otros sectores de la política nacional e internacional.

Con la bandera del nacionalismo y la autosuficiencia energética se empeña en no realizar un cambio estructural y de modelo de negocios en PEMEX y en la CFE, pese a que se supone que es especialista en energías limpias.

Debe de requerirse mucho ingenio para que PEMEX siga perdiendo enormes cantidades de millones, cuando el precio internacional del petróleo está por encima de los 100 dólares.

CFE puede tener serios problemas si se suspende el suministro de gas barato por parte de Texas, algo que es posible en el mercado internacional, que está cambiando con respecto al gas texano.

La importación de gas, gasolinas y diésel, no son un problema si se adquieren a precios baratos, pero la autosuficiencia energética es un mito que insiste en sostener Claudia Sheinbaum.

Llevada por su ideología, y aunque se suponía que estábamos en tensiones diplomáticas con España, la presidenta desdeño una cumbre de la derecha convocada por Donald Trump, lo que está bien, pero asistió a otra cumbre de la izquierda convocada por el gobierno socialista español, que tiene fuertes tensiones con el gobierno derechista de Trump. Una provocación innecesaria que en nada beneficia los intereses de México. Si no asistió a una tampoco debió de asistir a la otra.

Ante el asedio del gobierno de Donald Trump a Cuba, Claudia Sheinbaum sale en defensa de ‘los países hermanos’, cuando esa visión anacrónica de una de las más feroces y viejas dictaduras del mundo es obsoleta. Se están poniendo la ideología de la presidenta por encima de los intereses de México, y a cambio, literalmente, de nada.

Irritada, molesta, porque ha perdido el control del discurso político, Claudia Sheinbaum ataca abiertamente a periodistas y analistas políticos, citándolos por su nombre, y ataca a TV Azteca, afirmando que ya no la vean porque dice mentiras, y al siguiente día afirma que es solo su opinión personal, es decir la opinión pública e incisiva de la presidenta nacional, en lo que es una pérdida del control lamentable de su propio discurso, que se está volviendo cada vez más autoritario.

A menos de dos años de haber iniciado, el segundo gobierno de la 4T está dejando en claro que no es el segundo piso anunciando, sino, en muchos aspectos, el sótano del gobierno de AMLO.

Aunque los programas del bienestar puedan seguir manteniendo, a un costo altísimo, las encuestas de aceptación presidenciales, el desgaste del actual gobierno ya es notorio, y esto se refleja de manera contundente en la mala marcha de la economía; la pérdida de control político al interior del propio morenismo; la gran incertidumbre que hay en el país, y la apreciación de un gobierno que no ha podido, hasta ahora, fijar un proyecto propio de nación, con un discurso repetitivo y prestado del gobierno de AMLO, pero en una versión clonada y desgastada.

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