Por: Eduardo Rodríguez
En lo que va del gobierno de Claudia Sheinbaum, se han realizado cuatro envíos de ayuda humanitaria a Cuba, que suman ya 3 mil 125 toneladas, principalmente de alimentos, una vez que los envíos de petróleo han sido suspendidos
El gobierno de la dictadura cubana ha pedido a los donadores mexicanos, de los cuales el más importante es el gobierno de Claudia Sheinbaum y ahora, por la convocatoria de AMLO y la ONG que ha constituido, algunos morenistas, que los envíos de ayuda se los hagan bajo reserva, para evitar que la ayuda sea “desviada” por activistas de derechos humanos y por otras gentes que tienen una filiación opositora al régimen.
En otras palabras, el régimen dictatorial quiere tener el control absoluto de la ayuda humanitaria que llega a la isla, para que en la distribución de esta no intervengan civiles autónomos y personas que son opositoras a una dictadura que está al límite.
Lo lamentable es que, desde México, por lo menos el gobierno de Claudia Sheinbaum y los simpatizantes de AMLO, le han hecho caso y han desaparecido al día las noticias sobre los envíos que se están haciendo.
Además de la intención de tener un control total de la ayuda humanitaria, la petición de ocultar a la prensa mexicana e internacional los envíos, tiene mucho que ver con el temor del castrismo hacia el gobierno de Donald Trump y otros gobiernos que cuestionan abiertamente a la dictadura.
En la medida que los envíos de petróleo y otros derivados que eran enviados por PEMEX se visibilizaron y comenzaron a ser cuantificados, esto llamó la atención del gobierno de Donald Trump y los ultras del anticastrismo norteamericano. Donald Trump le pidió a Claudia Sheinbaum que se suspendieran los envíos de petróleo y sus derivados, que representaban más del 40% de lo que estaba recibiendo Cuba, al mismo tiempo que también se suspendieron los envíos desde Venezuela después de la captura de Maduro.

En lo que va del gobierno de Claudia Sheinbaum, se han realizado cuatro envíos de ayuda humanitaria a Cuba, que suman ya 3 mil 125 toneladas, principalmente de alimentos, una vez que los envíos de petróleo han sido suspendidos.
El gobierno mexicano ha sido proselitista de la ayuda humanitaria, pero al mismo tiempo es el más férreo defensor del sistema de la dictadura, bajo el argumento del derecho a la autodeterminación de los pueblos a tener el gobierno que ellos decidan, respaldando de esta manera una dictadura marxista que se ha prolongado por más de 60 años, la cual tiene sumida a Cuba en la pobreza, que se ha vuelto extrema, al grado de tener un desabasto de alimentos, de energía y de algunos servicios básicos.
Aún en medio de una situación de crisis inédita, que tiene al límite a la dictadura, el sistema de control policiaco y militar sigue reprimiendo cualquier brote de oposición pacífica, que exige un cambio de régimen por la vía de la democracia y la apertura económica, permitiendo los derechos civiles básicos que siguen manteniendo bajo prohibición, como la libertad de expresión, de asociación política e inclusive de migración.
La dictadura marxista fue impuesta en 1959, hace ya 66 años, uno más de los que tiene el actual presidente, Miguel Díaz-Canel, quien nació en 1960, ya bajo la dictadura.
Pero aunque el presidente es Miguel Díaz-Canel, quien es la cabeza del partido único comunista, el control militar y policiaco lo sigue teniendo Raúl Castro, quien sucedió a su hermano Fidel, y quien cumplirá este mes de junio 95 años de edad.
El mundo ha cambiado; los regímenes comunistas han ido desapareciendo uno a uno por su ineficiencia. La Unión de Repúblicas Soviético Socialistas, URSS, de la cual Cuba fue un satélite por más de 30 años, se derrumbó desde dentro hace ya casi treinta años. El mundo cambia, y cambia de manera cada vez más vertiginosa, pero en Cuba sigue mandando la misma dictadura. En términos históricos, inclusive arquitectónicos, Cuba es un museo de los movimientos marxistas de mediados del siglo pasado.
Pero Cuba tiene una gran habilidad que habrá que reconocerle: se ha convertido en un menesteroso profesional y en una víctima del imperio norteamericano, también de modo profesional, por medio de la propaganda y de un discurso que sigue entusiasmando a algunos políticos de izquierdas que desean verla de forma romántica, negándose a visibilizar al feroz régimen dictatorial, que pide ayuda humanitaria pero violenta sistemáticamente los derechos humanos más elementales.



