Los mexicanos siguen viendo telenovelas, programas de chismes y futbol

Los mexicanos siguen viendo telenovelas, programas de chismes y futbol

Agencias/Redacción

La última encuesta del Instituto Federal de Telecomunicaciones reveló que el 54% de los mexicanos, la mayoría de ellos de bajos recursos, solo tienen en sus hogares televisión abierta, del total del 91% de los hogares que tienen al menos un televisor en México, porcentaje que se pensaba era mucho menor

La Internet llegó masivamente a mediados de los noventa como una innovación parecida a la radio en los años veinte o la televisión en los cincuenta. La red ha impulsado la evolución del audio y de la imagen por separado, pero la televisión se mantiene como el principal dispositivo para ver televisión abierta en México.

Aunque un porcentaje superior al 90% de la población tiene acceso a un teléfono inteligente, en México, la Encuesta Nacional de Consumo de Contenidos Audiovisuales 2024 del Instituto Federal de Comunicaciones, reveló que el 91% de los hogares tienen un televisor, en su mayoría televisores inteligentes con capacidad de conectarse a internet, capaz de acceder a aplicaciones de streaming, que han evolucionado al punto de insertar la televisión abierta transmitida de manera gratuita sin necesidad de conectarse a una antena con aplicaciones, como Pluto TV y Tubi, pero un poco más de la mitad de quienes tienen un aparato de televisión inteligente, no tienen para pagar un servicio por cable o contratar una aplicación de streaming.

Contra lo que se pudiera pensar, el 54% de los hogares que poseen una televisión siguen viendo los culebrones o telenovelas tradicionales, o bien algunas versiones de origen turco, basadas en temáticas bíblicas, al mismo tiempo que las madres de cierto medio social ven programas de chismes de los “famosos” de la farándula; los hombres ven el fútbol los fines de semana por las tardes y las noches de los sábados y domingos y, en general, la televisión abierta es el principal medio de que disponen para ver las noticias del día.

El contenido de la televisión abierta en México es considerado como de un bajo nivel cultural, orientándose principalmente al entretenimiento frívolo, a ciertos deportes; programas de entretenimiento y publicidad, mucha publicidad, entre ellas muchos productos alimenticios que el gobierno está tratando de que la población los consuma en menor medida, debido a lo nocivo que son para la salud.

AVANZA EL CONTENIDO DE TELEVISIÓN DE PAGA

La encuesta reveló que el 74% de los hogares con un televisor reportó ver contenidos de televisión abierta, principalmente para noticias (59%) y películas (46%). Además, las personas encuestadas por el Instituto Federal de Comunicaciones reportaron ver en promedio 2,3 horas diarias de televisión abierta y 2,9 horas diarias en televisión de paga.

En México el 46% de los hogares tienen contratado televisión de paga. En este apartado, el 39% de quienes cuentan este servicio extra, lo contratan para tener más opciones de contenidos y canales. De estos, las películas y series son de los contenidos más consumidos, con el 61% y el 41%, respectivamente.

En cuanto a los días para ver televisión, la encuesta arrojó que, de lunes a viernes, solo el 1% de los encuestados dijo no ver televisión, mientras que el 52% prefiere ver televisión en la noche. Los fines de semana, los encuestados prefieren las tardes para ver televisión con un 47% de las respuestas.

La televisión sigue siendo el principal dispositivo para el consumo de contenidos de los hogares mexicanos, pero, al menos en el caso de le televisión abierta, que parece gozar de una larga vida, más allá de lo previsto, pero no un proceso de evolución, enfocándose en contenidos efímeros, superficiales, de mero entretenimiento ligero, más que de contenidos que perduren, enseñen y repercutan de una manera positiva en el nivel cultural y educativo de sus televidentes.

LA MAQUINARIA PUBLICITARIA

La televisión abierta mexicana, además de la pobreza cultural y educativa de sus contenidos, es una maquinaria publicitaria donde los principales patrocinadores son los grandes consorcios de comida chatarra, como Bimbo y Sabritas, propiedad de Pepsico, las grandes refresqueras (México es uno de los cinco países del mundo con más consumo de refrescos del mundo y Chiapas, el estado con más pobreza, tiene el récord mundial, con aproximados 821 litros por persona cada año, principalmente Coca-cola).

Increíblemente, los canales de televisión de la empresa Televisa, tienen cortes comerciales de ¡10 minutos!, donde pueden transmitir de 20 hasta 25 comerciales consecutivos, donde desfilan productos como gansitos Marinela, chetos, galletas Gamesa, refrescos de diversas marcas, medicamentos de consumo abierto para algunos padecimientos muy delicados, como el reflujo gastroesofágico, productos chatarras, grandes cadenas de ventas al menudeo, productos de belleza milagro, entre muchas otras cosas, incluida por supuesto la publicidad oficial y de los diferentes partidos políticos.

Así, mientras el gobierno lucha contra el consumo de comida chatarra en las escuelas básicas y tiene serios problemas para atender la pandemia de diabetes mellitus y la hipertensión entre los mexicanos, las televisoras promueven el consumo de todo tipo de productos alimenticios basura.

Noticiosamente, el estado, específicamente el gobierno federal, tienen una fuerte injerencia en los espacios noticiosos, que parecieran ser más abiertos de lo que fueron hace 30 o 40 años, pero que de fondo tienen una autocensura, por la cual la presidencia de la república, y sus intereses, no son tocados, lo que se ha incrementado aún más en el actual gobierno que comenzó a finales de 2024.

Esta injerencia no es gratuita, pues a cambio de ella las televisoras abiertas, principalmente Televisa, tienen la puerta abierta, ahora más, al haber desaparecido el Instituto Federal de Telecomunicaciones.

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