Por: Marcela Valles
Aún tomando en cuenta que ordinariamente las hortalizas tienen un porcentaje de pérdidas, porque una parte no se puede vender a tiempo y se tiene que desechar, la cadena de distribución de estos productos agrícolas es aberrante.
Gustavo Rodríguez y su familia, compuesta por cuatro hermanos, se han dedicado por tres generaciones a la agricultura en el valle de Villa Juárez, un ecosistema privilegiado en la región lagunera, donde se da bien la flor, que se siembra para el día de muertos, el nogal y sobre todo la horticultura, como el cilantro, brócoli, calabacita, coliflor, lechuga y repollo, entre otros productos, pero tienen un serio problema: la intermediación de los “coyotes” en el mercado de frutas y legumbres, que se quedan, junto con los comerciantes, con la mayor parte de las utilidades y ellos, los pequeños productores ejidales, muchas veces no sacan ni los costos invertidos.
En este invierno sembraron repollo, que se da excelente, pero cuando la cosecha estaba lista “los coyotes”, que son del mismo Villa Juárez, de La Loma y La Goma o bien foráneos, les ofrecían ¡Un peso! Por cada repollo, los que pesaban en promedio de dos y medio hasta tres kilos cada uno de ellos.
“Dicen que los repollos están muy grandes y así no les sirven, pero en los negocios de Torreón y Gómez Palacio lo venden troceado, por kilos o medios kilos, y a nosotros nos quieren pagar un peso por bola, no sale ni lo que le metimos, mejor meter la rastra y no gastar en levantarlos, ya no haya uno que sembrar, todo lo quieren pagar muy bajo, pero ahora sí que se están pasando, imagínese: un peso por un repollo como este”, comenta Gustavo al tiempo que le regala a la reportera un hermoso repollo que pesó un poco más de tres kilos.
“La agricultura es muy sufrida, le mete uno gastos y mucho trabajo y siempre está con el pendiente de que no caiga una helada muy fuerte en esta temporada, o una plaga o que no se de bien la planta, pero la gente, cuando va a comprar su mandado desconoce todo lo que uno tiene que pasar”, añade Gustavo, quien es bajito de estatura, delgado, requemado su rostro por el sol, pero siempre sonriente.

Cuando ya estaba por perder toda la cosecha del repollo, finalmente llegó un comprador de Chihuahua y les ofreció 10 pesos por bola, aproximadamente de 3 pesos a 3 pesos con cincuenta centavos el kilo y pudieron venderlo todo.
Revista de Coahuila se dio a la tarea de investigar el precio del repollo en los diferentes comercios de Torreón, y el manejo de los costos de intermediación es indignante, lo que explica en buena medida la pobreza de los campesinos y la riqueza de los grandes comercios, como las cadenas de supermercados.
En los supermercados Alsuper, una cadena que tiene su matriz en el estado de Chihuahua y que se ha extendido mucho en Torreón, el precio del kilo de repollo se ubica en 37 pesos. Se vende troceado, ordinariamente por kilo.
En los super o tiendas de colonia, como Super Ayala, en la sucursal ubicada en la colonia Roma, el precio del kilo de repollo está en 19 pesos, y se vende en bola o troceado por kilos o medios kilos.
En el Mercado de Abastos, donde se vende al mayoreo, se verificó el precio en el negocio denominado Frutas y Verduras Rodríguez. El precio es de 8 pesos con cincuenta centavos el kilogramo y se vende únicamente en bola al mayoreo, aunque también se puede comprar al menudeo.
El repollo que me regaló Gustavo tendría así un precio de 101 pesos en Alsuper; 57 pesos en Super Ayala y 25.5 pesos al mayoreo en Frutas y Verduras Rodríguez, en el Mercado de Abastos.
Aún tomando en cuenta que ordinariamente las hortalizas tienen un porcentaje de pérdidas, porque una parte no se puede vender a tiempo y se tiene que desechar, la cadena de distribución de estos productos agrícolas es aberrante.
Los “coyotes” poseen camiones propios, primero aseguran la venta del producto a los mayoristas y luego hacen la compra, por lo que solo invierten en los gastos de transportación.
Estos mismos “coyotes” o intermediarios surten a los mercados de mayoristas y a las grandes cadenas de autoservicio, como la mencionada Alsuper o a Soriana.
Los mayoristas, como los bodegueros del Mercado de Abastos ganan muy bien, pero tienen el mejor precio, de acuerdo a lo que se pudo registrar, pero negocios como el Super Ayala o las grandes cadenas comerciales tienen precios desproporcionados.
Considerando pérdidas de hasta un 30%, para hacer un cálculo muy alto, sus ganancias sobre el producto es hasta de 20 veces el precio que se le pago al agricultor.
Aunque no se le menciona, uno de los problemas más graves de la agricultura, en particular para los pequeños productores ejidales, es la cadena de distribución y de especulación del mercado, donde el productor queda en la sobrevivencia o la miseria, mientras que los grandes consorcios comerciales hacen fortunas.
Esto está estrechamente relacionado con el índice de inflación, ya que las hortalizas y verduras, no todas, forman parte de la canasta básica y de la muestra que se emplea para la medición de los índices de inflación en México.







