El abuso de la cirugía estética: nalgas de ‘payaso’, ‘buchonas’ y muchos problemas médicos

El abuso de la cirugía estética: nalgas de ‘payaso’, ‘buchonas’ y muchos problemas médicos

Agencias

La moda que están imponiendo las redes sociales para las mujeres, es la de tener senos enormes, cintura brevísima, caderas voluminosas, nalgas muy prominentes, labios abultados, pestañas enormes, nariz pequeña y afilada y cabelleras abundantes y ensortijadas, como las de una diosa mitológica, el problema es que el uso y el abuso de la cirugía estética tiene consecuencias.

La famosa artista y comediante Consuelo Duval acudió a un parque de diversiones y se subió a un juego mecánico. De pronto comenzó a sentir un fuerte dolor en el pecho y en el costado y tuvo que acudir de emergencia a un hospital. ¿La causa? Uno de sus implantes mamarios, que son de tamaño moderado, se había roto con la presión del cinturón de seguridad. Uno de los muchos peligros de colocarse implantes en pechos y glúteos.

Hoy es la moda: estar “buchona” o tener “nalgas de payaso”, como se le denomina en el argot popular, en referencia a los globos que emplean los payasos para resaltar humorísticamente los senos y las nalgas, se considera estético, “sexy” o erótico, de las mujeres para atraer a los hombres, pero también se da en hombres que desean aumentar el volumen de sus nalgas, por los mismos motivos.

El problema es que una vez que una mujer comienza a realizarse intervenciones se puede volver una obsesión. De los senos se pasa a las nalgas, de ahí a los labios; de los labios a la cintura; de la cintura a los antebrazos, pero aquí cabe un dicho muy común: “lo que la naturaleza no da el cirujano no lo presta”.

Lejos de obtener una gran belleza, con frecuencia se cae en la estética de lo grotesco; de lo caricaturesco. El cuerpo, que puede ser cuidado en su estética a base de una buena dieta, de ejercicio y de aceptar las características naturales del mismo, es sujeto a una serie de costosas cirugías, practicadas con gran frecuencia por médicos sin escrúpulos y con ganas de hacer negocio, porque las cantidades pueden ser realmente grandes.

Para muchos hombres lucir a una pareja transformada en una especie de muñeca de proporciones grotescas puede ser motivo de satisfacción; de una vanidad y un ego muy discutible, pero lo mismo ocurre con la mujer que transforma de esa manera su cuerpo, sin importar las consecuencias que esto tiene al mediano y largo plazo.

Lejos de dar un buen consejo; de hacer una recomendación razonable y advertir de las consecuencias que tiene la cirugía estética si se abusa de ella o se emplea mal, los cirujanos plásticos cumplen caprichos, extravagancias, repiten operaciones, inclusive sugieren. Recuerdo ahora la frase de un conocido cirujano plástico de Torreón: “No hay parte del cuerpo que no tenga alternativa”. Bajo ese mercantilismo todo es posible, siempre y cuando haya dinero.

Hay mujeres jóvenes, de no más de 35 o inclusive 30 años, que han acumulado hasta 10 intervenciones de cirugía estética, ya sea porque sus parejas se lo piden y se lo financian, o por iniciativa propia, en una obsesión que tiene trasfondos de problemas psicológicos, que deberían ser atendidos por un psicólogo, no por un cirujano.

Pero la moda que están imponiendo las redes sociales para las mujeres, es la de tener senos enormes, cintura brevísima, caderas voluminosas, nalgas muy prominentes, labios abultados, pestañas enormes, nariz pequeña y afilada y cabelleras abundantes y ensortijadas, como las de una diosa mitológica, el problema es que el uso y el abuso de la cirugía estética tiene consecuencias.

LOS RIESGOS PARA LA SALUD

El cirujano plástico Dr. Alfredo Fernández Blanco, un experto muy reconocido en cirugía de mamas, además un pionero en las llamadas cirugías secundarias o de las secuelas, con más de 30 años de experiencia y miles de casos de éxito, expone los riesgos del mal uso y el abuso de la cirugía estética. 

El abuso de las cirugías estéticas tiene consecuencias irreparables sobre la piel, músculos y cartílagos.

El mejor ejemplo es el de Michael Jackson, lo podemos ver en sus fotos con varios parches alrededor de los labios, los que parecen sostener la piel de esa zona.

Los especialistas llaman dismorfofobia al abuso de las cirugías estéticas, un cuadro psiquiátrico que “afecta a personas que constantemente están encontrando defectos en su cara o cuerpo. Son personas que pueden tener 10 o 15 cirugías en distintas partes del cuerpo”.

Esta patología es frecuente en las mujeres, aunque los hombres también la padecen. En EE.UU. se conocen como “SIMON” -sigla que alude a Single (soltero), Inmature (inmaduro), Male (hombre), Obsesive (obsesivo), Narcisist (narcisista)-, un tipo de paciente que requiere mayor evaluación antes de ir al quirófano.

Hay pacientes que llegan a la consulta con la foto de un famoso al que quieren parecerse, por ejemplo. “Ahí entra el criterio médico para detectar que hay algún trastorno. Pero siempre está la posibilidad de que aparezca un cirujano sin criterio o médicos no especialistas que se dedican a la cirugía plástica”, indican los especialistas.

Los expertos dicen que en estos casos es muy importante la interconsulta con un psicólogo, pues detrás de este cuadro hay problemas severos de autoestima y un manejo inadecuado de las expectativas.
Tantas intervenciones en un mismo punto no provocan sólo un cambio estético. “Cuando existen múltiples cirugías sobre un determinado órgano, los tejidos pierden su vitalidad y cada vez van respondiendo de manera distinta y más compleja”.

La piel pierde textura, elasticidad, brillo y hasta el color. “Una piel que ha sido operada varias veces implica que las capas superiores cada vez se han levantado de los planos más profundos, lo que hace que toda la circulación que llega desde la profundidad sufra”.

A la menor irrigación se suma la pérdida de glándulas sudoríparas, sebáceas y vellosidad, todo lo que contribuye a que la superficie cutánea “pierda vitalidad, tono y elasticidad, con lo que va adquiriendo una textura como de cuero”.

Los médicos precisan que no se debe operar más de dos veces en un mismo lugar. “En general, se hacen pequeños retoques, porque los resultados no van a ser tan óptimos como la primera vez”. Estas nuevas intervenciones pueden no ser cirugías, sino el uso de láser, dermoabrasión u otras técnicas que ayuden a revitalizar la piel.

Cada nuevo procedimiento debe realizarse no antes de un año, para favorecer la cicatrización y dar tiempo a que ceda la inflamación.

El médico tiene el deber ético de explicar a su paciente qué es lo que realmente se puede lograr con una cirugía, sugerir alternativas menos invasivas si es necesario o, incluso, si no se justifica operarlo, decírselo.

Es muy importante la evaluación con cirujanos reconocidos y cualificados.

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