Por: Rodrigo Tejeda
Sin dinero un capo no es nada ¿Porqué entonces el gobierno federal, que tiene la exclusividad de los delitos del crimen organizado, no hace algo efectivo para ir tras el dinero?
Joaquín “El Chapo” Guzmán fue detenido, dos veces, extraditado a los EEUU y condenado a cadena perpetua. Pasará el resto de su vida viendo el sol por una ventana de treinta centímetros de ancho, pareciera estar liquidado, pero no, lejos de eso ha dejado 4 hijos hombres al frente de su empresa criminal y toda su organización intacta y en expansión. Su fortuna, calculada por las agencias norteamericanas en miles de millones de dólares, no fue confiscada.
Como el dinero es el motor que mueve todo el crimen organizado, haber metido a la cárcel de por vida a “El Chapo” no sirvió de mayor cosa, como lo demuestra el comportamiento del cártel de Sinaloa en los últimos años. Las cosas inclusive empeoraron con la aparición del Fentanilo.
Esto de meter capos a la cárcel sin ir tras sus fortunas y tras de su estructura delincuencial es una constante. Así no se puede terminar o al menos disminuir el crimen organizado en ningún país del mundo.
En Guanajuato metieron a la cárcel a José Antonio Yépez, alias “El Marro”. Esto no debilitó a la organización o cartel de Santa Rosa de Lima, sino que empeoró todo y desató la violencia en todo el sur del estado. No hubo desarticulación, ni confiscación de bienes y recursos, ni tan siquiera medidas de seguridad para impedir el “huachicoleo” de los ductos de Pemex, a tal grado que pareciera haber otro cartel al interior de la petrolera estatal, pues de otro modo no se explica tanta ineptitud.
En todo el sexenio de López Obrador Pemex fue incapaz de desarrollar un sistema de seguridad contra el “huachicoleo”, existiendo en el mercado mundial toda la tecnología para ello, por lo que los “huachicoleros” siguen operando, con enormes pérdidas para la empresa, que ya de por sí tiene una deuda gigantesca.
Lo mismo pasa con los precursores de las drogas como el terrible Fentanilo, que provienen de algunos países asiáticos, y entran por los puertos que están bajo la responsabilidad y el manejo del ejército y la marina. ¿Cómo es que siguen entrando? Corrupción e ineficiencia gubernamental. Por eso están tan molestos los norteamericanos, y tienen toda la razón de estarlo.
La única detención de un capo en solitario, que está rindiendo resultados, es la de Ismael “El Mayo” Zambada, donde tampoco se le confiscó nada, pero se hizo con el propósito de desatar una guerra interna que está debilitando la estructura general del Cártel de Sinaloa, con un costo colateral importante, pero mucho menos que el costo de la pandemia del Fentanilo que están sufriendo los norteamericanos.
EL CASO DE TAMAULIPAS
En 1996 fue detenido y extraditado a los Estados Unidos el capo Juan García Ábrego, líder del Cártel del Golfo, que dominaba todo Tamaulipas y su frontera con Norteamérica. Le dieron 11 cadenas perpetuas como sentencia. Hoy sigue en la cárcel a sus 80 años de edad.
Su detención no sirvió de nada. Apenas encarcelado, lo relevó en el liderazgo del cartel Osiel Cárdenas Guillen, mucho más sanguinario, quien es el creador de Los Zetas, un grupo de militares de las fuerzas especiales, que se volvieron su brazo armado; el brazo armado más brutal de todo el crimen organizado, que vino a revolucionar los métodos de operación del crimen en México, volviéndolos demenciales.
Pero Osiel Cárdenas fue detenido en 2003 por el gobierno de Vicente Fox y extraditado en 2007 por el de Felipe Calderón, para recibir una condena de tan solo 25 años, dando inicio a la controvertida política de administración de justicia en el sistema norteamericano, por la cual un capo que “coopera” con información recibe enormes beneficios, y Osiel Cárdenas era famoso por su capacidad de traicionar a quien fuera.
No obstante en este caso sí hubo, por parte de las agencias norteamericanas, confiscación de bienes. De entrada, el capo tuvo que pagar 50 millones de dólares como multa y fueron realizados más de 10 decomisos de dinero, el más grande de ellos de 4.5 millones de dólares, pues Osiel Cárdenas tenía sitios o casas de seguridad en las cuales amontonaba enormes cantidades de dólares, una parte de ellas en territorio norteamericano.
En su momento las autoridades federales estimaban que el Cartel del Golfo introducía a los Estados Unidos de 4 a 6 toneladas de cocaína cada mes, con una ganancia de hasta 40 millones de dólares en tan solo un periodo de tres meses. Así operó por 7 años. Su fortuna era enorme.
En lo que es una aplicación de justicia muy discutible, Osiel Cárdenas acaba de ser liberado después de cumplir tan solo 21 años en prisión. Los próximos 5 años los pasará en “libertad supervisada” y deberá permanecer en los Estados Unidos usando un dispositivo de seguridad. Hoy tiene tan solo 57 años de edad y está en buena condición física. Tiene varios cargos pendientes de enfrentar en México, pero se da por hecho que no regresará a prisión.
Está en libertad y estará bajo vigilancia 5 años, pero ¿Cuánta de su enorme fortuna fue confiscada y cuanta quedó oculta y bajo su poder?
Con su caída el Cartel del Golfo se fragmentó en varios grupos, algunos de ellos muy violentos, entre los que figuran los Metros, los Ciclones, los Rojos y los Escorpiones, que colaboran con otros carteles en varios estados del país.
Los Zetas fueron desarticulados por el gobierno de Felipe Calderón y el de Enrique Peña Nieto, pero una fracción sobreviviente ha formado el llamado Cartel del Noreste, que controla la plaza de Nuevo Laredo y es la principal amenaza de seguridad para Coahuila y Nuevo León.
Tamaulipas, que tiene más de 300 kilómetros de frontera con los Estados Unidos, sigue siendo un narcoestado, ahora con un gobierno estatal morenista. Más fraccionado, el crimen organizado no ha sido tocado en sus estructuras operativas y en su flujo de dinero, con excepción de Los Zetas, que fueron combatidos a través de un operativo especial de inteligencia del gobierno de Felipe Calderón y las fuerzas especiales de la Marina.
SEGUIR EL DINERO
Osiel Cárdenas operó por solo 7 años y su negocio principal era la cocaína. Hoy, 20 años después, los carteles hacen negocio con las drogas, que son más rentables, pero están metidos en todo tipo de negocios ilícitos, que incluyen tráfico de personas, explotación sexual, cobros de derecho de piso, secuestro, robo de vehículos, robo de combustibles a gran escala, entre los principales.
Ismael “El Mayo” Zambada operó por 50 años, lo que da una idea de la fortuna que ha acumulado. El gobierno norteamericano estima en 16 mil millones de dólares lo que tendría que pagar por daños, pero independiente del recuento de daños, estiman su fortuna en miles de millones de dólares, pero llegó a los Estados Unidos sin más que la ropa que llevaba puesta.
Por considerarlo como el país de más alto riesgo, los grandes capos invierten sus fortunas en paraísos fiscales, como lo hacen los políticos corruptos, en negocios lícitos ubicados en México, principalmente inmobiliarios, en grandes centros turísticos, y en todo tipo de negocios que sean redituables.
A través de consorcios empresariales, que operan lavado de dinero desde mediana a gran escala, los capos son propietarios de hoteles de lujo, desarrollos urbanos, empresas de transporte, ranchos ganaderos, centros comerciales, cadenas de bares y restaurantes, de todo.
Un capo apenas mediano controlaba 300 gasolineras, pero al momento de su detención ya no se supo nada de las mismas.
Sin dinero un capo no es nada ¿Porqué entonces el gobierno federal, que tiene la exclusividad de los delitos del crimen organizado, no hace algo efectivo para ir tras el dinero?
La Unidad de Inteligencia Financiera fue utilizada en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador principalmente para ejecutar venganzas contra enemigos políticos, nunca en contra de los grandes lavadores de dinero, ni las empresas manejadas directamente por las familias de los capos. Lejos de ello, hubo algunos grandes lavadores de dinero, quienes se presentan como grandes empresarios, que fueron parte del círculo más cercano del expresidente, que inclusive le hicieron algunos favores, además de realizar enormes negocios.



