Por: Marcela Valles
Carlos Urzúa, el recién fallecido exsecretario de Hacienda y Crédito Público en el inicio del gobierno de López Obrador, afirmaba que en México primero se anunciaban las obras y los programas y luego se buscaba de donde sacar el dinero para llevarlas a cabo, lo que era el manejo de las finanzas públicas al revés.
La presidenta electa, Claudia Sheinbaum, quien está proponiendo un proyecto de gobierno en base a los 100 compromisos de campaña, ha comenzado a anunciar obras, algunas de las cuales, afirma, pueden iniciar en este mismo año de 2024, pues no hay tiempo que perder.
Carlos Urzúa, el recién fallecido exsecretario de Hacienda y Crédito Público en el inicio del gobierno de López Obrador, afirmaba que en México primero se anunciaban las obras y los programas y luego se buscaba de donde sacar el dinero para llevarlas a cabo, lo que era el manejo de las finanzas públicas al revés.
Se ha anunciado, por ejemplo, la construcción de 3,000 kilómetros de vías férreas para trenes de pasajeros, el doble del llamado Tren Maya; la construcción de un millón de viviendas económicas para ser rentadas a gente pobre; la consolidación de cinco polos nacionales de desarrollo que implicarán la construcción de 100 parques industriales; beca universal para estudiantes de primaria, secundaria y preparatoria; la ampliación o construcción de al menos 13 carreteras, entre otros muchos proyectos.
Lo de los trenes lo anunció anticipadamente Andrés Manuel López Obrador, quien no para en su protagonismo de evidenciar que el de Claudia Sheinbaum será la continuidad de su gobierno, cuando todavía varias de sus obras y programas no han sido siquiera evaluadas y costaron un fuerte endeudamiento público.
De los 3,000 kilómetros de vías férreas, 1,200 de ellos comprenderán las rutas AIFA-Pachuca, México-San Luis Potosí-Monterrey-Nuevo Laredo y México-Querétaro-Guadalajara, las que se concluirían en cinco años, con la construcción de los vagones en México, mientras que la construcción sería por parte de particulares y de la SEDENA.
El esquema es el mismo con el que se inició el Tren Maya y la idea, obviamente, es de AMLO. Las obras iniciarían en octubre, pero a la fecha no existe un presupuesto formal de lo que costarán, ni siquiera un proyecto ejecutivo.
A partir de los años ochenta, con el programa de carreteras y autopistas que lanzó Carlos Salinas de Gortari, se comenzó a dar una fuerte inversión privada en el transporte público de pasajeros. De un sistema muy obsoleto y limitado, se pasó al surgimiento de empresas fuertes y, también, algunos oligopolios, entre ellos el más importante denominado ADO, que cubre gran parte del sur del país.
A diferencia de Estados Unidos, que tiene un mal sistema de transporte público de pasajeros terrestre, con empresas tan obsoletas en su servicio como Greyhound, pero un sistema aéreo sumamente extenso y competitivo, en México el servicio terrestre aumentó muchísimo su calidad, para pasar de los viejos autobuses Dina, de fabricación nacional, a unidades de lujo, como Volvo y Mercedes Benz, entre otras.
Hoy un autobús de la marca Volvo, utilizado por varias líneas de autobuses, tiene un equipamiento de lujo: asientos muy cómodos, aire acondicionado regulado, baños muy limpios, televisores individuales con programación de entretenimiento y un buen sistema de seguridad, además de eficiencia en el servicio.
En los últimos años se han venido remodelando una gran parte de las centrales de autobuses de las principales ciudades del país.
En rutas como la México-Querétaro-Guadalajara operan inclusive líneas de lujo, denominadas ejecutivas, como Turistar, que tiene un costo más alto, pero son muy cómodas.
¿Se realizaría un estudio previo para evaluar el servicio de transporte público de pasajeros y el nivel de satisfacción de los usuarios, antes de lanzar el proyecto de construir las líneas ferroviarias que se iniciarán este mismo año?
Para competir con lo que hoy tenemos, se requeriría un plus muy importante en los nuevos trenes, los que tendrían que ser ultra rápidos, del tipo de los que operan en algunos países europeos y en Japón. Deben ser además muy modernos y cómodos en su equipamiento y, lo más difícil, competitivos en precio.
No es lo mismo el Tren Maya, que transita en medio de la nada o sí, en medio de la selva donde no debió meterse, en zonas muy despobladas y con precios que son considerados altos, para turistas, la mayoría, pero que, al día de hoy, se proyecta como una obra de baja viabilidad, no obstante que costó cerca de 500 mil millones de pesos, de acuerdo a la versión oficial, pues las cuentas reales están ocultas.
El IMCO, Instituto Mexicano para la Competitividad, externó que el Tren Maya no será rentable, debido a que triplicó su costo original, para costar cerca de 500 mil millones de pesos, por lo que la recuperación de la inversión se llevaría hasta 200 años, partiendo de un servicio diario y con cupo completo.
El Tren Maya transporta 187 pasajeros en cada viaje, con un costo de 250 y 296 pesos en el tramo de Campeche a Mérida, lo mismo que cuesta el servicio de ADO, pero con la diferencia de que ADO tiene seis salidas diarias y el Tren Maya una.
De acuerdo a los datos de la empresa Tren Maya, S.A de C.V, el costo del mantenimiento anual del tren es de 5,210 millones de pesos, por lo que no alcanza a cubrir siquiera sus gastos operativos, que tendrán que ser cubiertos con gasto público.

¿Y LA DISMINUCIÓN DEL DÉFICIT FISCAL?
Debido al exceso de gasto del gobierno de López Obrador, especialmente en este año electoral de 2024, que hubo un sobregasto de 1.9 billones de pesos, el déficit fiscal que heredará es de un 6% del PIB nacional.
Claudia Sheinbaum ha prometido que bajará ese déficit fiscal hasta un 3.5%, pero de preferencia a un 3% ¿Cómo puede bajar ese déficit con todo el gasto que está anunciando?
El crecimiento para la economía este año, en los pronósticos más optimistas, alcanzará apenas un 2%, pero en 2025 se pronostica que habrá una desaceleración de la economía y el crecimiento podría ser apenas del 1% o aún menor, pero además hay una gran incertidumbre con el inminente regreso de Donald Trump a la presidencia de los EEUU, algo que sucederá hasta el mes de noviembre.
Trump regresará en su versión recargada, así que lo más prudente sería esperar al menos un tiempo razonable para ver las tendencias de su nuevo gobierno, pero en México hay urgencia de anunciar obras, inclusive de iniciarlas, cuando todavía ni tan siquiera toman posesión de sus cargos los secretarios de estados, que se supone serán los responsables de las mismas.
Una parte pequeña del medio empresarial (los amigos de la 4T), algunos de los cuales hicieron un gran negocio con lo del Tren Maya, están aplaudiendo, porque esperan contratos, lo mismo todo el aparato publicitario y los comentaristas y “analistas” que moviliza la 4T ya aplauden “el regreso del sistema de trenes a México”, pues serán 8 nuevas rutas, comenzando con 3 este año.
Todo esto ha sido decidido por AMLO y Claudia Sheinbaum solo le dará continuidad, “haciendo el doble de kilómetros del Tren Maya”.
Para iniciar en octubre de este 2024 se requiere concursar las obras, es decir tener técnicamente todo el diseño resuelto, pero, además, realizar las licitaciones de obra ¿Cómo se puede hacer esto si el nuevo gobierno entra en funciones hasta el 1ro. de octubre?
¿Las obras serán declaradas de interés nacional para brincarse los tiempos? ¿El nuevo gobierno es tan eficiente que ya tiene decididas, diseñadas y listas para concurso obras de infraestructura mayor, además de concursadas, antes de tomar siquiera posesión?
¿O se trata de iniciar su arranque para complacer a AMLO y terminarlas allá por 2029 o 2030, a finales del sexenio?
Hay tal apresuramiento, que algunos “analistas” hablan ya de dejar la autopista México-Querétaro solo para servicio “complementario”, y conste que todavía no se pone el primer clavo.
Por hacer obras sobre las rodillas, con una premura política, AMLO cometió muy graves errores, que costaron cientos de miles de millones de pesos, los que ahora están cargados a la deuda que hereda a su sucesora de 5 billones de pesos.






