Por: Álvaro González
El lagunero, políticamente, es un personaje independiente, con trayectoria propia y, lo más importante, sin ‘cola que le pisen’, pues en su historial no se encuentra registrado ningún escándalo de corrupción o de alguna otra naturaleza.
La reciente designación de Tereso Medina Ramírez, un político coahuilense con militancia de toda la vida en el PRI, como dirigente nacional de la CTM, pareció tener un impacto más bien bajo en los medios de comunicación, por lo menos de la región lagunera, no obstante que Medina Ramírez es lagunero, torreonense, hijo de un modesto productor de carbón vegetal.
Durante su ya muy larga carrera (hoy tiene 64 años de edad), Tereso Medina ha manejado un perfil más bien bajo, inclusive en su estilo personal de relación siempre ha sido un político con un estilo discreto, pese a que hace ya mucho tiempo que ocupaba la dirigencia estatal de la CTM, que sigue siendo la principal central obrera de Coahuila, además de que ha sido diputado en varias ocasiones y senador de la república.
Inclusive su lenguaje es campechano y usa un estilo de vestimenta de corte campirano, pero está graduado en derecho y tiene una maestría, en la conocida Escuela Libre de Derecho de la ciudad de México.
Su llegada a la dirigencia nacional de la CTM tiene varias interpretaciones. La primera de ellas es que es un líder sindical que representa el sindicalismo de una de las economías más modernas del país, en la que juega un papel clave el sector automotriz y de sus componentes; el sector más importante de la exportación en México y clave en el T-MEC que está por renegociarse.

A sus 64 años está en plena madurez para un cargo de esa naturaleza, pero como segunda lectura, es que viene de un sindicalismo que está tratando con enormes industrias transnacionales, de alta tecnología, y ha sabido manejar hábilmente las relaciones obrero-patronales, lo que le permite encausar a la CTM como una central obrera de cara al futuro industrial, exportador y de alta tecnología, que es el escenario de las próximas décadas.
Como político, y esa es la tercera lectura, Tereso Medina es priista, pero no se debe a ninguna camarilla o personaje en específico, algo que es muy importante, dada la situación tan penosa en la que ha caído la dirigencia nacional del PRI, donde el exgobernador Rubén Moreira tiene una posición relevante junto al impresentable personaje de Alejandro “Alito” Moreno.
En términos concretos, Tereso Medina es, políticamente, un personaje independiente, con trayectoria propia y, lo más importante, sin ‘cola que le pisen’, pues en su historial no se encuentra registrado ningún escándalo de corrupción o de alguna otra naturaleza.
La CTM es, de los tres viejos pilares del PRI como partido: CTM, CNC y CNOP, el único que se mantiene en pie a nivel nacional, pues inclusive no ha entrado en confrontaciones con la 4T, ni siquiera con el ala más dura e izquierdista.
Morena sabe que no puede agitar el medio sindical sin tener serias repercusiones, pero además los organismos que han surgido a la sombra del nuevo poder, como la CATEM, tienen serios señalamientos de estar coludidos con intereses bastante oscuros y ajenos a un sindicalismo serio, a tal grado que el dirigente nacional; el diputado Pedro Haces, podría aparecer en las listas de las agencias de inteligencia norteamericana, como uno de los personajes ligados a ciertas formas de delincuencia organizada.
Tereso Medina es un profesional, eso se lo reconocen fuera y dentro de su partido; es alguien que tiene más de 40 años de experiencia en las relaciones obrero-patronales y viene desde abajo, todo se lo debe a la cultura del esfuerzo.
Para Coahuila, independientemente del PRI, es una buena noticia y lo es también a nivel nacional para el medio empresarial y de los negocios.
El ala radical de Morena no quiere saber nada de la CTM, pero el ala moderada y la misma presidencia de la república ya no saben qué hacer con centrales sindicales como la CNTE, Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, que los ha sujetado a un chantaje tras otro desde que la 4T asumió el poder.



