Se complica cada vez más la movilidad urbana en Torreón y La Comarca

Se complica cada vez más la movilidad urbana en Torreón y La Comarca

Por: Rodrigo Tejeda

En general el transporte público urbano en México es deficiente, pero Torreón y su zona conurbada se encuentran entre las ciudades con uno de los niveles de atraso mayores, y todo indica que la situación tiende a empeorar

El próximo año de 2026, en noviembre 17, se cumplirán 10 años de que fueron iniciados los trabajos del llamado Metrobús en Torreón, que ha generado una inversión de 1,500 millones de pesos, pero cuyas obras se encuentran abandonadas y en franco deterioro, mientras que la movilidad urbana de Torreón se complica cada vez más y es, junto con el agua potable y el drenaje, uno de los tres principales problemas de la ciudad y su zona conurbada.

Desde la década de los años ochenta del siglo pasado, hace ya casi medio siglo, el transporte público de Torreón debió de tener una reestructuración y una inversión importante para su modernización.

Se estaba a tiempo de modificar las rutas de autobuses urbanos y de modernizar las unidades, por camiones de nueva generación. Los intereses del gremio camionero, que se escudaba detrás de la CTM, uno de los tres brazos del PRI, no solo se resistía al cambio, sino que exigía incremento al costo del transporte por medio de amenazas de paros, los que llegaban a concretar.

El argumento para no invertir en el negocio del transporte urbano, siempre fue la incosteabilidad del mismo, lo que era una mentira que les permitía operar con unidades de modelos viejos, con un servicio deficiente y con las rutas que el mismo gremio imponía.

Ningún alcalde, ni del PRI ni del PAN, se atrevió a enfrentar el problema y a ponerle una solución, pues se supone que tendría que pagar un costo político, pero principalmente por falta de voluntad política y capacidad de gobierno.

En 2015, con apoyo del gobierno federal, Miguel Riquelme Solís, lanzó finalmente el proyecto del Metrobús, el cual fue terminado en su infraestructura básica, que implicó una inversión de hasta 1,500 millones de pesos, en lo que es la comarca lagunera. 

Vino el gobierno interino de Jorge Luis Morán, que fue una nulidad, pero en 2018 inició el gobierno estatal dirigido por el propio Miguel Riquelme.

Aún con la apatía e irresponsabilidad de Jorge Zermeño Infante, quien realizó un segundo y tercer gobiernos ineficientes y muy corruptos, no hay una explicación sobre el porqué el gobierno estatal de Miguel Riquelme Solís no terminó el proyecto del Metrobús, cuya obra básica estaba terminada y restaba la reorganización del gremio camionero, la definición del esquema de financiamiento y la restructuración de las rutas, algo que podría haberse hecho presionando al gobierno de Jorge Zermeño Infante.

Hasta la fecha no hay una explicación seria del por qué se han dejado tiradas las obras del Metrobús, inconclusas solo en dos terminales, una de las cuales ya muestra deterioro y sufrió una modificación, también inconclusa, antes de ser siquiera terminada.

Mientras las obras del Metrobús están en deterioro, la movilidad de la ciudad se ha ido complicando cada vez más.

Siguen operando rutas de camiones de transporte urbano que tienen una antigüedad de más de 50 años, lo que las hace completamente obsoletas para las nuevas necesidades de la ciudad, castigando principalmente a los sectores de menores ingresos.

El número de automóviles privados ha ido creciendo en una proporción de hasta 180% en los últimos 20 años, de acuerdo a datos del INEGI. El registro oficial de autos plaqueados en Torreón da un total de 150 mil 186, pero habría que tomar en cuenta los autos y en general vehículos que se plaquean en el estado de Durango. La proporción estimada es de 1 vehículo por cada tres habitantes de Torreón, lo que es una proporción muy alta que genera diversos problemas, como la contaminación; la saturación del tráfico en varias zonas de la ciudad; el requerimiento de infraestructura urbana que es muy costosa y la reducción de la calidad de vida.

De acuerdo al mismo INEGI, en Torreón el 52% de los habitantes llega a su trabajo en automóvil privado; 30% en transporte público; 10.9% caminando y un 7.17% en bicicleta.

Hasta ahora casi toda la inversión pública municipal y estatal se ha orientado a resolver el problema del automóvil. Preocupantemente, no hay ningún proyecto en firme para mejorar el transporte público, como no sea la concesión de miles de taxis, que son un transporte público, pero costoso para la población y, por sus características, no hacen sino aumentar la contaminación, saturar más el tráfico vehicular, pero no resolver de fondo el problema de la movilidad.

Si finalmente se confirma el abandono del proyecto del Metrobús, sería la mayor pérdida de recursos que se tenga registrada en un proyecto de infraestructura municipal, lo que es un antecedente sumamente delicado. 

En general el transporte público urbano en México es deficiente, pero Torreón y su zona conurbada se encuentran entre las ciudades con uno de los niveles de atraso mayores, y todo indica que la situación tiende a empeorar, ante la escasez de recursos públicos de orden federal y estatal, pero también a la deficiencia de la planeación urbana de la ciudad al corto, mediano y largo plazo.

Pese a ser una ciudad apenas mediana, Torreón sufre ya de vialidades básicas saturadas, de “horas pico” y de amplios sectores de la población, casi toda ella de escasos recursos, con un muy deficiente servicio de transporte público. Hay casos de colonias en el norte y el oriente de la ciudad que sencillamente carecen de transporte público de pasajeros, pero no son las únicas zonas que sufren el problema.    

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