La autopista 57 urge, antes que trenes de pasajeros

La autopista 57 urge, antes que trenes de pasajeros

Por: Álvaro González

Hasta ahora, no obstante todas las grandes pérdidas económicas que se tienen, la Cámara Nacional del Transporte de Carga, CANACAR, ha actuado con tibieza, lo mismo que todo el medio empresarial, aunque son los principales usuarios y los principales afectados por la saturación de la autopista 57.

Como coro de guacamayas, para algunos empresarios y los políticos del nuevo gobierno que encabezará Claudia Sheinbaum, los trenes de pasajeros son la prioridad nacional, porque lo ha dicho Andrés Manuel López Obrador, quien está imponiendo el proyecto de gobierno a Sheinbaum Pardo, repitiendo en apariencia errores graves en el establecimiento de prioridades de infraestructura en el país, relegando obras que son realmente esenciales, o, siendo más enfáticos, urgentes para el país.

Este es el caso de la autopista 57 que tiene un trazo ciudad de México-Querétaro-San Luis Potosí-Matehuala-Monterrey-Laredo. Se trata de la vía comercial terrestre más importante del país, que une al centro de México con la frontera más cercana con los Estados Unidos de Norteamérica.

Solo una gran ineptitud, soberbia e ignorancia explican que se gasten en el sur 500 mil millones de pesos en un Tren Maya, que ha quedado por cierto inconcluso y requerirá aún más inversión, y no se le haya puesto un peso a la autopista comercial más importante del país, con todas las graves consecuencias que ello implica, y no se trata de especulaciones: vayamos a los hechos.

El pasado 9 de agosto, alrededor de las 3 de la mañana, se dio un percance entre tres camiones de carga, de los llamados tráileres, y un automóvil, con saldo de un muerto, un herido de gravedad y el bloqueo de ambos carriles de la autopista en su sentido sur-norte.

Los hechos ocurrieron en el kilómetro 36 en el municipio de Dr. Arroyo, a la altura del ejido Escondida de Arzola, en el tramo de Matehuala a San Roberto de Galeana.

Un accidente trágico, ciertamente, pero lo que sigue después del mismo es un desastre para la vialidad y una muestra del atraso y la ineptitud de los gobiernos estatales y el federal.

El accidente ocurrió en territorio del estado de Nuevo León, pero el servicio de emergencia de ambulancia más cercano estaba en Matehuala, pero en Matehuala, a excepción del muy activo crimen organizado nadie se mueve a esas horas, por lo que hubo necesidad de esperar un tiempo larguísimo, casi hasta el amanecer, para que apareciera una ambulancia de la Cruz Roja de Matehuala y trasladara a la persona que estaba herida de gravedad.

Tuvo que amanecer y esperar todavía horas para que apareciera el Servicio Médico Forense y levantara el reporte sobre la persona fallecida y las circunstancias de los hechos. Apareció la Guardia Nacional, que ahora hace las veces de policía federal de caminos, pero con unas cuantas unidades para cubrir tramos larguísimos. Ellos se encargan de levantar el reporte del accidente y de decidir qué hacer con la vialidad.

Las horas seguían transcurriendo. Todavía cerca de las 12:00 del mediodía, los radios de los traileros, que son el servicio de comunicación más eficiente de las carreteras del país, estaban reportando al gremio que no se había movido un solo vehículo y había que esperar varias horas más.

El 90% aproximado de los vehículos que transitan esta autopista de dos carriles de ida y dos de vuelta, son tráileres que transportan todo tipo de mercancías, y la circulación está saturada. Basta que uno de estos vehículos se descomponga y obstruya uno de los carriles para que se formen filas de kilómetros de vehículos parados.

En este caso alrededor de las 4 de la tarde la fila se comenzó a mover lentamente: a razón de un kilómetro de avance por cada 10 o 15 minutos. Pasaron horas antes de alcanzar el lugar del accidente, un poco delante del módulo de Control Sanitario. 

La autopista seguía bloqueada. El más dañado de los camiones, que tenía destrozada toda la cabina y el cuerpo del tractor, no había sido tocado. Solo había una grúa que estaba haciendo la maniobra de cargar un juego de tracción de cuatro llantas. Ya no aparecían los otros dos tráileres ni el vehículo particular, no había personal alguno de la Guardia Nacional, ni equipo alguno de rescate, al grado que había operarios recogiendo pedazos de los vehículos desperdigados sobre el camellón central, empastado por las recientes lluvias, y una camioneta chica con personal de mantenimiento de autopistas.

Se había aprovechado una conexión clausurada entre los dos cuerpos de la autopista, para dividir en dos el cuerpo que viene de norte a sur, abriendo la circulación a un carril para cada sentido. De esta manera se podía avanzar lentamente por otro tramo más, hasta llegar a una  desviación, donde se restablecía la circulación de los dos cuerpos de la autopista.

Eran las 6:30 de la tarde, sin poder comer, sin poder hacer uso de un baño, paralizados entre cientos de tráileres de empresas mexicanas y norteamericanas. El atasque había durado por lo menos 7 horas.

Contándolos cuidadosamente, el atasque de norte a sur, que comenzaba apenas ahí, tenía una extensión de 35 kilómetros. Tomando en cuenta la hora, a todos esos vehículos de carga y particulares les esperaba un atasque de 7 horas, es decir que saldrían de él cerca de las dos de la mañana.

Se pensaría que esto es un acontecimiento excepcional, pero no es así: de los últimos cinco viajes que he realizado a la ciudad de Querétaro, me han tocado tres atasques: uno de siete horas, otro de 4 y media y este de 7 horas. Esta autopista está completamente saturada, desde hace varios años, pero la Secretaría de Comunicaciones y Transportes se dedicó todo el sexenio a atender los proyectos que les indicaba López Obrador, así como ahora se habla de desarrollar un tren de pasajeros de la ciudad de México a Laredo.

NO EXISTEN ESTUDIOS DE LA MOVILIDAD

Esto evidencia que no existen estudios técnicos y un monitoreo permanente del estado de la movilidad en el país, en base al cual se debería de planificar la inversión sexenal, no de las ocurrencias de Andrés Manuel López Obrador.

Pero la autopista 57 no solo está saturada: tiene otros problemas adicionales. A lo largo de toda la vía, por lo menos desde la altura de Saltillo hasta Querétaro, no hay paraderos de descanso y de emergencia; no hay teléfonos de emergencia; no hay servicio de agua; la vigilancia de la Guardia Nacional es mínima y ha desaparecido aquel servicio que se denominaba como Los Ángeles Verdes, por lo que un desperfecto mecánico se convierte en un problema grave por la falta de auxilio, y los tramos son muy largos, de hasta 250 kilómetros.

Los problemas no terminan ahí, el tramo que corresponde al municipio de Matehuala es peligroso por la presencia muy activa del crimen organizado, que roba vehículos particulares, comete secuestros de todo tipo, asalta camiones y roba mercancías, todo ello al amparo de la noche y en ocasiones aún de día.

A través de esta vía terrestre se mueve el transporte de carga de mercancías más importante de todo México, y no existe un sistema de auxilio, como la indispensable disposición de un helicóptero, de personal especializado para actuar en caso de accidentes, que son protagonizados ordinariamente por vehículos de alto tonelaje, no hay servicios de ningún tipo para quienes se desplazan en vehículos particulares y además hay inseguridad, no solo en el tramo de Matehuala, sino también en el de México-Querétaro y en el de Monterrey-Nuevo Laredo. 

Hasta ahora, no obstante todas las grandes pérdidas económicas que se tienen, la Cámara Nacional del Transporte de Carga, CANACAR, ha actuado con tibieza, lo mismo que todo el medio empresarial, aunque son los principales usuarios y los principales afectados por la saturación de la autopista 57.

El sexenio comienza y ahora algunas cámaras de la industria de la construcción, CNIC, así como algunos gobiernos están aplaudiendo la obra de un tren de pasajeros de la ciudad de México a Laredo, ideado por AMLO y propuesto por Claudia Sheinbaum, sin tener un estudio técnico de ninguna naturaleza.

¿Cómo demuestran que una obra de esa naturaleza es prioritaria y es viable? ¿Dónde están los números que soporten el proyecto de la obra para estar ya aplaudiendo su realización?

Mientras se aplaude una obra que no se ha demostrado que sea siquiera necesaria frente al actual servicio de autobuses de pasajeros, la vía terrestre comercial más importante hace por lo menos diez años que está saturada y se ha vuelto obsoleta, pero de darse prioridad a los trenes podría quedar inclusive relegada el próximo sexenio, pues se trata de una obra de gran infraestructura, con una extensión de casi mil kilómetros.

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