Por: Álvaro González
Al cierre de 2025, de acuerdo a la encuestadora Mitofsky, de los 10 gobernadores peor evaluados 9 son de Morena
Empoderados por la impunidad y sus relaciones con AMLO, quien los puso en el cargo, varios gobernadores morenistas desafían a la propia presidenta de la república, a quien no parecen dispuestos a respaldar en su propuesta contra el nepotismo, pero tampoco en otras políticas públicas estratégicas, como la seguridad, la corrupción y la eficiencia en el desempeño de la función pública.
Son varios los que se sienten dueños y señores de los estados, que gobiernan y actúan en consecuencia, frente a la dirigencia nacional de Morena, los secretarios de estado y la presidenta de la república, Claudia Sheinbaum.
El llamado de impedir el nepotismo, que se está exigiendo a través de la presidenta nacional del partido oficial, Luisa María Alcalde Luján, ha sido abiertamente cuestionado en Zacatecas, San Luis Potosí y Guerrero, gobernados por David Monreal Ávila, cuyo hermano Saúl está en desacato y va por la gubernatura, con lo cual sería el tercer hermano en ocupar el cargo, en un estado del cual la familia se ha apoderado.
En San Luis Potosí, el gobernador Ricardo Gallardo, quien llegó por el PVEM, está haciendo ya campaña para que lo suceda en el cargo su esposa, y tiene el respaldo de la dirigencia nacional del PVEM.
En Guerrero, la gobernadora Evelyn Salgado Pineda llegó al cargo en sustitución de la candidatura de su padre, Félix Salgado Macedonio, quien tiene la firme disposición de suceder a su hija en el cargo, a quien por cierto tutela desde una posición de poder real detrás del sillón de la gubernatura.
Si la presidenta Claudia Sheinbaum se mantiene en su postura habrá división interna, pues la estructura del partido en los estados la controlan los gobernadores en funciones, mientras que los programas del bienestar los controla el gobierno federal.
Si los intereses del nepotismo pasan por alto a la presidenta, aunque ésta dé un golpe de autoridad a través del partido, le causará turbulencia en esos estados, cuando la división está apareciendo ya en varios frentes al interior de Morena.

LAS ELECCIONES DEL 2027 SE PUEDEN COMPLICAR MUCHO
Al margen del problema del nepotismo, que ya es delicado con mucho, las elecciones intermedias del 2027 se pueden complicar en varios estados gobernados por Morena, debido a la desaprobación y los escándalos de los gobernadores.
En Sinaloa, Rubén Rocha Moya tiene el rechazo generalizado de la población y goza de la imagen de narco-gobernador, por más que la presidenta Claudia Sheinbaum, presionada por el propio AMLO, se empeñen en mantenerlo en el cargo, cuando lo más sensato habría sido el removerlo, no solo ante su evidente ineptitud, sino por la apreciación de que es parte del problema de la guerra del narcotráfico que se libra en el estado.
En Baja California Norte, aunque la gobernadora María del Pilar Ávila Olmeda inició con un índice muy alto de aprobación, su esposo está enredado en una trama de nexos con el crimen organizado; un proceso que se originó por parte de las agencias de seguridad norteamericanas.
Ávila Olmeda ha tratado de desvincularse del escándalo, inclusive separándose de su esposo Carlos Torres Torres, pero a ambos el gobierno norteamericano les suspendió sus visas de turistas en mayo de 2025. Carlos Torres enfrenta un proceso por lavado de dinero, narcotráfico y tráfico de armas, en colusión con el Cártel de Sinaloa.
La pareja inició su separación en octubre de 2025, pero el escándalo ha alcanzado de manera directa a la gobernadora de Baja California Norte.
En Campeche, la octogenaria gobernadora Layda Sansores San Román ha convertido el estado en un coto de poder personal, primero bajo la protección directa de AMLO, quien la empleó para destruir la reputación pública del dirigente nacional del PRI, Alejandro “Alito” Moreno, pero esta se ha seguido por su cuenta con un gobierno autoritario y un cacicazgo desmesurado que no admite la injerencia de la dirigencia nacional de Morena, ni de la presidencia.
Al cierre de 2025, de acuerdo a la encuestadora Mitofsky, de los 10 gobernadores peor evaluados 9 son de Morena y solo uno, Samuel García, de Nuevo León, se encuentra en este grupo.
Estos 10 son Colima, Veracruz, Tamaulipas, Chiapas, Guerrero, Nayarit, Nuevo León, Baja California Sur, Zacatecas y Tabasco.
Esta tendencia no se limita al 2025; es ya anterior y no hay indicios de que pueda mejorar en este año de 2026, que para la mayoría sería su quinto año de gobierno y el próximo tendrán que enfrentar el proceso electoral de sucesión.
De los 10 gobernadores mejor evaluados 5 son de Morena y el PVEM, pero entre ellos se encuentra Ricardo Gallardo de San Luis Potosí y María del Pilar Ávila Olmeda, mencionados anteriormente por el problema del nepotismo en puerta y los nexos con el narcotráfico, en el caso de la segunda.







