¿Por qué los casinos son ideales para ‘lavar’ dinero?

¿Por qué los casinos son ideales para ‘lavar’ dinero?

Por: Eugenia Rodríguez

Si se desea ‘lavar’ dinero por medio de un casino, proveniente de actividades ilícitas, solo se le tiene que inyectar a través de la red de apuestas que tiene el mismo, se pagan algunos impuestos y el dinero deja de ser negro y queda listo para ser invertido en cualquier otra cosa.

Los casinos, de los cuales solo tenemos dos en la región lagunera de Durango, pues en Coahuila fueron prohibidos, tienen un funcionamiento muy sencillo en lo que es su parte más comercial y exitosa: cientos de máquinas que antes se denominaban “tragaperras” o “tragamonedas” y hoy son computadoras mucho más sofisticadas, las cuales funcionan con una tarjeta personalizada a la cual se le carga dinero, ya sea en efectivo o por medios de tarjetas de débito o de crédito, lo que genera un flujo enorme de dinero, que puede ser fácilmente manipulado para evadir el fisco y para “lavar” dinero de actividades ilícitas.

Cada cliente compra una tarjeta, por medio de la cual se tiene un registro de datos personalizados y un dispositivo electrónico, Se tiene así un control de todo el juego, en consecuencia, puede ser manipulado por las máquinas, que son computadoras que operan en base a un sistema de programación.

El cliente invierte cantidades que van en promedio de los 500 hasta los 1,000 pesos en cada recarga, pero a lo largo de las horas de juego puede realizar varias recargas. Existen apostadores compulsivos, ludópatas, que pueden invertir en una tarde miles de pesos y visitan el casino varias veces por semana.

Es notoria la cantidad de adultos mayores que juegan, en su mayoría mujeres, quienes lamentablemente no tienen más alternativas para ocupar todo el tiempo libre de que disponen. 

No hay límite para invertir, ya sea en efectivo o a través de las tarjetas, así que un jugador puede gastarse 10, 20, 30 mil pesos, lo que quiera.

En promedio, de cada diez jugadores a lo sumo dos de ellos ganan alguna cantidad de dinero y, al momento de cobrarla se les aplica un impuesto, que depende de la cantidad obtenida, pero es relativamente bajo, rondando el 5%. Por su parte, en teoría, el casino debe pagar como cualquier empresa el ISR sobre sus ganancias y el IEPS adicional, pero en un casino es muy fácil disfrazar las utilidades, ya que la mayor parte del dinero se cobra en efectivo y las máquinas son manipulables.

Un dato casi desconocido es que la mitad de los casinos que operan en México son propiedad legal de empresas extranjeras, y en ese caso no tienen que pagar impuestos en México, pero además esto les permite manipular enormes cantidades de dinero.

Si se desea “lavar” dinero por medio de un casino, proveniente de actividades ilícitas, solo se le tiene que inyectar a través de la red de apuestas que tiene el mismo, se pagan algunos impuestos y el dinero deja de ser negro y queda listo para ser invertido en cualquier otra cosa.

¿Y en qué gasta un casino? Las nuevas máquinas de apuesta son costosas, espectaculares, muchas de ellas. Puestas en México el costo puede ir desde 70 mil hasta 300 mil pesos, pero parte del negocio es importarlas de los Estados Unidos. Se pueden adquirir máquinas usadas como “relleno” para un casino, mezcladas con máquinas de última generación, que suelen ser la mayoría.

El tiempo de uso de una máquina de casino varía, pero la inversión inicial es costosa, millonaria, y se debe estar comprando nuevas máquinas y vendiendo las usadas.

En Coahuila, el gobierno estatal, en el periodo de Rubén Moreira, comprobó que los casinos eran grandes centros de lavado de dinero, que además la mayoría eran operados desde otros estados, hacia los cuales se enviaba todo el flujo de dinero, y se decidió su clausura, la cual ha sido sostenida por los gobiernos posteriores, bajo el mismo argumento de ser empresas que estaban “lavando” dinero del crimen organizado o eran operados directamente por el mismo.     

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