Las consecuencias del comercio chino en ciudades como Torreón

Las consecuencias del comercio chino en ciudades como Torreón

Por: Eugenia Rodríguez

El problema para la economía de México es que China ha emprendido una política comercial de exportación muy agresiva hacia México, pero China compra muy poco a México, por lo cual tenemos una balanza comercial sumamente deficitaria

Tenemos una economía de libre mercado, lo cual es considerado como algo positivo por los especialistas, pero también hay expertos que opinan que el llamado “capitalismo salvaje” deja demasiada basura, entre la que se encuentra el consumismo o consumo compulsivo y el consumo sesgado.

El consumismo compulsivo es una manifestación patológica de quien, comprando de forma obsesiva, trata de compensar ciertos desequilibrios emocionales o, dicho de otro modo: consumir con desenfreno es un mecanismo para tratar de resolver ansiedades, vacíos existenciales, problemas de autoestima, entre otros.

De unos años a la fecha el comercio de origen chino se ha incrementado agresivamente en México, lo cual se puede observar en Torreón con la apertura de malls o grandes tiendas de productos chinos, que tienen dos características: la mayor parte de los productos son lo que se puede denominar como “chácharas”, o artículos que no son de necesidad, y lo mismo pueden ser consumidos que evitados, pero se ofrecen a un precio muy bajo. La otra característica es que en su mayoría son productos de baja calidad, que tendrán un corto tiempo de duración.

Pero hay otra característica que se debe considerar: buena parte de los productos chinos que están inundando el mercado mexicano pueden ser producidos en México, por empresas mexicanas, con capital mexicano y con mejor calidad. Cuando hablamos de ropa hablamos de cualquier prenda de vestir, desde ropa interior hasta vestidos de fiesta. Lo mismo pasa con los juguetes, los artículos para el hogar, artículos de decoración y zapatos, entre otros.

Recientemente se ha abierto un nuevo mall chino, llamado Gran Asia, ubicado sobre el boulevard Rodríguez Triana, frente al Centro Saulo. Está de moda y tiene mucha clientela, sobre todo por las tardes y noches.

Me he colocado cerca de la puerta del mall, un viernes a las ocho de la noche y he realizado una pequeña encuesta a diez consumidores. 

Ocho de los entrevistados manifestaron que habían venido a conocer la tienda, que está muy surtida, que los movió básicamente la curiosidad y no la necesidad específica de buscar cierto artículo que les hiciera falta, pero ya estando ahí compraron dos, tres y hasta cuatro artículos, porque les parecieron novedosos o tenían un buen precio, aunque ninguno expresó que fueran especialmente baratos.

Solo dos de los entrevistados manifestaron que vinieron a buscar artículos que estaban buscando en otras tiendas, para aprovechar un mejor precio. Uno de ellos adquirió artículos de papelería y otro sandalias de plástico para vacacionar. Externaron que el precio era aceptable, pero tampoco estaban tan baratos como les habían comentado.

Muchos de los productos que se venden en la tienda, según se pudo observar, son imitaciones o plagios de productos de marcas conocidas, como los termos metálicos de la marca Yeti, que se venden aquí mucho más baratos.

No todos los productos de fabricación china que entran a México son de baja calidad, como tampoco no todos son “chacharas” o productos de consumo banal, pero sí una gran cantidad de ellos, digamos que la mayor parte.

El problema para la economía de México es que China ha emprendido una política comercial de exportación muy agresiva hacia México, pero China compra muy poco a México, por lo cual tenemos una balanza comercial sumamente deficitaria.

Tan solo en abril de 2025 China introdujo a México importaciones por 10 mil 302 millones de dólares, pero México sólo exportó a China productos por un valor de 784 millones de dólares, que fueron en su mayoría de materias primas, mientras que las mercancías chinas son en su totalidad productos manufacturados.

Esa son las cifras oficiales, pero no las reales. Una buena parte de los productos chinos que entran a México lo hacen a través del contrabando en las aduanas marítimas del país, por lo que las cifras reales son mucho más altas.

En tan solo dos años, ciudades como Torreón se han visto inundadas por agencias de automóviles chinos, cuando México es un muy importante productor automotriz para el mercado norteamericano y para el consumo interno. China está mandando autos más baratos, una buena parte de ellos de menor calidad, pero a precios muy atractivos, lo que les puede permitir una expansión acelerada, creando un déficit comercial mucho más elevado y representando una competencia muy desventajosa para las grandes empresas automotrices que están establecidas en México, algunas desde hace más de cinco décadas.

Para la hacienda mexicana el comercio chino es un mal negocio.

En México existe ya un alto consumo sesgado por parte de la población de escasos recursos económicos, que es la gran mayoría. Este consumo sesgado consiste en la adquisición de productos que no son de primera necesidad o de un beneficio para el mejoramiento de la calidad de vida.

Un ejemplo de ello es la familia que adquiere un televisor de 60 pulgadas, de última generación, cuando podría invertir ese gasto en mejoras a su vivienda y comprar un televisor más económico, o el muchacho que trabaja en una maquila y emplea sus primeros sueldos en adquirir un equipo de sonido enorme, extravagante, el cual realmente no necesita. 

El mercadeo chino, que es sumamente agresivo, fomenta mucho el consumo sesgado en todo el mundo, lo que contrasta radicalmente con el consumo de las familias chinas.

La plataforma Temu de compras por internet, que comenzó apenas en 2022, es un ejemplo bastante agresivo de fomento al consumismo. Si el cliente entra para comprar un reloj, por citar un ejemplo, le ofrecen un precio en apariencia sumamente económico, pero en realidad tiene que comprar hasta tres relojes por un precio que se incrementa notoriamente, aunque siga pareciendo una oferta. ¿Para qué quiere una persona comprar tres relojes si realmente sólo necesita uno?

Otro truco es que al tratar de comprar un artículo le aparece al cliente una ruleta de juego que le da, como supuesto premio, hasta un ¡90 por ciento de descuento! Pero para hacerlo efectivo tiene que comprar otros diez productos, que ni tan siquiera tenía en mente, los que debe de escoger en el momento y pagar por ellos, así tendrá el producto que buscaba a precio de oferta, pero ha comprado otros nueve que no tenía contemplados comprar y que no necesita.

Estas plataformas estaban manejando inicialmente una gran evasión fiscal, pues no facturan, por lo que la Secretaría de Hacienda tuvo que apretar para tener un mayor control sobre las ventas, que son enormes y estaban reportando muy bajos ingresos.     

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