¿Son inútiles las cámaras empresariales en La Laguna?

¿Son inútiles las cámaras empresariales en La Laguna?

Por: Gerardo Lozano

Todavía en los años ochenta y noventa del siglo pasado los organismos empresariales eran tomados en cuenta por los gobiernos municipales y estatal. Las voces de los presidentes de las cámaras tenían alguna importancia para las decisiones gubernamentales, pero la politiquería, los intereses de unos pocos y una posición anodina ante los grandes problemas de la ciudad, los han ido relegando cada vez más

En la segunda semana de marzo de este 2025 se ha dado el rompimiento de tres organismos empresariales con el llamado Consejo Coordinador Empresarial, CCE. Se retiraron la CANACOTO, la CANACINTRA y la CNAIC, que representan, respectivamente, a los comerciantes, los empresarios de la industria de la transformación y los empresarios de la construcción ¿Pero tiene alguna importancia tal rompimiento? ¿Tienen algún tipo de importancia las cámaras u organismos empresariales? Los hechos muestran que estos organismos, creados por iniciativa del propio gobierno en la primera mitad del siglo pasado, tienen hoy una importancia muy relativa y se han vuelto reducto de politiquerías y de intereses personales de ciertos pequeños grupos de empresarios.

Todavía en los años ochenta y noventa del siglo pasado los organismos empresariales eran tomados en cuenta por los gobiernos municipales y estatal. Las voces de los presidentes de las cámaras tenían alguna importancia para las decisiones gubernamentales, pero la politiquería, los intereses de unos pocos y una posición anodina ante los grandes problemas de la ciudad, los han ido relegando cada vez más. 

Los dirigentes dicen que afilian miles de comerciantes y empresarios, pero en la práctica no son sino pequeñas camarillas de empresarios a quienes gusta “la grilla”. Se han convertido más en clubes sociales que en verdaderos representantes de los intereses y la problemática que enfrentan los sectores económicos que dicen representar.

La CANACOTO, que dice representar a miles de afiliados, y de ser así, es un negocio, pues a un negocio chico, con un solo empleado, le cobra 1,500 pesos como cuota de afiliación anual, más otros 100 pesos por un servicio denominado Sistema de Información Empresarial Mexicano. A cambio, todo lo que ofrece son algunos cursos de capacitación, a los que concurren un número muy limitado de afiliados. Y eso es todo ¿Qué hacen con todo ese dinero que ingresan año tras año? Solo una parte de la camarilla que maneja el organismo sabe.

El sector comercial es muy amplio en Torreón y tiene muchos y muy diversos problemas, pero la CANACOTO no está involucrada en esa problemática, mucho menos tiene una participación articulada, clara y contundente.

Solo pongamos un ejemplo. El gobierno municipal le cobra a todos los ciudadanos, indexado indebidamente al cobro del impuesto predial, un impuesto para el mantenimiento del Centro Histórico, lo que representa una cantidad considerable de recursos, pero hasta ahora casi todos los gobiernos municipales no tienen cuentas claras en la aplicación de tales recursos, incluso algunos de ellos han tenido desvíos o manejos turbios.

Gran parte de la vida urbana del Centro Histórico gira en torno al comercio, pero esta zona de la ciudad cada vez está en peores condiciones, y los dirigentes de la CANACOTO no dicen nada, por lo menos nada que sea de importancia y trascienda.

El llamado Paseo Morelos, una obra en la que se realizó una muy importante inversión de recursos públicos, ha sido, hasta ahora, el proyecto más ambicioso para impulsar la reactivación del Centro Histórico, y su éxito dependía de la inversión de los comerciantes para establecer nuevos negocios, lo que nunca ha sucedido. Todo lo que se estableció fueron antros, y en las dos primeras cuadras, en el resto de las cuadras lejos de crecer el comercio se deprimió aún más y hoy lucen desiertas, con una gran cantidad de fincas vacías, abandonadas o en renta.

La CANACOTO nunca fue propositiva; nunca se involucró en apoyar el proyecto para que este tuviera éxito.

Hace ya mucho tiempo que la CANACOTO se ha prestado al manoseo político, una prueba reciente de ello es que el anterior presidente de la misma se convirtió en síndico de mayoría del ayuntamiento y ahora se ha seguido como regidor del actual gobierno, cuando los organismos empresariales deben ser, en principio, completamente independientes de los tres niveles de gobierno.

AJENOS A LOS PROBLEMAS

Tanto la CANACOTO como la CANACINTRA, se mantienen indiferentes a problemas críticos de la ciudad que están afectando a sus agremiados y a todos los empresarios y comerciantes de la ciudad.

Un caso realmente lamentable es el del transporte público de pasajeros. Torreón tiene uno de los peores servicios públicos de pasajeros del país, lo que afecta severamente tanto a los trabajadores y empleados industriales como a los consumidores.

El gremio camionero no ha sido tocado en sus mezquinos intereses desde hace, por lo menos, cincuenta años. Hay rutas viejísimas, por lo tanto ya obsoletas, autobuses obsoletos o muy obsoletos, cuando debería haber disposiciones legales para que los modelos tuvieran un determinado número de años de servicio. Las condiciones en las que se transportan obreros, empleados y consumidores que carecen de automóvil son infames, sobre todo en el periodo de calor, que es larguísimo en la región y cada vez está peor.

Urge una verdadera reestructura del transporte por lo menos desde hace 25 años, pero pasa un gobierno tras otro y todo sigue igual, y los organismos empresariales, que deben de tener un gran interés en el problema, porque les afecta de manera directa, se mantienen callados, tibios, cuando no completamente indiferentes.

Si eso pasa con lo que les afecta directamente, ya se podrá deducir su actitud en otros problemas de la ciudad, como los servicios públicos en general.

SOLAPANDO LA CORRUPCIÓN

La Cámara Nacional de la Industria de la Construcción, CNIC, se ha convertido en una camarilla de empresarios del ramo que usa sus relaciones para tratar de obtener algún contrato de obra pública, donde ordinariamente el constructor se reporta con “el diezmo” para el funcionario público que asigna el contrato.

Ante el problema de las empresas “fantasma”, que se han vuelto un corrupto negocio de los funcionarios públicos y sus parientes y allegados, la CNIC no dice absolutamente nada, porque gustosos pagarían “el diezmo” para que se les asignen los contratos de obras públicas.

Como dentro del gremio casi todos se conocen, ellos están perfectamente enterados de la corrupción que se presenta en las áreas de obras públicas, pero lejos de estar en contra de ella, lo que quieren es estar dentro del reparto.

En la reciente reforma a la Ley del INFONAVIT, que es un asunto extremadamente delicado, por el cual el gobierno federal tomará los recursos de los trabajadores, construyendo vivienda de manera masiva a nivel nacional, por medio de lo que será una gigantesca empresa de la construcción que, con la eliminación de la transparencia gubernamental y la rendición de cuentas, pueden darse niveles de corrupción escandalosos, la CNIC no ha fijado postura. Ni en el desplazamiento de los propios trabajadores y patrones ni en el manejo de este estratégico organismo, que administra dinero privado, no público.

Al meterse como constructor de vivienda, algo en lo que ya ha fracasado anteriormente, el gobierno federal está desplazando a miles de empresas de la construcción dedicadas a la vivienda de interés social. 

Es posible que se dé la subcontratación, pero habrá que ver bajo qué condiciones y con qué niveles de eficiencia, partiendo de que el nuevo director de INFONAVIT, Octavio Oropeza Romero, es un ingeniero agrónomo que ha dejado en una escandalosa quiebra a la paraestatal PEMEX, que se ha vuelto la petrolera más endeudada del mundo, y ahora, por la protección de AMLO, ha sido colocado en otra institución que desconoce por completo.

¿Para qué sirven entonces las cámaras u organismos empresariales? En apariencia para muy poco o para nada, o tal vez sí: para los empresarios a quienes les gusta invertir parte de su tiempo en socializar, pero si se trata de clubes sociales, mejor están los Rotarios, que son bastante honestos en su función social y no engañan a nadie, mucho menos le sacan dinero por estar afiliados sin rendirle cuentas a nadie.

Si ciertas cámaras se salen del Consejo Coordinador Empresarial, no tiene importancia alguna, pues es difícil de encontrar a quien le interese el asunto.

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