Por: Marcela Valles
El problema principal de Morena en Coahuila es una práctica común en la vieja izquierda mexicana: el canibalismo, por el cual las diferentes camarillas o grupos que lo integran se devoran entre sí
Por el origen político de sus principales dirigentes y por ciertas circunstancias muy peculiares, el partido oficial, Morena, no ha podido acceder al poder, salvo en algunas presidencias municipales menores y en cinco diputaciones locales plurinominales, una de las cuales le fue regalada, pero en este 2026 busca reposicionarse para las elecciones del próximo 7 de junio, donde se renuevan las 16 diputaciones locales y las 9 plurinominales ¿Podrá en esta ocasión dejar a un lado sus problemas internos y vencer al PRI en algunos de los distritos?
El problema principal de Morena en Coahuila es una práctica común en la vieja izquierda mexicana: el canibalismo, por el cual las diferentes camarillas o grupos que lo integran se devoran entre sí, por más gestiones y llamados que les haga la dirigencia nacional morenista.
Públicamente todos hablan de unidad, pero al interior del partido se devoran, elección tras elección.
¿Pero de dónde surge este canibalismo tan acendrado?
Las razones son muchas y difíciles de erradicar.
En la pasada elección por la gubernatura Armando Guadiana Tijerina fue saboteado por Ricardo Mejía Berdeja, un ex priista resentido que de pronto volvió a aparecer en Coahuila, bajo la autodenominación de “El Tigre”, financiado principalmente por los hermanos Tania y Antonio “Tony” Flores Guerra, ella entonces alcaldesa de Muzquiz y ambos empresarios del negocio del carbón, anormalmente beneficiados por la CFE.
Armando Guadiana Tijerina, que ya entonces estaba enfermo de gravedad, no hubiera ganado la elección, pero el saboteo de Ricardo Mejía Berdeja, quien se cobija bajo las siglas del PT, lo vino a poner en una situación mucho más desventajosa.
Hoy, Cecilia Guadiana, la hija del excandidato ya fallecido, es senadora de la república, y pareja de Américo Villarreal, el delegado en Coahuila de los programas del bienestar, quienes, por razones obvias, son enemigos políticos de Ricardo Mejía Berdeja, quien está tratando de volver a aparecer por Coahuila, aunque radica en Acapulco, Guerrero.
Tania y Tony Flores Guerrero, la primera bajo un proceso judicial por varios delitos cometidos en su función pública, siguen caminando de la mano de Ricardo Mejía, con lo cual hay aquí ya dos grupos o camarillas enfrentados entre sí, sin reconciliación posible.
Ambos operan en la capital Saltillo, en la región carbonífera y después en todo el estado.

En la región lagunera la situación es más intrincada. Cintia Cuevas, la exdelegada de los programas del bienestar en la región y diputada federal, tiene a su esposo Fernando Hernández como candidato a diputado local por el distrito once. Ellos controlan, a través de la hermana de Cintia Cuevas, la Secretaría de Finanzas del Comité Directivo Estatal de Morena, pero además son los encargados de la estructura operativa del partido.
Ellos manejan su propia campaña, sin depender de ninguna otra instancia del partido. Por el momento han hecho alianza con el otro senador de Morena: Luis Fernando Salazar Fernández, quien tiene su propia estructura y aspira a ser candidato a la presidencia municipal de Torreón en 2027 y posteriormente a la gubernatura del estado.
Pero en el distrito diez hay otra camarilla que se maneja por su cuenta: la de Shamir Fernández, ex priista, quien tiene a su esposa, Pilar de Aguinaga, como candidata a diputada local. Ambos ya han perdido; él la presidencia municipal y ella la diputación local, pero en esta ocasión están gastando una cantidad enorme de recursos económicos, para ganar la elección a la diputación local. Nadie se explica de dónde salen tantos millones de pesos como los que se están gastando y con qué compromisos.
Gane o pierda Pilar de Aguinaga la diputación local, el próximo año de 2027 se estarán enfrentando Luis Fernando Salazar Fernández, expanista, con Shamir Fernández, expriista, por la candidatura a la presidencia municipal de Torreón, pero ambos estarán en un problema si la candidatura es para una mujer, en cuyo caso la candidata más viable es Cintia Cuevas, quien ha hecho un pacto con Luis Fernando Salazar, para apoyarse mutuamente.
Son dos grupos o camarillas con sus recursos propios, con su propia estructura territorial entre los que no cabe la negociación; ambos están obsesionados con hacerse de la presidencia municipal de Torreón, y después buscar la gubernatura.
Junto a ellos Antonio Attolini Murra va por el distrito nueve, pero todo lo hace por su cuenta. Son egos demasiado grandes como para caber todos juntos bajo una misma estructura partidista.
Diego Del Bosque Villarreal, el dirigente estatal, es, con gran frecuencia, un espectador en las pugnas de los diferentes grupos y camarillas. Es rechazado por la senadora Cecilia Guadiana y su pareja, Américo Villarreal, y apoyado por gentes como Luis Fernando Salazar y Antonio Attolini, pero la diputada federal, Cintia Cuevas, quien controla las carteras de finanzas a través de su hermana Nancy Cuevas Sánchez y la de los jóvenes, es independiente a la dirigencia estatal, aunque mantiene una postura menos beligerante.
Los senadores: Cecilia Guadiana y Luis Fernando Salazar, están enfrentados abiertamente, al grado de que Salazar Fernández ha llamado a Cecilia Guadiana como “traidora”.
En medio de esta Torre de Babel, donde cada quien habla su idioma y mueve sus intereses, pensar en disciplina e institucionalidad es algo que se antoja imposible, pero finalmente es la forma en que está compuesto el partido oficial en Coahuila.
Ya sea que ganen o pierdan algunas diputaciones locales, esto no hará sino profundizar la división interna que hoy existe, causa de tanto fracaso.



