Por: Álvaro González
Aunque la de diputados locales es una elección huérfana en Coahuila, que suele tener un nivel de participación algo baja, para el PAN es de suma importancia, pues vuelve a ir en solitario, una vez que ha roto la alianza con el PRI, y pasa por un momento especialmente crítico a nivel nacional. De los resultados que obtenga el próximo 7 de junio depende en gran medida su futuro como partido político en el estado.
La última encuesta, realizada por la empresa Electoralia en los 16 distritos del estado, presenta un pronóstico de votación que está por debajo del 5% en 11 distritos, pero inesperadamente le da un 11% en el 4 (Saltillo), un 8% en el 7; un 8% en el 9 (Torreón), un 9% en el 10 (Torreón) y un 6% en el 11 (Torreón).
De concretarse esos pronósticos en la elección real del 7 de junio, el PAN podría alcanzar entre un 4 y un 5%, lo que es más del oscuro escenario que tenía al inicio de las campañas, aunque es demasiado poco para su historial político y le daría apenas para una diputación plurinominal, poniéndolo, posiblemente, por encima del PVEM, de Movimiento Ciudadano y de un partido nuevo que recién ha aparecido, denominado Nuevas Ideas.
Como se puede observar, los mejores números del PAN se dan en tres de los cuatro distritos de Torreón y en un distrito de Saltillo, y solo un distrito en el centro del estado. En el resto de Coahuila el panismo parece extraviado, con posibles votaciones que van del 1 al 4%.
El pronóstico de voto panista en los tres de los cuatro distritos de Torreón lo van a resentir los candidatos del PRI, que acortan su distancia con los candidatos de Morena, haciendo una elección mucho más competitiva que las dos anteriores, en las cuales el PRI, en alianza con el PAN, se llevó el “carro completo” ganando, de forma contundente los 16 distritos.
Este potencial voto panista proviene de la composición de los distritos de Torreón y Saltillo, en especial de Torreón; de sectores de clase media alta principalmente, quienes han sido panistas por tradición y nunca vieron con buenos ojos la alianza con el PRI, aunque sienten una animadversión mucho más fuerte hacia Morena.
Se trata de un voto duro, que no está relacionado con la calidad de los candidatos, que son casi desconocidos, mucho menos con el discurso de las campañas, que es en la mayoría de los casos desacertado. La propaganda también es pobre, lo mismo que las campañas, así que el voto sería por la marca del partido; por lo que fue, no por lo que es ahora, por lo mismo en términos generales es un voto reducido, en el cual Torreón es un fenómeno casi aislado, que solo se rompe en el distrito 4 de Saltillo. Habrá que tratar de explicar, si realmente se da como afirma el pronóstico el próximo 7 de junio, en el hecho histórico de que Torreón ha sido el centro del panismo desde la década de los años noventa del siglo pasado.
Uno de los aspectos importantes es que la mayoría del voto duro panista que sobrevive, proviene de un segmento de la población adulta y mayor, no se sectores juveniles, ni de medios sociales populares, pues la mayor parte de la estructura que había logrado fincar el panismo ha sido desmantelada; por el proselitismo de Morena, una parte, por los propios panistas y por lo que el priismo se quedó.
Por citar un ejemplo, el gobernador del estado, Manolo Jiménez, que proviene todavía de la alianza PRI-PAN, tiene un muy buen nivel de aceptación entre este mismo panismo duro, a quien solo le dará, en el mejor de los casos, para un diputado plurinominal. Falta ver de que parte del estado puede ser ese diputado. Uno entre 25 es apenas mejor que nada.
Habrá que ver lo que sucede en la elección de presidentes municipales en 2027, donde se espera una contienda muy competitiva entre el PRI y Morena. Esto en el caso de Torreón, donde este panismo duro fue el que hizo precisamente la diferencia entre el PRI y Morena en el pasado proceso de 2024.
Paradójicamente, el PAN está jugando en Torreón a favor de los intereses de Morena, y esto es de manera involuntaria, pues el rechazo del panismo duro hacia el morenismo es, probablemente, el más radical que existe entre todo el electorado. Esto no solo en la región y el estado sino en todo el país.



