La burocracia del IMSS: Ineficiente y empoderada

La burocracia del IMSS: Ineficiente y empoderada

Por: Marcela Valles

Las enormes filas y las esperas de hasta cinco o más horas evidencian que el IMSS está rebasado en capacidad de atención, pero además su burocracia es con frecuencia ineficiente y empoderada, con un trato donde no hay ninguna voluntad ni actitud de servicio

“Tiene que venir ella, con muletas o aunque traiga silla de ruedas”

Para la señora Lucia, de 60 años de edad, luchar contra la ineficiencia de la burocracia médica y administrativa del IMSS se ha vuelto un calvario, que parece estar lejos de terminar.

Con una fractura en uno de los dedos de su pie izquierdo, la cual fue causa de una caída en una banqueta intransitable mientras se dirigía a su trabajo, fue atendida inicialmente en la Clínica 66 del IMSS en Torreón el día 2 de junio, donde el médico general la envió con carácter de urgente a la clínica 16 para ser atendida, pero el jefe del Departamento Clínico, del turno vespertino, doctor Oscar Omar Guerrero Serrano, violentando el protocolo establecido, borró con su puño y letra el carácter de urgente y lo paso a ordinario, pasando la cita hasta el 30 de junio, sin importarle que se tratara de una fractura.

La incapacidad que le dieron fue de tan solo 4 días, de los cuales solo cobró uno, por 175 pesos; los otros 3 días no se los pagó el patrón.

Al quinto día regresó a cita y después de discutir con el médico general y hacer una espera de cinco horas, tres de ellas de pie recargada en sus muletas pues no había silla disponible, le extendieron una incapacidad de 21 días, pero se negaron a cambiarle la cita, que se quedó hasta el 30 de junio, lo que le obligó a realizar gastos de medicina particular, debido a los dolores y la inflamación del pie, además de tener que hacer otros gastos, como comprar una bota ortopédica.

El día 30 de junio acudió a la Clínica 16 a las 2 de la tarde, pero había una fila aproximada de 70 personas, por lo que fue atendida hasta la 6 de la tarde. Las cuatro horas de espera las paso de pie, nuevamente no había un sitio donde sentarse, lo que le pasa a la mayoría de los pacientes, quienes acuden por luxaciones, fracturas de diversa índole y lesiones, pero también tienen que esperar horas por una cita, parados la mayoría de ellos.

Una vez en el consultorio del traumatólogo, doña Lucia recibió un trato ríspido, ningún detalle de cortesía o amabilidad. 

El traumatólogo le ordenó una radiografía y la envió al departamento correspondiente, pero ya era tarde y la consulta terminaba a las 7 de la tarde.

Fue el R1, como se denomina a los médicos internos que están cursando una especialidad, quien finalmente realizó un acto de amabilidad. Al conducirla al área de radiología le indicó que iba a ver como la metía de inmediato, para lo cual entró y habló con el radiólogo y, efectivamente, entró de inmediato y le tomaron la radiografía, para alcanzar a regresar con el traumatólogo antes de que este se retirara.

De prisa, el traumatólogo la vio, ordenó que le pusieran una férula, hizo algunos breves comentarios, indicó una nueva incapacidad de 28 días, que es la máxima que se extiende, y se retiró, indicándole al R1 que colocara la férula.

ERRORES POR INEFICIENCIA Y ARROGANCIA

Al día siguiente la señora Lucia, quien no está percibiendo su sueldo por parte del patrón, acudió al banco para cobrar la segunda incapacidad por 21 días, pero la cajera le indicó que el dinero ya estaba liberado, pero los números de la clave del IMSS estaban mal y necesitaba ir a que se los corrigieran para poder cobrar.

Con dolores en su pie, doña Lucia le pidió a un pariente acudir a la Clínica 16, al departamento encargado de las incapacidades, para que le hicieran la corrección, pero el empleado, prepotente, le externó: ”tiene que venir ella personalmente”.

-Pero tiene dolores en su pie y está en muletas, le explicó el pariente.

-Pues en muletas o aunque traiga silla de ruedas tiene que venir ella ¡El que sigue! Gritó, dejando al pariente con la palabra en la boca.

La señora Lucia tuvo que hacer nuevamente una cita en la Clínica 16 y le indicaron que fuera a los cinco días, a las dos de la tarde. Ella llegó desde la 1:30, pero había una fila de decenas de personas, por lo que se dispuso a pasar nuevamente ahí la tarde, pero a las 3 de la tarde el encargado de la ventanilla se asomó e indicó que se había terminado el turno, pues era un turno matutino: le habían dado mal la cita a la señora.

La citaron nuevamente el martes 15 de julio, justo cuando cumplirá un mes y medio sin percibir sueldo y ya ha terminado con sus pocos ahorros. Llegó a la clínica a las 6:30 de la mañana y fue la primera. Cuando se abrió el servicio ya había una fila de cuarenta personas. Fue atendida y le hicieron entrega del formato de pago de su incapacidad.

Las enormes filas y las esperas de hasta cinco o más horas evidencian que el IMSS está rebasado en capacidad de atención, pero además su burocracia es con frecuencia ineficiente y empoderada, con un trato donde no hay ninguna voluntad ni actitud de servicio.

Gran parte de las personas que asisten a solicitar un servicio médico o burocrático se tienen que trasladar desde colonias muy distante, de comunidades rurales e incluso de otras poblaciones de la región, pero pueden no ser atendidas y tienen que regresar, realizando esperas larguísimas y gastos que golpean su modesta economía.

En la opinión de los propios usuarios, el servicio ha empeorado en los últimos años en lugar de mejorar.

Comentarios de Facebook
Facebook
Twitter
LinkedIn

Te podría interesar: