Las salas de cine están en peligro de extinción 

Las salas de cine están en peligro de extinción 

Por: Eugenia Rodríguez

La competencia que enfrentan las salas de cine tradicionales es muy atractiva, mucho más económica y con una variedad mucho más amplia: las plataformas de streaming, que ofrece la televisión de paga, por cuotas mensuales que son muy accesibles.

¿Cómo hacen para sobrevivir las empresas Cinemex y Cinépolis? Es muy difícil explicarlo, pues la afluencia de asistentes a las salas tradicionales de cine ha disminuido de una manera drástica, inclusive ya antes de la pandemia de Covid-19, que agudizó severamente el problema, del cual no parecen haberse recuperado.

En estos complejos, que tienen de 10 a 12 salas cada uno, el número de asistentes por función suele ser bajísimo; difícilmente superior a las 10 personas.

Aunque hay de 10 a 12 salas y pueden darse diariamente un promedio de 30 funciones, la asistencia es mínima en ciertos horarios y la mayoría de los días de la semana.

Es innegable que la producción cinematográfica norteamericana y mundial pasa por uno de sus peores momentos. La mayoría de las películas que se ofrecen son de bajo presupuesto, y el porcentaje más alto está enfocado a películas de terror para un público adolescente o películas infantiles de diseño digital.

Es ya algo raro que exista un buen estreno, lo que se debe de entender como una película de calidad, que atraiga a un público amplio.

Esto se refleja inclusive en las instalaciones. Cinemex en especial tiene salas con butacas en mal estado; viejas, sin mantenimiento e incómodas.

Si las instalaciones están deterioradas y la oferta cinematográfica es muy pobre, las dulcerías se han vuelto muy caras. Una caja de palomitas tradicionales cuesta más que la entrada a la función. Una familia de cuatro miembros, con dos adultos y dos niños, puede requerir gastar, si pasan por la dulcería, de  600 hasta 800 pesos, lo que está fuera de las posibilidades de los sectores de clase popular.

Ir a una sala de cine tradicional es entonces costoso y el espectáculo de mala calidad, pero además las instalaciones se han ido deteriorando cada vez más, lo que es explicable por la falta de rentabilidad.

El complejo de Citicinemas, que es más nuevo en su construcción, tiene menos deterioro en sus instalaciones, pero igualmente la afluencia de clientela es muy, muy baja, lo que hace difícil explicar cómo es que siguen operando, aun cuando lo hagan con una plantilla de personal apenas indispensable.

Los complejos de Cinépolis, ubicados en malls, son los que mejor parecen estar librando la situación, con una mayor afluencia de clientes que son, en su mayoría, de clase media y media alta, pero la mala oferta cinematográfica es semejante a la de Cinemex y Citicinemas, por lo que está muy lejos de la rentabilidad que tenían hace 10 o 15 años.

La competencia que enfrentan las salas de cine tradicionales es muy atractiva, mucho más económica y con una variedad mucho más amplia: las plataformas de streaming, que ofrece la televisión de paga, por cuotas mensuales que son muy accesibles.

Netflix, la plataforma más importante, tiene un costo mensual de tan solo 249 pesos el Plan Estándar y 329 pesos el Plan Premiun, mucho menos de lo que tiene que gastar una pareja por una sola ida al cine, si se incluyen las palomitas y los refrescos.

Estas plataformas tienen muchas ventajas sobre las salas tradicionales, además del costo.

Entre las ventajas se encuentra la comodidad del hogar; la oferta de películas, series y documentales; la flexibilidad de los horarios, que permite programar el televisor a la hora que se desee y por el tiempo que se quiera.

Si bien es cierto que una gran parte de las películas que se ofrecen no son nuevas, cada vez hay más producciones que son realizadas exclusivamente para estas plataformas, y las películas que hoy están en las salas de cine pronto llegarán a las plataformas.

La producción de series, que pueden ser miniseries de 8 o 10 capítulos o series muy largas que abarcan varias temporadas, son, una parte, de regular calidad, pero un porcentaje son de una calidad que va de lo bueno a lo excelente. 

Algo muy llamativo es que estas series se están produciendo en diferentes países del mundo y van especialmente a las plataformas, lo que no limita a lo que se produzca en los Estados Unidos.

La serie tiene, por su extensión, una narrativa mucho más larga y compleja, que se puede ir viendo por capítulos, los que se quieran, algo que es bastante cómodo y atractivo.

De seguir la tendencia que se está imponiendo hoy, las salas tradicionales de cine estarán en extinción. Tal vez soporten algunos años más con bajos rendimientos, pero esto no se puede prolongar por mucho tiempo. Cinemex y Citicinemas pueden verse obligados a cerrar en un plazo no muy largo si las cosas siguen como hasta ahora o empeoran.

La televisión de paga, no la abierta, se han apoderado del espectáculo cinematográfico y han cambiado por completo el mercado. Esa es la nueva tendencia del entretenimiento de paga y tiene todos los recursos para quedarse con la mayor parte del mercado, dejando a la industria cinematográfica tradicional una parte muy pequeña del pastel, apenas suficiente para la sobrevivencia, en el mejor de los casos.

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