¿Qué planeación y calidad tendrán los trenes del gobierno de Claudia Sheinbaum?

¿Qué planeación y calidad tendrán los trenes del gobierno de Claudia Sheinbaum?

Por: Álvaro González

La presidenta ha anunciado que construirá, en los seis años de su gobierno, hasta 2 mil nuevos kilómetros de trenes de pasajeros, con inversión estatal y también bajo la administración del estado.

A principios de los años ochenta del siglo pasado funcionaba un tren de pasajeros que iba de la ciudad de Monterrey a la ciudad de México, con escala en Saltillo, llamado “El Regiomontano”. Debido a cuestiones de trabajo me tocó emplearlo en muchas ocasiones, pues a la empresa le parecía caro el viaje en avión y el servicio de autobuses era entonces pésimo.

Se tomaba el tren algo así como a las 7 de la noche en Saltillo y llegaba uno a la ciudad de México un poco después de las nueve de la mañana, pues el tren aminoraba su velocidad antes de llegar a la capital para dar tiempo a levantarse, asearse y tomar el desayuno en el vagón comedor, que estaba razonablemente bien en precios y calidad.

Era un tren de vagones muy viejos, según se leía en las placas metálicas originales que estaban soldadas a las paredes, pero había sido sujeto a un remozamiento. No tengo una referencia precisa, pero sí sé que fue uno de los últimos trenes de pasajeros que operaron en México, poniendo aparte “El Chepe”, que es turístico y sigue funcionando en su trayecto de Chihuahua a Topolobampo. 

Hoy, Andrés Manuel López Obrador invirtió una montaña de dinero para crear el Tren Maya, que, de acuerdo a las estimaciones de expertos en la materia, tendrá serios problemas de rentabilidad, pero dejó la consigna a Claudia Sheinbaum de construir 2 mil kilómetros más de trenes de pasajeros en su sexenio. 

La presidenta, quien lleva urgencia de satisfacer a López Obrador y tiene enormes dificultades para generar ideas y proyectos propios de un gobierno nuevo, ha anunciado el inicio de varias líneas de trenes de pasajeros en el país, una de ellas de la ciudad de México a Nuevo Laredo, con escalas en Saltillo y Monterrey, más o menos lo que era “El Regiomontano” en los años ochenta. La inversión inicial, solo para comenzar, será de 10 mil millones de pesos.

Recuerdo los detalles de viajar en “El Regiomontano”. Era un tren para viajar de noche, por lo que los vagones tenían camarotes de una y dos camas, yo viajaba siempre en el de una cama, que era un espacio que debería medir algo así como dos metros por un poco más de un metro. Tenía un sillón y enfrente el sanitario, un pequeño lavamanos y un espejo. Esto cuando uno iba sentado, pero a la hora de dormir se bajaba una cama plegable muy angosta que cubría todo el espacio, por lo que la bajabas abriendo la puerta y saliendo al pasillo.

Si de noche había necesidad de orinar tenías que abrir la puerta, levantar la cama y volverla a bajar, algo bastante incómodo. Otro inconveniente es que si te tocaba camarote cerca de la puerta del vagón el traqueteo era muy molesto y se podía tener dificultades para dormir, si no se era de sueño muy pesado, por lo que pronto aprendí a comprar boleto en la parte de en medio del vagón. Como el boletero era famoso por corrupto, siempre le apostaba un billete a que sí tenía lugar en la parte media, y por supuesto que siempre lo había.

Por lo demás viajar en ese tren era cómodo, pues inclusive llevaba un vagón acondicionado como bar y sala de descanso, donde se podía charlar, beber y perder el tiempo en lo que llegaba el sueño para irse al camarote.

Al final de los años ochenta dio inicio el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, que llevó a cabo un extenso programa de construcción de autopistas en todo el país, lo que motivó la transformación del transporte de pasajeros por autobús. Aparecieron varias empresas nuevas y se transformaron las viejas, con la adquisición de camiones europeos, de marcas como Mercedes Benz y Volvo, entre otras.

Se ofrecieron servicios de lujo, como el Turistar Ejecutivo, con autobuses de tan solo 24 asientos reclinables, tipo primera clase de un avión.

Hoy las empresas de autobuses de pasajeros cubren todo el país con autobuses muy cómodos, que incluyen asientos reclinables, aire acondicionado, televisor individual, baños muy higiénicos y separados. Es un buen servicio, solo que ha subido de precio y en las distancias largas, como las del norte del país los tiempos también suelen ser largos, debido a que, por seguridad, los autobuses circulan a una velocidad promedio de cien kilómetros por hora o un poco más, pero suelen ser muy puntuales en sus horarios.

Es todo un sistema de transporte, que ha remodelado o construido nuevas centrales en todo el país y es propiedad de particulares.

 

¿SON VIABLES LOS NUEVOS TRENES?

He viajado en trenes de países europeos, específicamente en España y Francia. Son trenes de alta velocidad, que se desplazan a 250 y hasta 300 kilómetros por hora, son muy modernos, tienen buenos servicios y el costo me pareció razonable, aunque las distancias son más cortas que en México.

En España hay todo un sistema nacional de tren rápido, cuyo nombre recuerdo porque es muy pegajoso: se llama AVE, y es administrado por el estado con eficiencia, lo que es más notorio. A 300 kilómetros por hora las distancias se acortan muchísimo y la puntualidad es igual de eficiente, pero se llevó varios gobiernos el construir la red que ahora existe. 

Una de las más grandes diferencias entre el autobús y el tren es la cantidad de pasajeros que puede transportar cada uno, pues mientras un camión tiene un cupo de 42 pasajeros, un tren puede transportar hasta 300 o aún un poco más, tiene menos corridas, eso sí, y tiene el plus de que es ecológico.

Para un sistema de trenes de pasajeros, es muy importante que la demanda sea alta, es decir que en cada corrida el tren lleve al menos un promedio de 250 pasajeros. Esto es lo que le hace rentable y le permite operar con costos razonables, de otro modo no hay viabilidad y se requiere subsidio gubernamental.

En México el costo de un viaje redondo de Torreón a Mazatlán es de 3 mil pesos, lo que equivale a 150 dólares, lo que es alto, considerando el costo que tiene un viaje en avión, pero hay demanda suficiente para considerarlo como un buen negocio.

Claudia Sheinbaum ha anunciado que construirá, en los seis años de su gobierno, hasta 2 mil nuevos kilómetros de trenes de pasajeros, con inversión estatal y también bajo la administración del estado.

El proyecto fue lanzado apenas iniciando su gobierno, por lo que se desconoce si hubo estudios de viabilidad, así como los costos finales que implicará. El gobierno anterior tuvo como proyecto insignia el llamado Tren Maya, que tuvo un costo final cercano a los 500 mil millones de pesos y en 2025 recibirá aún más inversión, pues no quedó del todo concluido.

Un costo altísimo para cubrir una distancia de 1,554 kilómetros entre la selva del sur del país, con un enorme costo ecológico.

El Tren Maya no es, a diferencia de los trenes europeos, de alta velocidad, pues alcanza de 120 a 160 kilómetros por hora, algo muy semejante a un automóvil en carretera. Se construyó partiendo de cero, realizando el tendido de 1,460 kilómetros de vías férreas, desmontando la selva, inclusive invadiendo reservas de la biósfera extraordinariamente valiosas y encima de un ecosistema muy delicado, que sufrió grandes daños.

Se presentaron muchos problemas en la construcción y, arbitrariamente, se ha ocultado toda la información técnica y financiera de la obra, bajo el argumento que es de “interés nacional”, por lo que se desconoce quienes fueron las empresas beneficiarias, algunas de las cuales realizaron un enorme negocio. Todo está en la opacidad, y la opacidad es la madre de la corrupción, en México y en cualquier país.

Ni Claudia Sheinbaum, ni su Secretario de Comunicaciones y Transportes, han expuesto de forma integral y precisa, con detalles, en qué consiste el proyecto de los nuevos trenes. No se sabe en concreto qué tipo de trenes se compraran, a lo cual está supeditado si se pueden utilizar vías ferroviarias ya existentes o se tienen que construir nuevas, lo que modifica, de manera radical, los costos.

El modelo de trenes a emplear determinará las características del servicio. Si se trata de trenes como el Tren Maya, con una capacidad de desplazarse a velocidades de solo 120 a 160 kilómetros, el atractivo será poco, comparado al de trenes de última generación, con capacidad de alcanzar más de 300 kilómetros por hora.

Hasta ahora, lo poco que se ha dado a conocer, es que serán trenes similares al Tren Maya, lo que tecnológicamente nos colocaría décadas de atraso con respecto a los países desarrollados, aunque la inversión sea nueva y en pleno 2025.

Las obras pueden ser muy costosas y el gobierno de Claudia Sheinbaum dispone de muy poco presupuesto, pero es una creyente radical del estatismo; de que todo lo básico en una sociedad debe estar bajo el control del estado, por lo que no se ha hablado de participación de capital privado.

En México la capacidad administrativa del estado ha mostrado ser, salvo contadísimas excepciones, muy deficiente. 

Si se van a financiar trenes de pasajeros con dinero público, lo menos que se esperaría es que sean con modelos y tecnología de última generación, para mantener su vigencia por lo menos hasta recuperar la inversión y estar un tiempo a la vanguardia, de otro modo vamos a tener proyectos de visión corta, eficiencia limitada y rentabilidad dudosa, mediocres, en pocas palabras.  

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