EDITORIAL MAYO 2025
Si el escenario mundial era ya difícil, con una serie de amenazas que hacen prever posibles desastres naturales a nivel global, fenómenos de pobreza graves, guerras que pueden escalar y una pérdida de armonía que amenaza desatar conflictos, la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos ha vuelto al mundo más oscuro.
Este personaje siniestro parece, y es, un compendio de la mayoría de las peores tendencias del mundo actual: racista, belicista, enemigo de la protección del equilibrio de la tierra, enemigo de la ciencia y las artes, amigo de sátrapas y dictadores, populista, enemigo del estado de derechos, y por consecuencia de los derechos humanos, en resumen, un ser soberbio y oscuro, tanto que por momentos pareciera producto de la locura.
En solo unos meses ha logrado alterar el orden mundial, no para bien, sino para mal.
Se desconoce en qué terminarán sus aberrantes medidas, pero es un hecho que ya ha provocado graves desequilibrios y está en camino de desatar otros.
Y no se trata únicamente del actual orden económico global, sino de la manera como concibe al mundo mismo y a los Estados Unidos.
Solo una coalición de fuerzas internas y externas es posible que logren atenuar y parar en algunos casos el caos que está provocando, pero lamentablemente es un hecho que el mundo se ha vuelto hoy más oscuro y pesan sobre él mayores amenazas y desequilibrios.
Donald Trump no está solo; junto a él hay un grupo de personajes igual de siniestros, surgidos de lo más profundo de la sociedad norteamericana y de países dominados por sociópatas, que tienen como principal recurso gigantescos arsenales nucleares y propósitos semejantes a los del propio Trump.



