Agencias/La Redacción
En el último año los intereses y comisiones de la deuda pública fueron de 1.023 billones de pesos, lo que implicó un gasto diario de 3,516.7 millones de pesos.
La deuda pública de México creció en más de un billón 150 mil millones de pesos en el año reciente. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público informó que al cierre de abril los pasivos totales del país llegaron a 18 billones 680 mil 848 millones de pesos y representan la mitad de la economía del país.
Este resultado refleja un aumento promedio de 3 mil 152.7 millones de pesos por día de abril de 2025 a igual mes de 2026, muestran los informes de la dependencia. Justo en mayo, dos de las principales calificadoras de riesgo crediticio degradaron la calificación o perspectiva sobre la deuda soberana del país, debido a que consideran que la trayectoria del endeudamiento público no es sostenible.
En 2018, al inicio del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la deuda pública se ubicaba en 10.5 billones de pesos. El nuevo presidente se comprometió a impulsar el crecimiento del país sin generar endeudamiento. Siete años después la deuda casi se ha duplicado.
Lo más preocupante es que esta deuda puede seguir aumentando en el mediano plazo, con la misma proporción de un poco más de un billón de pesos por año. De ser así, el actual gobierno de Claudia Sheinbaum puede incrementar la deuda hasta un promedio de 23 billones de pesos.
En el último año los intereses y comisiones de la deuda pública fueron de 1.023 billones de pesos, lo que implicó un gasto diario de 3,516.7 millones de pesos.
El gasto de la deuda es superior al gasto anual en todos los programas del bienestar que maneja el gobierno de Claudia Sheinbaum.
La Secretaría de Hacienda ha manifestado que la deuda de México tiene un “nivel moderado frente a otras economías emergentes y de América Latina”.
Como consecuencia “este resultado refleja una gestión fiscal responsable, un manejo prudente de la deuda y el avance en la trayectoria de consolidación fiscal”.
Pero las calificadoras internacionales tienen un punto de vista diferente al de la Secretaría de Hacienda.
Standard & Poor’s (S&P) ratificó la calificación de la deuda soberana de México en BBB, lo que implica grado de inversión, pero cambió la perspectiva a negativa, lo que podría dar lugar a una rebaja en los próximos 24 meses.
“El lento crecimiento económico de México, las restricciones presupuestarias y la materialización de pasivos contingentes podrían dar lugar a una consolidación fiscal muy gradual y a un aumento moderado de la deuda pública”, expuso S&P; mientras, Moody’s, que redujo la calificación soberana del país para dejarla a un grado de nivel especulativo, comentó que su decisión refleja el “debilitamiento sostenido de la fortaleza fiscal que se aceleró en 2024”, y que se prevé que continúe en el mediano plazo.

Hacienda argumenta que el crecimiento anual que tuvo el Sistema Histórico de Requerimientos Financieros del Sector Público hasta abril, de 2 por ciento, es el más bajo en los tres años recientes.
El problema es que la disminución es muy pequeña en relación a la proporción del SHRFSP, lo que es un punto de vista muy diferente al de las calificadoras internacionales.
Hacienda respalda el manejo de las finanzas del actual gobierno, pero los especialistas difieren, especialmente ahora que el propio Banxico ha recortado la expectativa de crecimiento económico de 2026, ubicándola en un 1%, que es demasiado bajo para lograr una adecuada recaudación y sostener el nivel del gasto público.
Confirmando con otros términos la apreciación de las calificadoras, Hacienda expone:
“Los balances fiscales mostraron resultados favorables respecto al programa”. El déficit público se redujo 1.8 por ciento en ese periodo, al pasar de 181.8 mil millones de pesos a 178.5 mil millones de pesos al paso de un año.
Esto es lo que sería “Una consolidación fiscal muy gradual”, es decir muy pequeña en proporción a los requerimientos de gasto del gobierno de Claudia Sheinbaum, solo dicho en otros términos.



