Por: Marcela Valles
Si la economía informal crece es porque no hay oportunidades en la economía formal, pero también porque las condiciones para un emprendedor son muy difíciles en México, y además de difíciles riesgosas
Ser emprendedor de un negocio es una de las cosas más difíciles que hay en México y, solo lo supongo, en muchas otras partes del mundo.
Lo primero es que hay que arriesgar todos los ahorros que se hayan logrado reunir por medio del trabajo de muchos años, al que se debe añadir el dinero que muchas veces se tiene que pedir prestado, que tiene un costo, aunque no se haya pedido al banco, porque los bancos muy difícilmente le prestan dinero a un emprendedor.
Lo segundo es que hay que rentar un local, lo que significa contraer un compromiso legal y un gran costo fijo, pues hay que acondicionarlo.
Enseguida hay que darse de alta en Hacienda, lo que se puede convertir en todo un dolor de cabeza, pues en México no existe un programa fiscal para alentar a los emprendedores, pese a toda la demagogia que existe sobre el tema.
Después de hacienda hay que darse de alta ante el gobierno municipal, si se tienen uno o dos empleados, ante el IMSS. Se debe pagar una licencia de funcionamiento y cubrir una serie de requisitos, so pena de ser extorsionado o multado.
Se debe pasar entonces a la compra de los productos que se van a vender, con un gran tino y la disposición de buena fortuna, para que tengan aceptación entre una clientela que en principio sólo es imaginaria.
Entre 2019 y 2023 fracasaron 1.4 millones de negocios en México, no sólo por la pandemia sino por todas las dificultades que representa el emprendimiento.
En contraste, la economía informal sigue creciendo y representa ya el 25.4% del PIB del país, pero el porcentaje podría ser más alto debido a lo difícil que es medir a este sector, que ocupa a más de la mitad de quienes trabajan en México.
Las razones de la informalidad son muchas: no hay pago de impuestos, no hay pago de rentas en la mayoría de los casos, no hay pago del IMSS en buena parte porque los empleados son familia y porque el emprendedor se autoemplea. Los gastos fijos se reducen muy, muy notoriamente, de tal manera que las ganancias son directas. Puede que no sea mucho lo que se gana, pero todo es neto, lo que se supone compensa todas las desventajas que se pueden tener.
En ciudades como Torreón la venta de comida es uno de los negocios informales más extendidos. Hay negocios de comida muy pequeños, como vender tamales y atole por las noches, pero estos son ingresos adicionales para las familias o el ingreso de una mujer y madre de familia que no tiene otras alternativas, pero hay negocios informales de comida muy prósperos, donde las ganancias pueden ser sumamente altas.
Conozco un negocio de venta de barbacoa que está instalado en la calle; que utiliza la banqueta y parte de la calle para instalar mesas y dar el servicio. Tiene tanta o más clientela que un restaurante exitoso y ganancias muy altas. Lo maneja una familia de cuatro miembros, con la ayuda de otros dos parientes, su único pago al estado es una cuota de extorsión a un empleado municipal de plazas y mercados, que acude periódicamente por una “cuota” que dice compartir con “el jefe”. Todos los demás gastos de un negocio establecido se los ahorran.
Si la economía informal crece es porque no hay oportunidades en la economía formal, pero también porque las condiciones para un emprendedor son muy difíciles en México, y además de difíciles riesgosas.







