El negocio con la Selección Mexicana y el abucheo en Torreón

El negocio con la Selección Mexicana y el abucheo en Torreón

Por: Eduardo Rodríguez

Los abucheos a la selección en Torreón son un síntoma inequívoco de que el espectáculo del futbol profesional está en franco deterioro, por lo menos en México, algo que se niegan a aceptar los directivos de la Federación Mexicana de Futbol

El futbol profesional es un negocio, pero la selección mexicana lo es más, solo que ese negocio está soportado en dar un espectáculo al público por parte de profesionistas muy, muy bien pagados, que están obligados a realizar el trabajo por el que cobran.

La selección mexicana es más negocio que los clubes que conforman la liga, porque solo tiene que contratar fechas de partidos de exhibición o de algún torneo, ya sea de la zona de CONCACAF, del mundial o de lo que sea. Vende los derechos de transmisión del partido y vende las entradas, que suelen ser muy buenas y costosas, la mayoría de ellas en estadios de alguna ciudad de los Estados Unidos con una alta población de migrantes mexicanos, que están dispuestos a pagar boletos muy caros, aunque gran parte de ellos conoce muy poco de futbol, pero por nostalgia o por lo que se quiera, pagan un precio demasiado alto por un espectáculo que puede ser muy pobre.

El pasado 15 de noviembre la selección mexicana jugó un partido amistoso con Uruguay en el estadio Santos-Modelo, que fue abarrotado por aficionados locales y de la región, quienes pagaron boletos desde 3,000 hasta 7,000 pesos para ver un partido internacional.

En la opinión de los profesionales, pero principalmente en la opinión de los aficionados, el partido fue un fraude, que terminó en un aburridísimo cero a cero, lo que motivó que gran parte de los aficionados comenzará a abuchear al equipo uruguayo, pero principalmente a algunos elementos de la selección mexicana, que vinieron de paseo a Torreón, no a jugar futbol profesional.

Otro motivo de malestar fue la negativa de los directivos de la selección para alinear al portero del Santos, Carlos Acevedo, algo que se esperaba como una cortesía, una vez que se le ha negado su incorporación al seleccionado, pese a ser el portero de la liga con más porcentaje de atajadas y, sin duda, con los méritos y las facultades para ser seleccionado.

Los abucheos, que fueron masivos y unánimes, molestaron a algunos de los jugadores de la selección mexicana, quienes consideran que el aficionado nacional debe respaldarlos, por el solo hecho de estar dentro de la representación nacional. 

Pero no solo se molestaron algunos jugadores; también algunos comentaristas de las televisoras nacionales, como Enrique “El Perro” Bermúdez, criticaron a la afición lagunera, a la cual descalificaron, lo que está fuera de lugar para un comentarista, por mucho que defienda los intereses que tienen las televisoras en el negocio del futbol.

Quien debe mandar en el espectáculo es la afición, porque es la que paga y la que mantiene todo el negocio, tanto de los clubes como de la selección nacional, que es, sin duda, una de las más mediocres que ha habido, y vaya que las ha habido malas. Con el empate en Torreón el seleccionado tiene seis partidos consecutivos sin ganar y está en la antesala del mundial de 2026, que tendrá por cierto los precios de los boletos altísimos, desde los mil  hasta los 124 mil pesos por partido. 

Los abucheos a la selección en Torreón son un síntoma inequívoco de que el espectáculo del futbol profesional está en franco deterioro, por lo menos en México, algo que se niegan a aceptar los directivos de la Federación Mexicana de Futbol, quienes se han dedicado a proteger intereses y a tratar de sacar el mayor dinero posible. 

Si el partido contra Uruguay fue la antesala de lo que se espera en el mundial de 2026, el escenario está muy penoso.

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