Por: Eduardo Rodríguez
Declarar terroristas a los cárteles mexicanos le ayudará a Donald Trump a combatirlos, dentro y fuera de México, algo que debió de haber hecho el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quien fue omiso, permisivo y está inclusive bajo sospecha de complicidad.
El propósito de Donald Trump, sobre clasificar como terroristas a los cárteles mexicanos del narcotráfico tiene repercusiones muy delicadas, pero también tiene, habrá que reconocerlo, cierta sustentación de parte del autócrata mandatario norteamericano.
Lo que ha desatado toda una corriente de opinión en los Estados Unidos ha sido la pandemia del Fentanilo.
La sociedad norteamericana tiene varios problemas serios de desintegración de su tejido social y descomposición; el consumo de drogas es uno de los más importantes, lo que ha incrementado los niveles de mortalidad por sobredosis.
La sustancia que más problemas de salud, muertes y problemas de violencia provoca es el alcohol, pero esto se da en un proceso gradual de largo plazo y por medio de un problema social muy complejo y viejo.
Lo más alarmante, para la sociedad norteamericana hoy, es la pandemia de los opioides, que provocaron ya en 2022 un total de 107 mil muertes por sobredosis, el 75% de ellas por la sustancia denominada Fentanilo, que es traficada por los cárteles mexicanos, con la ayuda de China y otros países asiáticos que proporcionan los precursores o sustancias básicas para su elaboración.
Las muertes se dan en su mayoría entre personas jóvenes, lo que hace aún más alarmante el problema.
En 2021, de acuerdo al Departamento de Salud, 146 millones de norteamericanos padecían de al menos un trastorno por consumo de sustancias, lo que da una idea de la magnitud y la complejidad real del problema de las adicciones en los EEUU.
Declarar terroristas a los cárteles mexicanos le ayudará a Donald Trump a combatirlos, dentro y fuera de México, algo que debió de haber hecho el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quien fue omiso, permisivo y está inclusive bajo sospecha de complicidad.
Hoy preocupa el tema de la injerencia norteamericana en territorio nacional, lo cual es una preocupación legítima del gobierno de Claudia Sheinbaum, pero es indefendible afirmar que los cárteles no son terroristas. Basta ver lo que pasa en Culiacán, Sinaloa, Chiapas y en muchos otros estados para confirmar que sí hay acciones de terror, en muchos casos de una brutalidad demencial.
El gobierno de Claudia Sheinbaum no parece tener más alternativa que buscar la cooperación con el gobierno de Donald Trump. Si se hubiera hecho desde el 2019 hoy no tendríamos todo el problema que se ha generado.
Es un hecho que el gobierno de Claudia Sheinbaum comenzó lleno de temores y dudas en torno a un plan nacional de seguridad para el combate del crimen, ahora va a tener que entregar resultados tangibles y, además, en un tiempo corto, pues estará bajo una intensa presión.
Para la sociedad mexicana, y eso lo muestran todos los sondeos de opinión, es urgente que, de la forma que sea necesaria, se combata al crimen organizado, así que la posición de tibieza y brazos caídos que abanderó AMLO es hoy indefendible, aún para sus más fanáticos seguidores.







