Por: Eduardo Rodríguez
Con una inversión que, inicialmente, fue de 15 millones de pesos, pero que terminó en 25 millones de pesos, este paseo tiene la idea de conectar el “Paseo Colón” con “la Plaza Mayor”
Inicialmente los vecinos se opusieron, porque no le encontraban sentido, pero no lo hicieron con suficiente energía, pues finalmente se construyó lo que se denomina como “El Paseo Matamoros”, el cual resultó un derroche absurdo de recursos y una obra por completo innecesaria.
Con la idea de conectar el “Paseo Colón” con “la Plaza Mayor”, pero principalmente para satisfacer un capricho, se construyó el “Paseo Matamoros”, cuando a un lado de este se ubica el “Paseo Morelos”, con una inversión que, inicialmente, fue de 15 millones de pesos, pero que terminó en 25 millones de pesos.
Lo único que se hizo fue eliminar dos carriles de la calle, de la Colón a la Galeana; colocar una cantidad absurda de postes o bolardos (270) en las boca-calles, que fueron estrechadas poniéndole orejas a las banquetas; se hizo una ciclovía que casi nadie utiliza; se cambiaron las instalaciones; se hizo subterráneo todo el cableado, y se colocó mobiliario urbano de metal, pero, en temporada de calor, que es casi todo el año en Torreón, el metal alcanza temperaturas demasiado altas la mayor parte del día, lo que hace a tal material inutilizable, pero ese no es el problema porque a muy poca gente que le interesa utilizarlo.
La principal cuestión es si esta obra era realmente necesaria o, con los 25 millones de pesos que oficialmente se gastaron, se habría podido renovar muchos kilómetros de las banquetas del Centro Histórico de Torreón, por citar un solo ejemplo, o bien se habría podido renovar el pavimento de varias colonias populares que lo tienen en pésimo estado.

En el discurso de inauguración, el entonces alcalde, ya fallecido, Román Alberto Cepeda González, expresó que “el menor valor de la obra es el económico, ya que es el inicio de la recuperación emblemática del Centro Histórico de Torreón”. Sin ningún pudor añadió que era “la primera vez que se hace una obra de este nivel”, lo que muestra, en el mejor de los casos, una pérdida de realidad y un desconocimiento delicado de las circunstancias en que se encuentra el llamado Centro Histórico de Torreón.
Presente en el acto inaugural, el presidente de la CANACO, Mariano Serna Muñoz, manifestó, también sin ningún pudor, que la obra atraería “mayores inversiones y hace un polígono de esparcimiento”, además “es un espacio gastronómico, religioso, cultural y de servicios”.
En el espacio que ahora ocupa el tal paseo, que, como se dijo, va de la calle Colón a la Galeana, se encuentra la Catedral del Carmen, la Taquería La Joya y el Teatro Isauro Martínez. Para los tres ahora es mucho más complicado el acceso, porque le han quitado cuadras de estacionamiento. También hay una modesta funeraria, lo que no le hace un paseo fúnebre.
Inaugurado el 4 de marzo de 2025, hace ya año y medio, hay un solo negocio nuevo, por lo demás la Taquería La Joya, que es un establecimiento de tradición, es la única oferta gastronómica por las noches. El acceso a la Catedral del Carmen se dificultó desde entonces, aunque ya las áreas de estacionamiento eran limitadas, y lo mismo le sucedió al Teatro Isauro Martínez.
La obra es muy poco utilizada toda la semana, con la excepción de los domingos, cuando en las mañanas tiene algo de tráfico peatonal, fuera de ahí la obra ha resultado inútil.
Es penoso que un organismo como la CANACOTO, que es bastante favorecida por el gobierno municipal, se preste a avalar estas obras, mientras guarda absoluto silencio sobre la aplicación del impuesto, que pagan todos los ciudadanos, anexado al cobro del predial de sus casas, para el Mejoramiento del Centro Histórico, el cual, o se pierde en la licuadora del gasto público o se aplica en obras como esta: injustificadas y caras.



