Las extravagancias del poder: Gustavo Díaz Ordaz e Irma Serrano

Las extravagancias del poder: Gustavo Díaz Ordaz e Irma Serrano

Por: Marcela Valles 

Ella se convirtió en la amante de Díaz Ordaz, para formar una de las parejas más extrañas que se tienen registradas en la historia del medio político mexicano, no sólo del siglo XX, sino muchísimo tiempo más atrás.

Gustavo Díaz Ordaz era un hombre feo, muy feo, no solo físicamente sino también de modos. A su fealdad se agregaba un cuerpo enjuto, seco, que en parte era resultado de su genética y en parte de sus problemas gastrointestinales, los que padeció desde muy joven. No había en la ciudad de México gastroenterólogo de prestigio que no lo hubiera tratado como paciente, pero los problemas le empeoraron a raíz de su paso por la presidencia de la república.

En resumen, se puede decir que la naturaleza lo excluyó de la más indispensable guapura, pero fue un político muy exitoso y alcanzó la presidencia, en un tiempo en que el presidente era, literalmente, omnipotente, esto es con un poder inmenso, quien podía hacer casi todo lo que le viniera en gana.

Ha pasado a la historia de la peor manera como consecuencia de los sucesos de la Plaza de Tlatelolco en 1968, a tal grado que es difícil para la mayoría de los historiadores ser objetivos sobre la apreciación de su gobierno, que fue el último del llamado “desarrollo estabilizador” o “milagro mexicano”, pues después de él el tren de la revolución se descarriló con los gobiernos populistas de Luis Echeverría y José López Porillo.

En medio de tanto ruido como el que generó su autoritarismo, es difícil hacerse una idea del hombre; de la persona que estaba detrás del poder. Es muy difícil imaginar por ejemplo su vida amorosa, pues un monstruo, como se le ve hoy, no puede tener ningún tipo de vida amorosa y sin embargo la tenía.

En algún momento de su carrera política, cuando ya era un hombre importante, conoció a una cantante chiapaneca de aspecto extravagante, que luego sería una mediocre actriz e inclusive incursionaría en la política y sería empresaria teatral.

La conocemos como Irma Serrano y como un símbolo exótico, que se autodenominó como “La Tigresa”, como era conocida dentro del mundo de la farándula y fuera de él.

Ella se convirtió en la amante de Díaz Ordaz, para formar una de las parejas más extrañas que se tienen registradas en la historia del medio político mexicano, no sólo del siglo XX, sino muchísimo tiempo más atrás.

¿Qué encontró un hombre severo, seco, autoritario, feo, en una mujer extravagante como lo era Irma Serrano? Si nos atenemos a ciertas teorías psicológicas, es muy probable que encontrara en ella una compensación; alguien que le divertía, le proporcionaba placeres, le sumergía en un mundo extravagante, que tiene que ver mucho con la fantasía, y lo sacaba de la sordidez y la dureza de su vida ordinaria, pues otros placeres no los tenía, al grado de no poder beber un pequeño vaso de tequila, algo que ella tomaba con gran regocijo.

Fueron amantes por el tiempo que duró el periodo presidencial. Ella debió de tener un gran poder sobre él y él, que era de muy pocas pulgas, dejó que lo tuviera. Como amante él era espléndido, pues no se puede esperar menos de un presidente de aquel periodo, pero como ella era dada a la extravagancia los regalos también lo eran, al grado de regalarle objetos de valor histórico que eran parte del patrimonio nacional, como un piano que perteneciera al emperador Maximiliano y un comedor que formaba parte del patrimonio de la casa presidencial, entre muchos otros objetos y bienes, como mansiones en El Pedregal, una de las zonas más exclusivas de la ciudad de México.

El romance no podía terminar sino de forma tormentosa, dado el temperamento de ambos. El final es una anécdota muy conocida: ella llevándole serenata a la esposa y, supuestamente la serenata cerró con una bofetada de “La Tigresa” al presidente, algo que está sujeto a comprobación, pues por muy tigresa que fuera eso era intolerable, y más en aquellos tiempos.

Ella le llamaba a él “El gusano mayor” y el declararía posteriormente que había tenido relación con una “totonaca”. Dichos que son parte del rumor, pero lo cierto es que el romance del presidente le costó la salud mental a la esposa, Guadalupe Borja, después de lidiar con el marido y, literalmente, con la fiera que era su amante.

El caso es que “La Tigresa” terminó esa relación rica, famosa y convertida en empresaria, pues incluso se permitió abrir su propio teatro en pleno centro histórico de la ciudad de México.

Un poco de esta extravagante y tormentosa historia ha venido a referencia porque ha salido a remate la casa que habitara Irma Serrano en Las Lomas, uno de los sectores más caros y elitistas de la capital del país.

Él, víctima finalmente de un cáncer de colon, murió apenas a los 68 años, la esposa a los 59, pero Irma Serrano murió hasta 2023, a los 89 años de edad, casi 90, en lo que era una casa museo. Nunca se casó y nunca tuvo hijos.

LA MANSIÓN EN LAS LOMAS

Las características de la mansión, que tiene un costo de venta de 13 millones de dólares, dice mucho de aquellos tiempos y de las extravagancias y caprichos del poder.

La casa donde vivió Irma Serrano es la segunda más cara que se vende en Las Lomas, una de las zonas más exclusivas de la CDMX. En la propiedad hay pisos de mármol del Castillo de Chapultepec, el cuadro que le hizo Diego Rivera y otros tesoros. 

La casa donde vivió la actriz está en Lomas de ChapultepecShoteby’s, el sitio donde se vende la propiedad, la describe como una estructura y con decoraciones basadas en un estilo europeo.

¿Cómo es la casa de Irma Serrano, ‘La Tigresa’, en la CDMX que se vende por 13 mdd?

La casa de Irma Serrano en la Ciudad de México ocupa aproximadamente 19 mil 41 pies cuadrados, que en la conversión a metro cuadrado da un total de mil 768.

La residencia se divide en tres niveles, donde se distribuyen cuatro recámaras completas, con objetos de madera de roble, como las puertas y algunos muebles, hechos con piezas recuperadas de las vías del tren, asegura la página web donde se vende la propiedad y tiene servicios de lujo:

  • Ascensor privado
  • Baños completos (6)
  • Biblioteca
  • Bodega
  • Cancha de tenis
  • Chimeneas (2)
  • Cocina al aire libre
  • Cuarto de servicio
  • Despensa
  • Dormitorios (4)
  • Encimeras de granito
  • Garage para 5 coches
  • Gimnasio
  • Jardines
  • Piscina (más una piscina cubierta)
  • Pisos de madera
  • Pisos de mármol
  • Sala de billar
  • Sistema de seguridad
  • Terraza/espacio al aire libre
  • Vestidor

Pero la distribución de las habitaciones dentro de la propiedad no es lo que más llama la atención. Existe un comedor que alguna ocasión estuvo en Los Pinos, cuando era la residencia de los presidentes de México.

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