Escándalo por violencia en Hotel Pueblo Bonito Emerald Bay de Mazatlán

Escándalo por violencia en Hotel Pueblo Bonito Emerald Bay de Mazatlán

Por: Eugenia Rodríguez

Turista canadiense, alcoholizado y bajo sustancias desconocidas, agrede a una mujer de la tercera edad y a su propia esposa en dos ocasiones, en el hotel Pueblo Bonito Emerald Bay, de Mazatlán, antes de ser sometido hasta por cinco empleados del hotel, quienes mostraron una gran incapacidad para brindar protección pronta y eficiente a sus huéspedes. La policía llegó al lugar una hora después de iniciado el incidente.

Cuando regresaba a su habitación María “N”, una señora de 67 años de edad, fue sorprendida por un sujeto, que estaba escondido en el recodo que da acceso a la puerta de la habitación, quién comenzó a gritar insultos en inglés y se lanzó sobre ella para tratar de agredirla, pero, al ir descalzo, se resbalo y cayó al piso, sufriendo un fuerte golpe en la cabeza, que le dejó inconsciente por unos minutos, los que fueron aprovechados por la señora para correr a la tienda cercana y solicitar la presencia del personal de seguridad.

Veinte minutos después aparecieron tres empleados, todos ellos bajos de estatura, delgados y sin ningún equipamiento, quienes se limitaron a observar al sujeto, que permanecía tirado en el piso, lanzando insultos y amenazas con toda la potencia de su voz, lo que comenzó a atraer la atención de los huéspedes más próximos.
A la media hora apareció el gerente del hotel y la esposa del sujeto, una señora rubia, vestida de negro y de edad mediana, quien se dirigió al esposo, el cual se incorporo convertido en un energúmeno, que comenzó a lanzar golpes y empellones. Fue entonces que propino un fuertísimo empujón a su esposa, la cual choco contra el barandal de contención, estando a punto de caer desde un tercer piso. Incapaces de controlarlo los elementos de seguridad, le dio otro violento
empujón a su esposa, quien cayó al piso y se dio un muy fuerte golpe en la cabeza contra el barandal de hierro.

Finalmente, los empleados del hotel derrumbaron al sujeto y, después de forcejear con él, quien no paraba de lanzar insultos y amenazas, fue literalmente aplastado contra el piso, sangrando de la cabeza. Permaneció así, aplastado contra el piso, por momentos hasta por cinco empleados, no obstante que era una persona de estatura apenas mediana y no muy robusto, quien llevaba la cabeza rapada, barba corta y tatuajes en los brazos.

Ante casi una veintena de huéspedes que, asustados, se asomaban a presenciar los hechos y se retiraban para encerrarse en su habitación, transcurrió por lo menos media hora más. Finalmente llegó la policía, esposó al sujeto y se lo llevó detenido, ante la presencia de la asustada esposa, quien mostraba sangre en su frente y en el pelo. El individuo tenía apenas cinco horas de haber ingresado al hotel, de acuerdo a la información que proporcionó el gerente del mismo.

El incidente, que pudo tener consecuencias muy delicadas, es parte de la venta indiscriminada de alcohol que se realiza en los hoteles bajo el concepto de “todo incluido”, que permite beber todo el día, sin límites, bebidas alcohólicas que son por cierto de muy baja calidad, para hacer más rentable el negocio.

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