PT y PVEM: a MORENA le crecen los enanos 

PT y PVEM: a MORENA le crecen los enanos 

Por: Rodrigo Tejeda

Ambos partidos no sólo no están dispuestos a votar una reforma electoral como la que propuso originalmente Claudia Sheinbaum, sino que se aprestan a reclamar más posiciones políticas en las elecciones intermedias de 2027

En las elecciones del 2024 se dio en México un virtual golpe de estado, no por la vía de las armas, pero sí por la imposición de una mayoría absoluta de senadores y diputados federales, por medio de la manipulación del INE y el máximo tribunal electoral, quienes impusieron una mayoría absoluta ficticia, que violentó la representación ciudadana y le ha permitido al partido oficial hacer lo que le viene en gana, como asumir el control de facto del poder judicial, para tener así un poder absoluto, reestableciendo el modelo de la “dictadura perfecta” del viejo régimen priista.

Hoy, Claudia Sheinbaum está proponiendo una reforma electoral que pondría al país en un régimen político similar al de 1976, retrocediendo 50 años y desmantelando la incipiente democracia mexicana que había iniciado apenas en el año 2000.

Para llevar a cabo esta reforma electoral, Claudia Sheinbaum contaba con el apoyo incondicional de los partidos satélites de Morena: el PVEM y el PT, los mismos que utilizó para perpetrar el mencionado golpe de estado, pero se ha encontrado con que el PVEM y el PT se han revelado y le han impuesto condiciones, rechazando varios puntos clave de la supuesta reforma electoral, como son la eliminación de las senadurías y diputaciones plurinominales, la reducción al presupuesto de los partidos y la eliminación del fuero de los legisladores, dejando únicamente la reducción drástica del presupuesto del INE, con lo cual terminarían de controlar al máximo órgano electoral.

Penosamente, la mayoría de la ciudadanía es indiferente o ignorante sobre la gravedad de lo que ocurrió con la sobre representación de Morena, el PVEM y el PT en 2024.

En la elección de 2024 los partidos políticos obtuvieron la siguiente votación:

Morena, 27,364,649 votos

PVEM,      4,677,057 votos

PT,            3,882,813 votos

TOTAL     35,924,519 Votos

PAN,          9,644,918 Votos

PRI            5,730,759 Votos

PRD          1,121,020 Votos

MC          6,304,710 Votos

TOTAL    22,801,407 Votos

En total se emitieron 58,631,926 votos válidos de un padrón electoral de 98,468,994, lo que significa que 40 millones de electores no votó, por lo que el porcentaje real de representación de Morena y sus dos aliados es de apenas el 36.4% de la población total del país en edad de votar, lo que rompe el mito de que son una mayoría absoluta de la representación popular, pues 22.8 millones de ciudadanos votaron en contra y 40 millones no votó por ningún partido.

El problema vino con la sobre representación, al momento de distribuir las senadurías y las diputaciones federales.

La distribución fue la siguiente:

Morena, 60 senadores y 236 diputados

PVEM,     14 senadores y 77 diputados

PT,              9 senadores y 51 diputados

PAN,         22 senadores y 72 diputados

PRI,           16 senadores y 34 diputados

PRD,            2 senadores y 1 diputado

MC,            5 senadores y 27 diputados

Todo esto para un total de 128 senadores y 500 diputados federales, los que conforman las dos cámaras del poder legislativo.

Como se puede observar, el PVEM obtuvo 77 diputados federales, 5 más que el PAN, cuando obtuvo un poco menos de la mitad de los votos que el PAN. El PT obtuvo 51 diputados federales, mientras que el PRI obtuvo solo 34, es decir 17 menos, cuando su votación fue superior en más de un 30% de la que obtuvo el PT. 

El caso de Movimiento Ciudadano, MC, es todavía más crítico, pues obtuvo tan solo 27 diputaciones federales, casi la mitad que el PT, cuando tuvo más del doble de votación que este oscuro partido satélite, pero además sólo logró 5 senadurías, mientras que el PVEM obtuvo 14 y el PT 9, y los dos estuvieron muy, muy por debajo de la votación de MC.

La traición del INE y del TEPJF fueron de una magnitud histórica, con las graves consecuencias que se han suscitado para el país.

La composición actual de las dos cámaras del poder legislativo es anómala, producto de un fraude de una magnitud que jamás se había dado en México, por lo menos no desde los años setentas del siglo pasado.

Ahora Claudia Sheinbaum quiere quitarle las canonjías al PVEM y al PT, y estos, por supuesto, no sólo no están dispuestos a ceder en los propósitos de la presidenta, sino que están empoderados, conscientes del poder que se les ha conferido y que, sin ellos, Morena no puede modificar a su antojo la Constitución del país, como lo ha venido haciendo de manera sistemática en este segundo gobierno de la 4T.

El PVEM y el PT no sólo no están dispuestos a votar una reforma electoral como la que propuso originalmente Claudia Sheinbaum, sino que se aprestan a reclamar más posiciones políticas en las elecciones intermedias de 2027, en las cuales pretenden más candidaturas a gobernadores. El PT quiere por lo menos una candidatura en coalición, mientras que el PVEM pretende hasta tres, contando la de San Luis Potosí, además de una gran cantidad de candidaturas a presidencias municipales para cada partido.

Utilizados originalmente por Morena, el PT y el PVEM se prestaron a la sobre representación porque era para ellos como pan de oro, pero ahora que les quieren retirar gran parte de lo ganado han mostrado los dientes.

En lo que es aberrante, Claudia Sheinbaum ha llamado a la mesa de negociación al PVEM y al PT, como si fueran la oposición real, mientras que a la oposición no solo la excluye de cualquier negociación real, sino que la trata con una arrogancia autoritaria.

Lo que diga y piense la oposición no le importa, porque desde el inicio ha sido excluyente, no solo en el poder legislativo, sino ante el grueso de la sociedad mexicana, de la cual, ella como presidenta, tiene solo un tercio de los votos y su nivel de aprobación baja cada vez más, en el inicio de lo que será un año sumamente difícil económica y políticamente.

Los interlocutores de la presidenta para una reforma electoral, y para todas las demás reformas que se han realizado y se piensan realizar son el PVEM, considerado el partido más corrupto de México, y el PT, un oscuro partido izquierdista que tendría una presencia mínima, o no existiría si no es por el papel que juega como esquirol de la 4T. 

Ese es el nivel real del diálogo y la concertación política en el país; aquellos con los que la presidenta negocia, y negocia para colmo bajo presiones, lo que confirma el canibalismo al interior del nuevo partido oficial, que muestra una ya inocultable tendencia a devorarse a sí mismo.

Es inusitada la incapacidad de estrategia política de los partidos de la oposición, pero también es penosa la pasividad política de la sociedad mexicana, para tolerar lo que está haciendo el partido gobernante.

Pero no todo está perdido. Para tener solo siete años gobernando y tener la sobre concentración de poder que ha acumulado, Morena ha comenzado a experimentar un fuerte desgaste, por sus propios errores, incapacidades y aberraciones cometidas en su frenética e incontrolada compulsión de sumar poder. Y afuera está Donald Trump, metiendo cada vez más presión, como si la presión que surge de adentro o de las propias decisiones presidenciales fuera poca.

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