¿Cómo se usó en Coahuila todo el nuevo ingreso del IMSS?

¿Cómo se usó en Coahuila todo el nuevo ingreso del IMSS?

Por: Eugenia Rodríguez 

Las deficiencias en el servicio, la falta de equipamiento y en general la capacidad de atención, desde la simple consulta hasta la medicina de especialidad, siguen siendo las mismas de 2018 y, en varios aspectos, han empeorado.

Al cierre del sexenio de AMLO, el pago al IMSS de un trabajador que ya pagó su crédito del INFONAVIT, y está registrado con dos salarios mínimos, ha alcanzado, en mes non, 3 mil 135 pesos y en mes par 1 mil 210 pesos, a lo que hay que sumar mensualmente el Impuesto Sobre Nóminas, que es de 247 pesos, lo cual es, pesos más, pesos menos, más del doble de lo que se pagaba al inicio del sexenio.

Esto significa que los ingresos del IMSS han crecido de una forma proporcional, lo que es un crecimiento enorme, pero el servicio de la institución tiene las mismas o aún peores deficiencias, y también la misma infraestructura.

Para la región lagunera de Coahuila, a lo largo de los últimos seis años, solo se han construido dos obras: La Unidad de Medicina Familiar en el ejido La Joya, y el Hospital Rural IMSS-Bienestar de Matamoros. 

La primera tiene una capacidad de solo 10 nuevos consultorios de atención para medicina de primer nivel, y el segundo tendrá, supuestamente, 30 camas censables de capacidad. Ambas obras a un 70 por ciento de avance a finales de junio de 2024, cuando fueron visitadas por el director general del IMSS, Zoé Robledo.      

Adicionalmente se lleva a cabo una rehabilitación del Hospital General de Zona con Medicina Familiar No.16 de Torreón, donde se está invirtiendo en renovar 21 de los 32 servicios que se ofrecen. 

La Unidad de Medicina Familiar tendrá una inversión de solo 89 millones 360 mil pesos. Es una obra que se inició desde 2017, en el sexenio de Enrique Peña Nieto, se reanudó en este gobierno, pero las obras duraron paradas durante cuatro años.

No existe información oficial actualizada de cual es el monto de la inversión que se ha realizado en la región durante el sexenio que terminó, pero, de acuerdo a los estimados iniciales, que no son los que al final se reportan, apenas excede un poco los 200 millones de pesos, lo que arroja un promedio de tan solo 34 a 35 millones de pesos anuales, para toda la región lagunera de Coahuila.

UN SISTEMA OBSOLETO E INSUFICIENTE

De acuerdo al censo general de 2020, la población de Torreón ascendió a 720,848 habitantes, de los cuales un 54.5% son derechohabientes del IMSS, lo que representa una población derechohabiente de al menos 350 mil personas. Resta toda la población de los otros cuatro municipios. En conjunto la región está ya muy cerca del millón de habitantes.

Para atender esa población se cuenta con una infraestructura que tiene, por lo menos, un atraso de 20 años en servicios de atención del nivel básico hasta el de especialidad.

No obstante, el gran incremento de recursos económicos que se han tenido en los últimos años, las dos únicas dos obras en construcción no podrán ser concluidas a tiempo, lo mismo que la rehabilitación del viejo hospital No.16.

Las deficiencias en el servicio, la falta de equipamiento y en general la capacidad de atención, desde la simple consulta hasta la medicina de especialidad, siguen siendo las mismas de 2018 y, en varios aspectos, han empeorado.

En estos años se ha dado un desabasto de medicamentos, algo que no sucedía en gobiernos anteriores, pero ahora se ha convertido en algo crónico. Hay una mala atención en las farmacias, pero principalmente faltante de medicamentos, varios de ellos de alta especialidad, como los oncológicos, pero también con frecuencia medicamentos mucho más básicos, lo que representa un quebranto económico para las familias, que los tienen que adquirir de manera privada, después de haber hecho colas de horas en las farmacias y de haber ido en repetidas ocasiones.

La consulta de especialistas es todo un problema. Los médicos de medicina familiar o de primer contacto, alargan la cita con los médicos especialistas, pero una vez que dan el pase, se puede tardar la cita hasta dos o tres meses, lo que es sumamente delicado, pues se da como un hecho que si hay necesidad de ver a un especialista el paciente comúnmente tiene un problema delicado de salud. Si ponemos solo como ejemplo las enfermedades cardiovasculares, una espera de tres meses con el especialista es algo crítico, ya no digamos en el caso de la oncología o padecimientos de cáncer, cada vez más frecuentes en la región.

La capacidad actual instalada de servicios de cirugía es otro problema. Es de lo más común esperar meses para poder ser intervenido e incluso, ya internados, muchos pacientes tienen que salir del hospital y esperar una nueva cita, pero hay otros que pueden durar internados hasta un mes en espera de un espacio de quirófano, como ocurre con gran frecuencia en especialidades como la neurología, por padecimientos del cerebro o del sistema nervioso en general.

La corrupción entre médicos especialistas es algo cada vez más frecuente, al lucrar con los pacientes que no pueden tener acceso a una cirugía o a un determinado tratamiento, lo que aprovecha el médico especialista para ofrecer sus servicios privados, lo que es un gran negocio, que daña severamente la economía de muchas familias.

Para dar una idea del nivel de deterioro de las instalaciones y de la eficiencia de la infraestructura del IMSS en la región, en este año de 2024, que ha sido especialmente caluroso, la llamada Torre de Especialidades o clínica 71, se quedó varias semanas sin aire acondicionado, cuando las temperaturas en la región estaban en 40 o más grados centígrados. La incapacidad de respuesta fue un problema hasta para el propio personal del IMSS, habrá que imaginar lo que pasaron los pacientes internados.

LAS MENTIRAS DE ZOÉ ROBLEDO

El 14 de agosto de 2019, en los inicios del gobierno de AMLO, Zoé Robledo el director nacional del IMSS, visitó Coahuila y estableció lo que se suponía era un compromiso.

Anunció que se invertirían 8 mil 360 millones de pesos, lo que permitiría que en Coahuila, considerado en ese momento como el primer lugar a nivel nacional en formalidad laboral, se pasara de 1,210 camas censables a 2,219 camas censables, es decir habría un aumento de 1,009 camas, para poder tener una cama por cada 1,000 derechohabientes, todo esto dentro  del proyecto 2020-2023, con lo cual tanto Saltillo como Torreón tendrían, cada uno, 260 camas censables más.

San Pedro de las Colonias, Múzquiz y Ramos Arizpe tendrían, cada uno, 144 camas de nueva creación.

Al final del sexenio la “expansión” de la infraestructura del IMSS en la región lagunera ha quedado en 12 camas en el Hospital Rural de Matamoros No.79, que estaba inconcluso todavía en este 2024.

¿Cómo se puede mentir de esa manera? Es parte del sexenio de AMLO: mentir y crear una realidad ficticia que solo existe en los discursos oficiales.

En febrero de 2023, cuando ya eran evidentes las mentiras de Zoé Robledo, visitó Torreón la Directora de Prestaciones Médicas del IMSS a nivel nacional y declaró que la torre de especialidades No.71 tendría 50 nuevas camas, pero fue una declaración confusa pues se hablaba de “desocupar” camas, no de crear. La torre de especialidades tiene 120 camas censables, las mismas que sigue teniendo en este 2024 al cierre del sexenio.

¿Dónde está entonces toda la nueva recaudación que ha ingresado el IMSS con el aumento a los salarios mínimos y, en consecuencia, el aumento de las cotizaciones que pagan patrones y trabajadores?

Coahuila sigue estando entre los tres estados a nivel nacional con mayor formalidad laboral, lo que implica un crecimiento constante de derechohabientes, pero también un incremento de aportaciones que le colocan, proporcionalmente, como uno de los estados del país que más aporta al IMSS.

En su sexto y último informe, AMLO afirmó, con un cinismo y un espíritu de provocación indignante, que el sistema de salud de México no es igual que el de Dinamarca: ¡es mejor!, lo que fue obviamente motivo de una crítica generalizada a nivel nacional, pero a los dos días, con el mismo cinismo y sorna declaró que solo lo había dicho “´para dar nota”.

De esta manera se cierra el pésimo desempeño en materia de salud pública durante el gobierno de AMLO, quién dejará un enorme saldo a la nueva presidenta Claudia Sheinbaum, pero también le hereda al director nacional del IMSS, Zoé Robledo, quién, inexplicablemente, repetirá en el cargo para el nuevo gobierno.

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