Por: Marcela Valles
El cuidado de la estética corporal es parte de la economía de una mujer de cualquier nivel social y edad, que requiere gastar en cortes de pelo, tintes, maquillajes, aunque sean de marcas muy comerciales, rímel, lápices labiales, perfume, arreglo de uñas, aunque las tenga que pintar de manera personal.
Pelo, ojos, cejas, nariz, boca, cuello, brazos, senos, cintura, glúteos, abdomen, piernas, manos, pies e inclusive dientes, todo puede ser modificado para que luzca más hermoso, de acuerdo a los parámetros de moda y a las necesidades físicas, emocionales, románticas y hasta de fantasías de aquellas mujeres que tengan la intención y el dinero de hacerlo, sobre todo el dinero.
Un corte de pelo en una estética decorosa puede costar 200 o 250 pesos, pero a esto hay que agregar un tinte, que puede costar 450 pesos. Esto es algo que hacen periódicamente la mayor parte de las mujeres, pero alguien que desee mayor sofisticación puede gastar en cortes de pelo de 800 hasta 1,200 pesos; tintes de 1,000 pesos; coloraciones especiales; colocación de extensiones, que dependiendo de su tamaño van desde los 5 mil hasta los 10 mil pesos, para lucir una cabellera abundantísima, aleonada, o larguísima y reluciente, con una apariencia natural, de tal manera que solo las que saben sospechan, pero los hombres suelen ser bastante ingenuos tratándose de las apariencias.
Las cejas se arreglan desde hace tiempos antiquísimos; desde los egipcios o aún antes, ya sea usando pintura o manipulando la cantidad y dibujo natural del vello, pero ahora hay nuevas tecnologías para dejar las cejas originales irreconocibles y con un aspecto al gusto. El costo depende del lugar y hay que retocarlas cada cierto tiempo.
Las pestañas son también antiquísimo objeto de embellecimiento. Lo ordinario era pintarlas con simple rímel y darles un entorno con pintura cosmética, para agregarle misterio y sofisticación a ojos de todo tipo, tamaño y color, pero hoy hay nuevas pestañas de aspecto más natural, abundante y aterciopelado, pero cuestan desde 600 hasta 800 o mil pesos y hay que retocarlas por lo menos cada tres semanas, porque con el baño se van cayendo y demeritan su belleza. Todo cuesta, eso no tiene remedio.

La nariz ya es otra cosa, pues se trata de un órgano muy delicado del cuerpo, pero su forma está íntimamente asociada a la belleza. Su modificación implica cirugía y esta cuesta dependiendo de la fama del cirujano plástico que lo hace. Pueden ir desde 20 mil hasta 40 mil pesos o aún más, y cada día hay más mujeres dispuestas a pagar ese dinero para renunciar a su nariz nativa.
Los labios no solo son parte de la belleza de un rostro sino de la sensualidad, pero por su plasticidad es complicado modificarlos exitosamente. Hoy están de moda los labios gruesos, abultados. Para modificarlos se suele inyectar ácido yalurónico en diversas cantidades, dependiendo del volumen deseado, pero se pueden dar serias deformaciones que se pelean muy fuerte con la naturalidad, llegando a lo grotesco, pero aun así hay que pagar 2, 3 y hasta 5 mil pesos y hay que retocarlos cada dos o tres meses.
Con la edad el rostro se arruga, en unas más, en otras menos, dependiendo de los cuidados y de la genética. Para mantener la tersura, o por lo menos la piel estirada, hay toda una serie de tratamientos, como inyectar sustancias, introducir hilos para restirar, “planchar” la piel, estirarla de las orillas, en fin, no falta, pero la naturaleza es muy celosa de su genética y el tiempo es implacable con la piel y todo lo demás, por lo que el exceso de tratamiento puede dar al rostro un aspecto artificial, que dista mucho de ser bello, sobre todo en mujeres ya entradas en edad.
Con los años, siempre los años, a ciertas personas se les forma lo que llamamos “papada”, sobre todo si se aumenta de peso, pero en apariencia esto ya tiene remedio con algunos procedimientos quirúrgicos, por medio de los cuales se extrae toda la grasa, especialmente con un nuevo procedimiento llamado endolid, que está resultando útil porque es mucho menos invasivo que la cirugía tradicional, pero hay que desembolsar miles de pesos, cinco, siete, diez mil, depende que tanta grasa se elimine.
Lo mismo se hace con la grasa que se forma debajo de los ojos en forma de “bolsas”.

SENOS, GLÚTEOS Y CADERAS
Ha surgido una moda estética, por la cual la figura de la mujer debe tener senos enormes, cintura diminuta, caderas anchisimas y glúteos también enormes, algo casi imposible que la naturaleza lo proporcione, pero la cirugía estética fue inventada para retar y enmendarle la plana a la naturaleza. Hay operación de senos, cada vez más común y costosa, dependiendo del cirujano, también hay procedimientos para eliminar toda la grasa del abdomen e inclusive extraer costillas para reducir la cintura, como también hay prótesis y sustancias para crear glúteos enormes y prominentes, que desafían la gravedad, al menos por un tiempo, solo hay que tener 20 mil, 30 mil, 40 mil pesos o más. Hay “paquetes”, de tres en uno, que pueden costar sobre los 100 mil pesos, para quien quiera poner a la moda su cuerpo; por lo menos a esta moda de cuerpos de formas imposibles.
En algunos estados norteños a esta moda se le llama “buchona”. Fulana ya anda “buchona” se usa como expresión coloquial.
Si hay mucha grasa en los muslos e inclusive en las pantorrillas, también ya hay procedimientos, como el llamado endolid.
A los pies también hay que darles su tratamiento, más allá del simple pedicure. En suma, que una mujer puede estar “procesada” de pies a cabeza, solo necesita dinero y, lo más sorprendente, es que son mayoría las mujeres “procesadas” de pies a cabeza que no tienen una economía de clase alta, pero de alguna manera reúnen dinero para pagar muchos procedimientos de los mencionados.
El cuidado de la estética corporal es parte de la economía de una mujer de cualquier nivel social y edad, que requiere gastar en cortes de pelo, tintes, maquillajes, aunque sean de marcas muy comerciales, rímel, lápices labiales, perfume, arreglo de uñas, aunque las tenga que pintar de manera personal.
La industria de los cosméticos es una de las más poderosas del mundo, pero en el caso de las mujeres “procesadas”, que son cada vez más, estamos hablando de toda una subcultura, donde se va mucho más allá del arreglo tradicional, luchando en contra de la naturaleza; buscando una belleza que esta les negó, o por lo menos los patrones de belleza que están a la moda del día.
La búsqueda de la belleza, tal y como la imponen ahora las redes sociales, la mercadotecnia, el mundo del espectáculo y muchos medios de comunicación, se ha convertido en toda una industria a nivel mundial; una industria que ingresa muchos, muchos, miles de millones de dólares y que está, en una buena parte, en manos de mujeres, pero también de médicos cirujanos y “moldeadores” de la figura.
Si no le convence esta moda postmoderna y, seguramente, pasajera, a una mujer ordinaria siempre le importara la belleza, por lo que siempre buscará la forma de darle una ayudadita a la naturaleza, por medio de los cosméticos, los tintes, el cuidado de la dieta, el ejercicio y lo que crea que funciona para luchar en contra del tiempo, del cual, dice el famoso compositor Juan Gabriel, “es muy mal amigo” y “ha hecho estragos en mis amigos como en mi persona”, o como dice aquella conocida canción del rock pop, buscando consuelo donde no lo hay: “No las busques hijo muy bonitas, porque con el paso del tiempo se le quita”, a lo que habría que añadir que si eso les pasa a las que nacen bonitas imagine lo que les sucede a las demás, así que flaco consuelo es ese.



