Por: Gerardo Lozano
La nueva norma, que ya ha sido publicada en el Diario Oficial y está en vigencia a partir de este año de 2026 aplica para alrededor de 2 millones 300 mil burócratas, pues solo un 14.2% de los mismos optó en su momento por el sistema de las Afores
Originada la decisión en el chantaje de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, una organización radical de choque, la presidenta Claudia Sheinbaum, incapaz de enfrentar las amenazas de la coordinadora, modificó la ley de pensiones y jubilaciones para los trabajadores del estado, reduciéndola gradualmente, el retiro a 53 años para las mujeres y 55 años para los hombres, lo que representa un serio problema financiero para el erario público, el que será heredado al próximo gobierno.
La ley que fue modificada tenía una tendencia contraria: incrementar la edad de jubilación para los trabajadores del estado, en lo que era un cálculo sensato de la capacidad financiera del gobierno federal, pues el gasto en jubilaciones y pensiones es uno de los más altos que hoy se enfrentan, pero que irá aumentando gradualmente debido al incremento de las expectativas de vida de la población.
El régimen general de jubilación para los trabajadores del sector privado, que son la gran mayoría, sigue vigente en los 65 años, aunque si se cumplen los requisitos una persona se puede jubilar desde los 60 años, pero con el 75%, que se va incrementando un 5% cada año hasta alcanzar el 100% a los 65 años.
Para los maestros, que representan la nómina más grande del estado, la edad de jubilación era de 56 años para las mujeres, con al menos 30 años de servicio, pero la norma establecía que tendría un ascenso a 57 años para 2026 y 2027, en el caso de los hombres se podían retirar si tenían 59 años, pero ahora se podrán retirar a los 56 y los 58 respectivamente, pero la edad irá disminuyendo hasta 2034, donde será de solo 53 años para las mujeres y 55 años para los hombres, algo que no se da ni en los países de economías desarrolladas y con poblaciones mucho más chicas, o con poblaciones grandes pero con un nivel de riqueza mucho más alto que el de México.

La nueva norma, que ya ha sido publicada en el Diario Oficial y está en vigencia a partir de este año de 2026 aplica para alrededor de 2 millones 300 mil burócratas, pues solo un 14.2% de los mismos optó en su momento por el sistema de las Afores.
Queda de esta manera dividido el país en dos clases: la casta gubernamental, que es una enorme burocracia, con gran frecuencia improductiva, la cual será privilegiada con una muy temprana jubilación, y el resto de todos los empleados y trabajadores del país que están dentro del régimen general, quienes se podrán jubilar hasta los 65 años.
Además del grave problema financiero que representa al mediano plazo la nueva reforma, es de sentido común que una economía en desarrollo no puede establecer jubilaciones a los 53 y 55 años de edad, cuando las personas se encuentran todavía en plenitud de facultades y tienen una expectativa de vida que ronda los 80 años de edad.
Un trabajador que se jubila a los 53 años puede recibir el pago de jubilación hasta por 27 años, y todo ello será con cargo a un erario público que está teniendo un incremento muy débil debido al bajo crecimiento de la economía.
Los errores en la planeación de los sistemas de jubilación están generando ya serios problemas en varias instituciones públicas mexicanas, como la CFE y PEMEX, por citar solo dos ejemplos.
Varios países desarrollados están ajustando sus sistemas de jubilación en el sentido inverso a lo que ha hecho Claudia Sheinbaum: aumentar la edad de retiro de acuerdo a la esperanza de vida de la población y la adecuada administración de las finanzas públicas.

A partir del 2013, países como España comenzaron un ajuste en la edad de jubilación. En 2026, para retirarse con el 100% el requisito es tener 66 años y 10 meses de edad. Para 2027 la edad se incrementará a 67 años, pese a las protestas de algunos sindicatos y agrupaciones obreras, aun tomando en cuenta que la población española es de solo 47 millones, menos de la mitad de la población mexicana.
La esperanza de vida actual en España se estima en 84 años.
Para evitar enfrentar a los grupos de choque de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, que le bloquearon la ciudad de México, amenazaron con sabotear la elección del poder judicial, que de cualquier forma fue fallida, e incluso amenazaron con sabotear el mundial de futbol, el gobierno de Claudia Sheinbaum ha generado un compromiso que es inmanejable al mediano y al largo plazo, en lo que es una gran irresponsabilidad gubernamental.
Los gobiernos de la 4T están gastando el dinero público con criterios políticos y clientelares, no con criterios de estado y con una planeación donde los ingresos reales del sector público se apeguen a las estimaciones de los ingresos esperados, a partir del estado actual de la economía del país, que tuvo un crecimiento sumamente mediocre, de apenas un 0.5% del PIB, en la estimación al día de hoy de las instituciones financieras privadas.
2026 se perfila como un año especialmente difícil, que ha iniciado de la peor manera con la invasión de Donald Trump a Venezuela, lo que tendrá repercusiones en el sector petrolero y en las desastrosas finanzas de PEMEX.
Si el crecimiento de la economía es de casi cero y está muy por debajo del crecimiento de la población, ¿cómo se promulgan reformas que incrementarán el gasto público, solo para complacer a una organización sindical que se comporta de manera gansteril y cuya contención requiere del uso legítimo de la fuerza pública?
Las consecuencias de estas políticas de gasto se reflejaron ya en 2025: la inversión pública cayó un 22.2% en el estimado al tercer trimestre de 2025, y eso afectó a la infraestructura y al empleo de manera directa, e indirecta a los ingresos fiscales, al golpear fuertemente al sector de la construcción.
La falta de recursos que ya enfrenta el gobierno de Claudia Sheinbaum, debido a sus políticas de gasto, está afectando al sector salud y al mismo sector educativo del país, entre otros sectores estratégicos, pero políticamente se debe de satisfacer los compromisos con grupos como la CNTE, que está aprovechando los errores y las debilidades de un gobierno que transita entre la incertidumbre y la debilidad que proviene de sus propias divisiones y conflictos internos.







