El Mundial: negocio obsceno y manipulación mediática

El Mundial: negocio obsceno y manipulación mediática

Por: Eduardo Rodríguez

Para el gobierno de Claudia Sheinbaum el mundial de fútbol es un buen distractor de todos los problemas nacionales, especialmente del escándalo de los narcopolíticos, que le tiene agobiada frente al gobierno de Donald Trump.

El colmo de la manipulación, y de la irresponsabilidad en relación al mundial de fútbol lo ha dado Mario Delgado, Secretario de Educación Pública, quien intentó recortar hasta 40 días el calendario escolar por la realización del evento y por ‘el calor’. Tuvo que intervenir personalmente la presidenta Claudia Sheinbaum para corregir al inepto secretario, quien todavía tuvo los arrestos para declarar en contra de los padres de familia y las empresas, afirmando que las escuelas no son guarderías de niños.

En los canales de televisión abierta comenzó a aparecer la publicidad del mundial, con spots grotescos, donde se utilizan imágenes de ruinas prehispánicas, símbolos tan importantes como el calendario del sol, y referencia a la identidad nacional, cuando no estamos más que ante un juego de pelota, que se ha convertido en un negocio obsceno para la FIFA, una organización multinacional con tintes mafiosos en su manejo interno, dirigida hoy por Ganni Infantino.

Para el gobierno de Claudia Sheinbaum el mundial de fútbol es un buen distractor de todos los problemas nacionales, especialmente del escándalo de los narcopolíticos, que le tiene agobiada frente al gobierno de Donald Trump.

También puede ser un distractor para los más recientes indicadores económicos, que comenzaron el primer semestre del año con un 0.8% bajo cero, en lo que es un escenario nada prometedor para el resto de este 2026.

En los Estados Unidos la industria hotelera, del transporte y de los servicios están adelantando que el mundial de fútbol está muy lejos de las declaraciones de Infantino, quien afirmó que equivaldría a ‘25 supertazones’, pero al parecer va a estar muy distante de ello. Las reservaciones en hoteles y vuelos están mucho más bajas de lo esperado.

El mundial tendrá 104 partidos, de los cuales 78 se jugarán en los EEUU, incluida la gran final y los partidos más importantes, mientras que en México y Canadá únicamente se jugarán 13 partidos en cada país. En Canadá la expectación es más bien baja y en México tampoco hay la gran euforia, más cuando todo indica que la selección nacional podría ofrecer una pobre demostración, en opinión de los especialistas independientes, porque las televisoras están tratando de hacer todo el ruido posible, pues se trata de su negocio.

De los 104 partidos solo se transmitirán 32 por televisión abierta, el resto solo se transmitirá por plataformas de paga, para lo cual hay que comprar un paquete.

Los precios de los boletos de entrada a los estadios están tan caros que han sido criticados inclusive por el propio Donald Trump, y es que los boletos de cuartos de final hasta la gran final, tiene realmente precios absurdos, inalcanzables para el ciudadano promedio norteamericano.

Otro problema que puede afectar al evento es la política migratoria de Donald Trump, pues la mayor parte de la afición al fútbol soccer en los EEUU está compuesta de latinos, muchos de los cuales están evitando eventos públicos por los operativos del ICE, que han despertado el terror entre la población migrante.

En el mejor de los escenarios, la selección nacional jugará tres partidos en la ciudad de México y un partido en Guadalajara, los otros nueve partidos se repartirán entre Guadalajara, la Ciudad de México y Monterrey, pero la afluencia que puedan tener es toda una incógnita, debido a los costos de los boletos.

La derrama económica por turismo internacional está por ahora en expectativas conservadoras, pues la imagen del país en torno a la seguridad, especialmente la ciudad de Guadalajara, no son muy buenas, y en Monterrey, como dijo el irresponsable de Mario Delgado, ‘hace mucho calor’ en los meses de junio y julio, pero además no tiene los atractivos turísticos de la ciudad de México.

Pese a los pronósticos de la FIFA, que está ofreciendo un negocio fabuloso, este podría ser un mundial algo deslucido, pero con una manipulación mediática tremenda, por lo menos en México, donde Ganni Infantino, como gran capo de la mafia que controla el fútbol internacional, ha venido a vender espejitos, algo que no le creen gran cosa en los EEUU y Canadá, pero en México el primer interesado en el mitote es el propio gobierno federal, y después las empresas televisoras, abiertas y de paga; el primero por motivos políticos y las segundas por motivos económicos.

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