Claudia: A ver si puede, a ver si quiere

Claudia: A ver si puede, a ver si quiere

Editorial OCTUBRE 2024

Sería una gran pena que la primera mujer que llega a la presidencia de la república sea una mandataria atada al hombre que en teoría se va

Bajo el pretexto de la continuidad del proyecto de la nueva transformación o 4T, que no es otra cosa que lo que se le ocurra a AMLO, tenemos una transición de poder sexenal, donde la presidenta electa, Claudia Sheinbaum, corre, presurosa, a cumplir aún los caprichos del presidente saliente, quien le ha impuesto la mitad de gabinete, el control del partido oficial, que considera de propiedad familiar, el control del legislativo,  y no le ha dado, al menos hasta el día de su toma de posesión, el respeto y el espació que debería. Ni tan siquiera tuvo la cortesía de salirse del Palacio Nacional con un tiempo razonable para el cambio de la mudanza. 

Es más que evidente la intención de AMLO, un hombre enfermo de poder y quien no tiene confianza en nadie (tenía intervenidos los teléfonos de todo el pequeño círculo más cercano de Claudia Sheinbaum), de establecer un Maximato, al estilo del que impusiera el siglo pasado Plutarco Elías Calles. Todo dependerá de Claudia Sheinbaum si puede y si quiere asumir con independencia su cargo presidencial, pues podría suceder que quiera, pero se encuentre atada a todos los controles que le imponga desde fuera López Obrador, con quien parece tener un gran temor de distanciarse o, aún más, de fijar su independencia.

Sería una gran pena que la primera mujer que llega a la presidencia de la república sea una mandataria atada al hombre que en teoría se va.

Esto en lo político, en lo partidista y en lo ideológico, porque en lo referente a lo administrativo y a las finanzas públicas, aunque se quisiera establecer una continuidad, sencillamente no se puede.

López Obrador deja malas finanzas públicas, de tal manera que será imposible seguir con obras faraónicas, con gasto ilimitado en programas de tipo social-clientelar y en despilfarro de recursos, como el que se le concede al Ejército. También será imposible seguir con la misma política fallida de seguridad pública, entre otras cosas.

AMLO había anunciado que, terminando, se iba a su rancho de ‘La Chingada’, en Palenque, Chiapas, pero fiel a su mitomanía, ahora ha declarado que estará un tiempo en la ciudad de México. Su propósito es ‘verificar’, de primera mano, que el nuevo gobierno vaya como él quiere, después del desorden adicional que ha dejado con las reformas de septiembre, algo que en rigor ya no le competía.

¿Qué tanta voluntad de poder y carácter tendrá Claudia Sheinbaum ya puesta en la silla presidencial? Es algo que se podría decir que se desconoce, pero hay cierto pesimismo, que se deriva del comportamiento que tuvo de la elección a la toma de posesión, donde se convirtió en una sombra de AMLO hasta la ignominia.

Pero habrá que guardar esperanza y el deseo de una nueva presidenta que, a medida que tome las riendas del poder, que en este caso es enorme, se vuelva independiente, y lo haga para el bien de México, no al capricho de un hombre enfermo de poder que teme que su ‘legado histórico’ se pierda.

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