Por: Rodrigo Tejeda
Las diferentes agencias norteamericanas, como el FBI, la DEA, la CIA y demás, usan, cada que quieren, a los capos mexicanos que se encuentran en sus cárceles, sin importar que ya están juzgados y establecida su condena
Hace ya varios años vivimos en mi familia un caso criminal, que se suscitó en Los Ángeles, California, donde el acusado había cometido delitos tan graves como el atentado a la vida con arma de fuego. Pero duró en prisión preventiva dos años y medio sin que se le dictara sentencia, finalmente la víctima, bajo presión moral, le otorgó el perdón y quedó en libertad, pero se gastó todo su patrimonio, que no era poco, en abogados truculentos y eficaces. De no haberle otorgado el perdón, seguiría en la cárcel sin que se le dictara sentencia, cuando había una denuncia en firme y técnicamente sólida.
Ese incidente me motivó a interesarme por la obra de John Grisham, un importante escritor norteamericano de novela de suspenso, que, aunque escribe ficción, lo hace en base a un conocimiento profundo del sistema de justicia norteamericano, y del mundo de la abogacía en el país vecino. Varias de sus obras han sido llevadas al cine de manera muy exitosa.
Lo intercalo como lectura de entretenimiento y descanso, pues habitualmente leo otro tipo de géneros, pero además del entretenimiento, leer a Grisham es adentrarse en las entrañas del retorcido sistema judicial de los norteamericanos, que muchos consideran ejemplar, pero está lejísimos de serlo.
Lo que está haciendo la justicia norteamericana con los capos del crimen mexicanos, pienso que daría para una de las mejores novelas del género negro y de suspenso.
Hasta su desenlace, el caso de Ismael ‘El Mayo’ Zambada no deja de asombrar. La pura trama de la captura de un capo incapturable, da para una novela, pues tiene todos los elementos: tema escabroso, personajes legendarios, suspenso, intriga, traición, intereses muy poderosos ocultos, en fin, todo lo necesario para una buena obra literaria.
Sobre la captura hemos escuchado muchísimo, pero resulta que casi todo es mentira. La primera versión es irrisoria: el capo en activo más antiguo de México, legendario por su astucia y quien jamás había pisado la cárcel, a sus 76 años, es engañado como un niño por ahijado, capturado, trepado en un avión misterioso, conducido a los Estados Unidos y entregado a la justicia para ser juzgado.
Eso es un cuento para consumo de retrasados mentales.

MENTIRAS, ENREDOS, SUSPENSO
Después de una montaña de mentiras, la última versión es que Ismael ‘El Mayo’ Zambada, de alguna manera pactó su entrega, pero entonces surgen interrogantes sobre si existió realmente un comando especial norteamericano en la operación y qué papel jugó, pero es solo una de varias interrogantes. En la misma finca en las afueras de Culiacán (Huertos del Pedregal), y en la misma secuencia de tiempo, fue asesinado Héctor Nemecio Cue Ojeda, un importante político y exrector de la UAS; el principal enemigo del entonces gobernador Rubén Rocha Moya, quien también participó en la trama de la captura de ‘El Mayo’ Zambada.
¿Por qué mataron a Cue?, cuyo cadáver fue trepado a una camioneta y llevado a una gasolinería, donde un sicario le dio varios tiros para simular un asalto, lo que es verdaderamente siniestro y a la vez grotesco, porque el montaje no engañó a nadie, pero de que es novelesco, es novelesco.
El principal beneficiario de la muerte de Nemecio Cue era Rubén Rocha Moya. ¿Quién ordenó el burdo montaje, porque posteriormente los peritajes revelaron que si había sangre de Cue en la finca de Huertos del Pedregal? Nadie hubiera hecho algo así sin la orden del gobernador, a menos que hubieran sido los narcos, pero estos no tenían ningún problema con Nemecio Cue, a diferencia de Rubén Rocha.
Claudia Sheinbaum dice que no hay pruebas contra Rubén Rocha Moya, quien es agua bendita, pero hasta el imaginario colectivo se ríe de la versión oficial.
Pero vayamos al desenlace del caso de ‘El Mayo’ Zambada y la retorcida justicia norteamericana.
‘El Mayo’ fue sentenciado a cadena perpetua y a una multa de ¡Quince mil millones de dólares! Por petición de la fiscalía. El legendario capo tiene 78 años de edad y está enfermo, su expectativa de vida es corta, según los especialistas médicos que lo examinaron. La cadena perpetua es simbólica en este caso, bien le podrían haber dado 10 o 15 años y da lo mismo.
¿Y los 15 mil millones de dólares? La misma fiscalía encargada del caso dice haber realizado, supuestamente, el cálculo de las ganancias de la venta de drogas, durante las cinco décadas que el capo ha estado en el Cártel de Sinaloa; los costos del sistema de salud de los EEUU por la atención a sus adictos, más otros costos menores, como el trabajo de perseguirlo y capturarlo.
¿Cómo pueden calcular las ganancias de una actividad delictiva clandestina que se remonta a los años setenta del siglo pasado? Eso es imposible, aún para los servicios de inteligencia norteamericanos.
Si el ‘El Mayo’ Zambada tuviera 15 mil millones de dólares para entregarlos al gobierno norteamericano, sería el tercer hombre más rico de México, en base a la lista de multimillonarios de la revista Forbes, es decir dos veces más rico que el propio Donald Trump, cuya fortuna ronda entre 7 mil y 8 mil millones de pesos, aunque es bastante mentiroso cuando se trata de calcular su fortuna.
A Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán lo condenaron a pagar 12 mil 600 millones de pesos y, a la fecha, no hay noticia de que haya pagado un solo dólar.
Todo indica que la avaricia del gobierno de Trump ronda en los juicios de los capos mexicanos.
¿Pero hubo negociación entre ‘El Mayo’ Zambada y el gobierno norteamericano? La versión más frecuente es que sí, tomando en cuenta que el capo se entrega cuando tenía ya 76 años y está cargado de enfermedades. Aún con una atención especializada, el diagnóstico médico le da pocos años de vida. Hoy tiene ya 78 y se ve en mal estado. Debe estar bastante cansado y no le queda nada pendiente por hacer en su vida.
Ismael ‘El Mayo’ Zambada, según el reporte médico oficial, padece diabetes crónica y demencia en fase temprana. Además, arrastra problemas de salud degenerativos, incluyendo gota y acumulación de líquido en una de sus rodillas que requiere drenajes periódicos.
Una negociación que proteja a su familia y a sus intereses, a cambio de pasar sus últimos años en una unidad médica especializada es bastante razonable, tomando en cuenta que su cártel está casi intacto, descontando a los sicarios que ha perdido en la guerra contra ‘los chapitos’, los cuales puede reponer fácilmente.
Lo más valioso que posee es información confidencial. Debe de ser el más grande experto sobre el narcotráfico que está al alcance de la inteligencia norteamericana. Eso de la ‘demencia en fase temprana’ hay que ponerlo así, entre comillas. Durante el juicio se le observó bastante lúcido.
Si coopera, o más bien si sigue cooperando, puede meter en serios problemas al actual gobierno mexicano, a toda la 4T, a las fuerzas armadas y a un buen puñado de empresarios. Una sencilla carta que emitió causó un terremoto político en México, que aún no termina.
El juicio a ‘El Mayo’ Zambada fue adelantado por motivos políticos. Su sentencia se exhibió como un trofeo para el gobierno de Donald Trump, de cara a las elecciones intermedias de noviembre.
La narrativa gubernamental es que el mal si paga sus cuentas, por todas las muertes causadas al pueblo norteamericano, que suman, dijeron, un millón de muertes por adicción, con lo cual se pretende justificar que están haciendo algo contundente contra el narcotráfico, mientras ‘El Mayito flaco’ sigue regenteando la herencia de su papá desde algún lugar de la sierra de Durango, y la sociedad norteamericana genera todos los días miles de nuevos adictos.

ACUMULAR CAPOS Y USARLOS
Las diferentes agencias norteamericanas, como el FBI, la DEA, la CIA y demás, usan, cada que quieren, a los capos mexicanos que se encuentran en sus cárceles, sin importar que ya están juzgados y establecida su condena.
Cada que los usan hay una negociación, que se pasa por encima la sentencia de los jueces y los jurados. Lo más común es la reducción de las condenas, aunque estas sean perpetuas, pero hay beneficios mucho más grandes, como el convertirse en testigos protegidos, en cuyo caso desaparecen del sistema penitenciario e ingresan al programa, que se encarga de perderlos y darles una nueva identidad.
Mientras ‘El Mayo’ Zambada ya ha sido juzgado y sentenciado, su ahijado, Joaquín Guzmán, quien inclusive ha declarado formalmente que él secuestró a su padrino, pues va a decir lo que quieran que diga, no tiene fecha establecida para ser sentenciado. Estaba recluido en una cárcel de Chicago, de la que fue cambiado pues, según su abogado, “las instalaciones estaban en muy malas condiciones”, lo que iba en perjuicio de su cliente, quien sigue bajo custodia, pero sin revelarse en donde se encuentra. La idea es que estuviera lo más cómodo posible.
Pero toda la información que provenga de los capos usados en los EEUU, después de manipular a su antojo la administración de la justicia, se utilizará de acuerdo a los intereses políticos, económicos o de cualquier otro tipo del gobierno norteamericano, que, en el caso de Donald Trump, pueden ser verdaderamente retorcidos, siniestros, como lo muestra el caso de Venezuela.
Un caso que está para estudio en las escuelas de derecho, es el de Gerardo García Luna, quien fue el zar de la seguridad en el gobierno de Felipe Calderón, un sujeto tan impresentable como indefendible.
Por razones políticas, no de justicia, Andrés Manuel López Obrador pidió su cabeza al gobierno norteamericano, pues considera a Felipe Calderón como el enemigo inolvidable, quien lo enfermó de rencor, al ganarle la elección presidencial de 2006.
El gobierno norteamericano lo complació: montó un juicio rápido, donde utilizó a los capos capturados por el propio Gerardo García Luna cuando estaba en funciones. Los capos desfilaron ante el jurado, que tomó como buenos los testimonios de criminales consumados. Hablaron a sus anchas, en base al libreto que les habían entregado, después de practicarlo durante semanas.
García Luna fue sentenciado a 38 años de prisión y 3 meses, además de imponerle una modesta multa de 2 millones de dólares. Fue recluido en una prisión de la más alta seguridad, la misma donde está ‘El Chapo’ Guzmán, apodada ‘El Alcatraz de las Rocallosas’, en condiciones de extremo aislamiento. 23 horas diarias en una celdita miserable y una hora de recreo con un guardia detrás en un patiecito de muros altísimos. La mayoría de los reclusos terminan con problemas de demencia.
El exfuncionario tiene hoy 58 años de edad, tendría que vivir hasta los 96 años, si desea salir libre de ese espantoso lugar.
Independientemente de si es culpable o no, su juicio es una aberración desde el punto de vista de la jurisprudencia; eso lo puede confirmar cualquier abogado competente.
El sistema judicial está en manos de los intereses políticos, pero en el lado norteamericano, en México eso nunca ha sido algo asombroso. Se hace constar, en el expediente político de AMLO, que el gobierno mexicano fue el acusador y se trató de una venganza personal. La culpabilidad principal era haber estado coludido con el Cártel de Sinaloa ¿Le suena familiar la acusación? Tal vez la pregunta sería ¿Qué político de alto nivel, de los que están ahora en el poder, no ha estado coludido con el Cártel de Sinaloa?



