Claudia Sheinbaum: tibia y temerosa ante el narco

Claudia Sheinbaum: tibia y temerosa ante el narco

EDITORIAL

Claudia Sheinbaum está atrapada en un dilema: seguir la política omisa y fracasada de su antecesor, que tuvo un costo terrible para el país, o atender a la nueva política norteamericana

Ante las amenazas arancelarias de Donald Trump, condicionadas a la lucha contra el narcotráfico y el control de la migración, Claudia Sheinbaum ha reaccionado con una política tibia y llena de temores para enfrentar el problema de los cárteles mexicanos, lo que podría utilizar el autócrata y perverso mandatario norteamericano para imponer los aranceles, los que causarían un enorme daño a la economía de México y marcarían, de forma muy negativa, todo el gobierno de Sheinbaum.

De fondo Claudia Sheinbaum está atrapada en un dilema: seguir la política omisa y fracasada de su antecesor, que tuvo un costo terrible para el país, o atender a la nueva política norteamericana que se propone, tajantemente, eliminar a los cárteles mexicanos, seis de los cuales ya han sido declarados formalmente como organizaciones terroristas.

Sheinbaum tiene la oportunidad de plantear una estrategia nueva, que asuma lo ineludible: combatir a los cárteles y a todo el crimen organizado, pero evitando caer en los errores de Felipe Calderón y, al mismo tiempo, abriéndole un cauce nuevo y controlado a la cooperación con el gobierno norteamericano, evitando lo que tanto teme: la injerencia norteamericana unilateral, que se puede dar si no hay esa cooperación.

Lejos de actuar con prontitud, de manera enérgica y creativa, proponiendo una negociación con el gobierno de Trump para establecer una estrategia conjunta y fijar reglas claras y acciones eficaces al corto, mediano y largo plazo, Sheinbaum se ha mostrado tibia y titubeante, por momentos errática. 

Es evidente que pretendía aplicar la misma política que AMLO, sólo con algunas ligeras variantes, pero el panorama ha cambiado de manera radical, por lo que está obligada a instrumentar una estrategia a fondo contra los cárteles, de lo contrario su gobierno se verá rebasado y además tendría responsabilidad en el deterioro de las relaciones comerciales con los Estados Unidos, pues ante la disfuncionalidad de Donald Trump, quien ha sembrado la incertidumbre, utilizando los aranceles como un instrumento de intimidación y chantaje, el gobierno mexicano necesita una gran habilidad y contundencia.

Un fuerte golpe mediático hubiera sido una medida muy eficaz en las actuales circunstancias, como la detención de uno o dos exgobernadores y de un capo del más alto nivel, por citar solo un ejemplo, pero lejos de ello el gobierno de Sheinbaum responde a los intentos de chantaje de Ismael “El Mayo” Zambada, a quien torpemente le han dado resonancia y prestado atención, cuando no hay otra alternativa más que dejarlo a su suerte, a menos que tengan miedo de que haga confesiones que pueden dañar drásticamente al morenismo o 4T, pero hasta eso puede ser negociado con el gobierno norteamericano, pues ante la posibilidad de una condena de muerte el capo se vería obligado a guardar silencio.

Utilizar a estas alturas argumentos de soberanía nacional y hasta de derechos humanos en el caso del capo, están fuera de tiempo y de lugar. Pensar en retornarlo a México es ingenuo y hasta

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