Por: Eugenia Rodríguez
La fortuna de El Chapo se calculó, tras el “juicio del siglo”, en 12 mil 666 millones de dólares, una cantidad que rebasa, incluso, a la fortuna de algunos de los considerados hombres más ricos de México y del mundo por la lista de Forbes en la actualidad.
Gracias a sus actividades delictivas, el Chapo Guzmán logró amasar una gran fortuna. Este delincuente, nacido el cuatro de abril de 1957, en la ranchería de La Tuna, y según expedientes de la entonces Procuraduría General de la República (PGR), hoy Fiscalía General de la República (FGR), fue hijo de padres campesinos. El narcotraficante vivió una infancia rodeado de pobreza y miseria, y no terminó la educación primaria.
A mediados de la década de 1980 fue cuando Guzmán Loera y su compadre Héctor Luis “El Güero” Palma, decidieron formar su propia banda. En ese entonces, El Chapo era colaborador del Cártel de Guadalajara, que era liderado por quien, en ese entonces, era considerado el mayor traficante de drogas en México: Miguel Ángel Félix Gallardo, mejor conocido como “El Jefe de Jefes” o “El Padrino”. Después de una serie de problemas con sus contrincantes, El Chapo acumuló un largo historial en el mundo de la delincuencia que concluyó cuando fue condenado a cadena perpetua. Su vida delictiva se prolongó por casi medio siglo.
La fortuna de El Chapo se calculó, tras el “juicio del siglo”, en 12 mil 666 millones de dólares, una cantidad que rebasa, incluso, a la fortuna de algunos de los considerados hombres más ricos de México y del mundo por la lista de Forbes en la actualidad.
Sin embargo, esa cantidad fue sugerida únicamente por testigos que participaron en el juicio en el que fue condenado el narcotraficante, pero no existen documentos que prueben que Guzmán Loera sea dueño de bienes o cuentas en el banco que respalden que el capo mexicano sea propietario de esa jugosa fortuna.
Un problema de la ineficiencia y omisión del gobierno mexicano es que su Unidad de Inteligencia Financiera es empleada, principalmente, para hostigar a ciertos enemigos políticos del régimen y algunos empresarios, no para investigar las grandes fortunas de los capos del crimen, sobre las cuales si poseen alguna información, pero la mantienen bajo reserva y no es empleada para emprender acciones judiciales, de tal manera que el principal poder de los capos, ya sea libres o detenidos, queda prácticamente intacto.
En años anteriores, incluso el capo de la droga llegó a aparecer en listas de Forbes, como uno de los hombres más ricos del mundo. En 2009, el líder del Cártel de Sinaloa, se posicionó en el lugar 703 en el ranking mundial de millonarios de la revista especializada Forbes, mientras que, a nivel nacional, se posicionó en el lugar siete, y se estimaba que poseía una fortuna de mil millones de dólares.
En 2010, Guzmán Loera volvió a aparecer en el listado de los más ricos de México y el mundo según Forbes, quien lo posicionó en el lugar 906 a nivel mundial, y en la novena posición en México, con la misma fortuna estimada en mil millones de dólares. Esto, más que una información confiable fue un truco publicitario de la revista, cuya estimación de las fortunas de la delincuencia es imposible, con los medios que tiene a su alcance.
Recientemente, con la captura de Ismael “El Mayo” Zambada, quien tenía un imperio criminal y más de cincuenta años en el narcotráfico y otras actividades ilícitas, la fiscalía norteamericana calcula que necesitaría pagar al menos 14 mil millones de dólares para poder resarcir, en parte, el daño que ha causado, pero no se sabe a cuánto asciende su fortuna y el gobierno mexicano ha evitado tocar cualquiera de sus empresas ubicadas en la economía formal, algunas de las cuales son bien conocidas en Sinaloa, aunque estén a nombre de parientes.







