Por: Rodrigo Tejeda
Hay temas de importancia nacional, lo mismo que hay temas intrascendentes, chocarreros, y en ambos se puede mentir por igual; unas veces porque sencillamente la presidenta parece desinformada y en otros casos porque se miente deliberadamente, para presentar a un México donde no pasa nada y todo marcha muy bien, de maravilla
El diseño de “las mañaneras” como aparentes conferencias de prensa en las que predica la presidenta de la nación parecen estar agotadas, por varias razones: Claudia Sheinbaum no tiene la capacidad de prédica de AMLO, ni el carisma; la capacidad de mentir de Claudia Sheinbaum es mucho más limitada y, finalmente, con el paso de los años, la credibilidad de la información que se proporciona ha ido disminuyendo, hasta un nivel que es crítico.
Hay temas de importancia nacional, lo mismo que hay temas intrascendentes, chocarreros, y en ambos se puede mentir por igual; unas veces porque sencillamente la presidenta parece desinformada y en otros casos porque se miente deliberadamente, para presentar a un México donde no pasa nada y todo marcha muy bien, de maravilla.
Una mujer decide abrir una de las ventanas de Palacio Nacional y poner a asolear sus piernas, que se ven bien torneadas pero descoloridas; un manifestante captura con su celular el hecho tan inusual y lo difunde.
Al otro día la presidenta declara que la imagen se trata de inteligencia artificial, pero luego tiene que corregir porque le informan que el hecho fue real. Chocarrero pero real.

PEMEX provoca un grave derrame de crudo en el golfo de México, que alcanza inclusive a contaminar las costas de Veracruz. La presidenta informa que puede tratarse de un fenómeno natural, pero en los días siguientes es desmentida por una agencia internacional que, en base a información de satélite y de la opinión de expertos, demuestra que se trata de un ducto de PEMEX y que es algo grave.
Finalmente PEMEX tiene que reconocer públicamente la responsabilidad, que está relacionada con la drástica disminución de los presupuestos de mantenimiento de la paraestatal.
El tren Interoceánico, una de las obras magnas de AMLO, tiene un grave accidente con casi dos docenas de muertos, una cantidad mayor de heridos. El accidente es algo anómalo, que evidencia fallas en la construcción y operación del mismo, pero, para desviar la atención, se inculpa a los trabajadores que conducían el tren, los cuales son procesados, pero luego indultados, para que la investigación del accidente no exponga lo obvio: una obra con fallas de origen.
La flamante refinería de Dos Bocas tiene dos explosiones y un derrame de crudo como consecuencia de una de ellas, que afecta al ecosistema próximo, lo que pone en evidencia lo que ya se sabía: la refinería es una obra carísima, que duplicó su presupuesto inicial, que tiene serios errores de planeación y problemas en la calidad de su construcción, pero en “la mañanera” no pasa nada, todo está bajo control y son lamentables accidentes, como si fuera algo que forma parte de la naturaleza de una refinería.
Y así transcurren “las mañaneras”, entre temas intrascendentes, temas de suma importancia manipulados, regaños de la presidenta a ciertos personajes y sectores y, también, alguna información que puede ser de interés al provenir de la presidenta de la república.
Pero la tónica en general es la de manejar la imagen de un país sin problemas, o con problemas menores, al grado de descalificar a la propia ONU que ha puesto a México como un caso crítico, debido al fenómeno de las desapariciones y a la incapacidad gubernamental de atacar el problema de fondo.
Para la presidenta es un problema que está en vías de desaparición, pero las estadísticas muestran que en este gobierno ha bajado el índice de homicidios dolosos, pero se ha incrementado de forma alarmante el de los desaparecidos. Pero aceptarlo sería asumir una realidad cruda y el fracaso en este tema de seguridad, por lo cual, si hay necesidad de descalificar a la ONU, hay que descalificar a la ONU, lo mismo que han descalificado desde el sexenio de AMLO a todas las ONGs de madres buscadoras y organizaciones civiles que trabajan por su cuenta, y no reciben ningún apoyo.



