Gobernantes y enfermedad: Román Alberto, Armando Guadiana, Rubén Moreira

Gobernantes y enfermedad: Román Alberto, Armando Guadiana, Rubén Moreira

Por: Rodrigo Tejeda

La reflexión obligada es ¿Qué debe de hacer un gobernante que enfrenta una enfermedad grave estando en funciones? Se trata de su bienestar personal, pero también se trata del bienestar del gobierno que encabeza. 

La muerte en funciones de presidente municipal de Torreón, Román Alberto Cepeda González, así como otros casos recientes y relevantes de enfermedades graves en personajes políticos de Coahuila, motivan una reflexión en torno a la función pública; el desempeño de la función de gobierno y la salud privada del gobernante, que pasa a ser de interés general por razones de sentido común, pues no se trata de ciudadanos ordinarios.

Román Alberto Cepeda González fue diagnosticado de cáncer durante su campaña electoral de 2024, donde se reeligió, o apenas unas semanas después y sobrevivió al padecimiento aproximadamente dos años, los mismos que siguió ocupando el cargo de presidente municipal de Torreón.

No era un padecimiento cualquiera sino uno muy grave, que requiere de tratamientos médicos que suelen ser agresivos y tienen efectos secundarios severos, lo que finalmente sucedió.

Una enfermedad grave, potencialmente mortal, puede tener fuertes repercusiones sobre el comportamiento de la persona.

Es un proceso muy delicado desde el punto de vista psicológico, que puede alterar el comportamiento ordinario del enfermo, el cual está sufriendo físicamente pero también está sufriendo mental y emocionalmente.

Solo por hacer una referencia concreta: es muy común que el enfermo de cáncer y de cualquier otro procedimiento grave, lo enfrente con enojo; el conocido ¿Por qué yo?, lo que propicia un conflicto interno existencial, que suele alterar sus relaciones e idiosincrasia. Todo cambia súbitamente, inclusive el mismo sentido de la vida.

Cada persona es diferente, pero lo cierto es que el enfermo enfrenta un sufrimiento físico y emocional y una disminución de sus capacidades en general.

¿Qué pasó con Román Cepeda González? Hubo mucho hermetismo en torno a su enfermedad, inclusive fue negada inicialmente, pero algo que fue imposible ocultar fueron los cambios en su estilo de liderazgo. Su trato se volvió muy difícil; demasiado difícil para la mayoría de quienes formaban su equipo de trabajo, muchos de los cuales inclusive lo evitaban.

Indudablemente hubo un deterioro en la función de gobierno, que se comenzó a sentir mucho más fuerte en este año de 2026.

¿Román Alberto debió renunciar a su cargo para atender en privado su enfermedad? Pudiera parecer una decisión sensata. Hay indicios de que hubo una mejoría sensible durante 2025, pero la enfermedad persistía.

Todavía en su agravamiento y desenlace final, que comienza a principios de mayo de este 2026 y trasciende el 15 del mismo mes, se sigue manejando un gran hermetismo y el propio gobernador, Manolo Jiménez, declara que se encontraba en recuperación en su casa y, desde ahí, se reincorporaría al trabajo, pero solo pudo hacer una breve aparición, vía electrónica, y casi de inmediato se da el desenlace final de su fallecimiento.

Durante los dos años que duró la enfermedad de Román Alberto, tuvo que vivir con una muy dura crítica de algunos políticos de oposición, específicamente de Morena, que la emprendieron, de manera casi personal, en contra de su gobierno, con vistas a las elecciones que acaban de transcurrir de diputados locales, el pasado 7 de junio.

A su fallecimiento las redes sociales mostraron una crueldad preocupante con su persona, que, de la forma que fuera, representaba la investidura de alcalde. Todo eso debió de soportarlo su familia en medio del duelo que estaban enfrentando.

La reflexión obligada es ¿Qué debe de hacer un gobernante que enfrenta una enfermedad grave estando en funciones? Se trata de su bienestar personal, pero también se trata del bienestar del gobierno que encabeza. 

ARMANDO GUADIANA TIJERINA

Armando Guadiana Tijerina ya era un hombre mayor cuando decidió ser candidato de Morena a la gubernatura del estado en 2023; justo cumplía los 77 años de edad y tenía como antecedente un cáncer de próstata.

Guadiana comenzó su campaña por la gubernatura enfermo nuevamente de cáncer de próstata, algo que se mantuvo bajo reserva. 

Aunque era una persona de muy buen carácter, fue muy difícil estar en campaña y enfermo de un cáncer al mismo tiempo, lo que lo disminuyó seriamente en su desempeño físico, que se acentuaba debido a su avanzada edad.

Perdió en la elección de junio 4 de 2023, después de que su partido se dividiera por las maniobras de Ricardo Mejía Berdeja, que aumentó su desventaja con respecto al candidato del PRI, quien se encontraba muy bien posicionado.

Pero Armando Guadiana no se fue a descansar a su casa, que era lo que resultaba más sensato, dada su condición, sino que todavía atendió la precampaña de Claudia Sheinbaum por la presidencia de la república, pero se le veía mal, al grado de que ya no podía subir una pequeña escalinata para estar en los estrados, tarea que le encomendaba a su hija Cecilia Guadiana.

Apenas unos meses después, el 26 de diciembre de ese mismo 2023, Armando Guadiana falleció.

Si hubiera sido electo como gobernador no hubiera alcanzado a tomar posesión del cargo, algo que es muy delicado en términos políticos, y nunca ha sucedido en la historia política de Coahuila.

¿Armando Guadiana debió ceder la candidatura a gobernador por Morena sabiendo el padecimiento que enfrentaba? Parece lo más sensato y responsable, pero optó por seguir en campaña y mantenerse en la política hasta sus últimos días.

RUBÉN MOREIRA VALDES

Rubén Moreira Valdés se preparó, durante todo el sexenio de su hermano Humberto, para ser candidato a gobernador del estado, en un hecho de nepotismo inédito en la historia política estatal.

Ya designado candidato inicia campaña en 2011, pero justo entonces es diagnosticado de cáncer de próstata, cuando apenas debía de tener alrededor de 48 años de edad y era un hombre fuerte.

Fue electo, por una votación récord, en junio de 2011 y asumió el cargo en diciembre de ese mismo año, pero sujeto a tratamiento contra el cáncer.

Todo se mantuvo bajo cierta reserva, pero se filtró a los medios, que guardaron discreción al respecto.

Rubén Moreira, quien ya pecaba de arrogancia antes de ser candidato y gobernador, se volvió un gobernante de trato imprevisible; los cambios de estados de ánimo eran frecuentes y podía ser muy iracundo, prepotente, de mal talante.

Duró en tratamiento aproximadamente dos años, durante los cuales ejerció el gobierno estatal y logró sanar para encabezar todo su sexenio y seguir en la vida pública. 

En este caso la enfermedad altera el temperamento de quien gobierna, pero no le impide el desempeño de sus funciones de gobierno, en buena medida porque fue diagnosticado a tiempo y tratado oportunamente, pero de que afectó su comportamiento y estado emocional los afectó, durante al menos dos años de su periodo de seis.

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