¿Qué pasó con la familia Herrera de Gómez Palacio?

¿Qué pasó con la familia Herrera de Gómez Palacio?

Por: Eduardo Rodríguez

El clan de los Herrera ha perdido a su patriarca, pero también a su sucesor en la segunda generación, a su brazo político y a la tercera generación le ha caído la ley

El 14 de mayo de 2007 era un día agradable en Torreón; un día soleado, caliente, pero agradable. Como era frecuente en un fin de semana, Carlos Herrera Araluce, en compañía de su esposa Vilma Ale, venían de paseo a Torreón, donde habían desayunado en un conocido restaurante y después habían ido de compras a una tienda de ultramarinos, relajados, sin prisas.

Ya de regreso a Gómez Palacio, tomaron, como siempre, el boulevard Constitución, pero al pasar entre las calles Rodríguez y Galeana, de pronto la camioneta Cadillac Escalade en la que viajaban comenzó a recibir una ensordecedora lluvia de balas. El plomo caliente se estrellaba contra el blindaje de nivel cuatro, haciendo estruendo y lanzando esquirlas en todas direcciones.

La camioneta paró en seco, Carlos Herrera iba al volante y su esposa en el asiento del copiloto. Detrás de ellos les seguía una camioneta Durango, con cuatro escoltas, que metieron el frenazo y saltaron al piso, cubriéndose con el mismo vehículo, iniciando un cruce de fuego, donde les iba la vida, tanto al patrón como a ellos.

El comando de sicarios, 12 en total, que habían llegado en varios vehículos, ya estaban en posición cuando llegó la camioneta: era una operación planeada con precisión militar. Los AR-15 y los AK-47 escupían fuego hasta agotar los cargadores, el objetivo: matarlo, al costo que fuera. Había que empezar bien, con contundencia, para que supieran a qué se iban ateniendo.

Las llantas de la Cadillac explotaron y los cristales comenzaron a ceder. Los escoltas hacían lo que podían, pero su capacidad de fuego era muy limitada, uno de ellos fue alcanzado y cayó al pavimento, ya estaba muerto. El blindaje de la Cadillac no soportó más y los cristales se rompieron, una bala alcanzó la mano izquierda de Carlos Herrera, arrancándole tres dedos; otra bala le hirió en la mano derecha y una tercera le rozó la frente, mientras que a su esposa dos balas la alcanzaron en el vientre. 

Ese día alguna deidad poderosa acompañaba a los Herrera. Apenas unos instantes después se escuchó el chillar de las sirenas policiacas, al arribar al lugar un fuerte contingente de agentes policiacos, que abrieron fuego de inmediato.

Cuando finalmente se hizo el silencio, dos sicarios estaban heridos, cinco fueron detenidos y los otros huyeron del lugar a bordo de tres vehículos mientras seguían disparando.

Ese día 14 de mayo de 2007, aproximadamente a la una y media de la tarde se iniciaba una guerra que bañó de sangre a la comarca lagunera. Los Zetas, el cartel más brutal y sanguinario que había existido hasta entonces, enfrentaba al cártel de Sinaloa, a quienes se les identificaba como ‘los chapos’, la organización criminal más importante del país en esos años.

Prodigiosamente Carlos Herrera, junto con su esposa, salvaron la vida, pero esta ya nunca volvería a ser como antes.

La historia de horror que se extendió por los siguientes cinco años es bien conocida por los laguneros.

EL DINERO, LA POLÍTICA Y LO DEMÁS

Tres años antes, en 2004, Carlos Herrera había sido precandidato del PRI a la gubernatura de Durango, la máxima aspiración de su vida, contendía contra Ismael Hernández. Estaba muy optimista, sentía que iba a ganar, pero un poco antes hubo un telefonazo de la ciudad de México donde ordenaban, sin pretextos, parar a Carlos Herrera. Al contar los votos, Ismael Hernández ganó solo por 12, los que eran suficientes.

Ángel Sergio Guerrero Mier, quien era el gobernador y era su amigo, ni las manos metió. A partir de ahí Carlos Herrera terminó resentido con la política, inclusive en sus últimos años manifestó que se arrepentía de haber incursionado en política, pero, contradictoriamente, dejó a su hija Juana Leticia como su sucesora, convirtiéndola en la operadora del clan familiar en el medio político estatal y nacional. Leticia Herrera Ale fue alcaldesa de Gómez Palacio de 2001 a 2004, sucediendo a su padre en el cargo.

La guerra entre los Zetas y el cártel de Sinaloa por la comarca lagunera terminó alrededor de 2012, pero en el estado de Durango se libraba otra batalla entre la célula de los hermanos Cabrera Sarabia contra las demás células que dominaban diferentes territorios. El conflicto se prolongó desde 2008 hasta 2013, imponiéndose los Cabrera, quienes quedaron como el aliado más estratégico de Ismael ‘El Mayo’ Zambada, quien heredó el cártel a su hijo Ismael Zambada, ‘El Mayito Flaco’.

A partir del 2015 los Cabrera, que se manejaban con un perfil bajo, quedaron como los dueños de Durango. A partir de ahí los gobernadores iban a bailar al son que les tocaran, sino se atenían a las consecuencias.

En 2016 pierde por primera vez el PRI y entra José Rosas Aispuro como gobernador, nada menos que el personaje a quien los Herrera habían señalado como el traidor, que les volteó la elección interna por la gubernatura en el 2004.

A los hermanos Cabrera no les gusta la publicidad, y con bastante razón. Hasta hace poco habían manejado un perfil bajo, pero además tienen una habilidosa peculiaridad: ellos mismos se encargan del control a la delincuencia ordinaria, de tal manera que el estado de Durango tiene bajos índices delictivos, especialmente la ciudad de Durango, lo que les permite a los gobernadores presumir su eficiencia.

¿Y que tiene que ver todo esto con la familia Herrera de Gómez Palacio? Pues nada más que de tener todo el poder político en la comarca lagunera de Durango, a través de una amistad y alianza muy estrecha con Ángel Sergio Guerrero Mier, Ismael Hernández Deras les marcó distancia, pero su sucesor, Jorge Herrera Caldera, se volvió su enemigo y las cosas se pusieron feas, con lo cual Morena encontró patrocinio y colocaron a su primera presidenta municipal en Gómez Palacio, en la persona de Marina Vitela.

El 2 de marzo de 2016, a los 80 años de edad, fallece Carlos Herrera Araluce. Con lo cual el clan familiar sufre un golpe irreparable. Leticia Herrera acusó públicamente al gobernador Jorge Herrera de haber precipitado la muerte de su padre, lo que da una idea de cómo estaban las tensiones entre ambos.

Al hacer la reseña luctuosa de Carlos Herrera, el diario regional que fue más explícito, comentó que era uno de los empresarios lecheros más importantes del país, pero también era un importante empresario en los ramos hotelero y restaurantero. Tenía, dijeron, empresas en Coahuila, Nuevo León, Sinaloa, Nayarit, Chihuahua, Guanajuato y Quintana Roo. Les faltaron por lo menos otros cuatro estados y no menos de cinco giros empresariales más.

Lo que ya era leyenda pública: la fortuna era enorme, fabulosa en el imaginario colectivo, pero en términos objetivos si era un multimillonario, el cuánto es algo que no se puede establecer con precisión. 

Después del fallecimiento Ernesto Herrera Ale se confirmó como el presidente del consejo de administración del complejo Chilchota, la empresa emblema de la familia.

Ernesto, el segundo de los hijos del patriarca, después de Leticia, hacía tiempo que se había perfilado como el sucesor. Por supuesto no tenía la talla del padre, pero si su habilidad negociadora y buena capacidad de relaciones, ya manejaba muchos asuntos del enorme conglomerado de empresas.

Ernesto Herrera tuvo dos hijos: Vilma y Ernesto, conocido como el ‘Güino’.

DESPUÉS DEL PATRIARCA

Para 2016 José Rosas Aispuro, que originalmente había sido enemigo, pero quien también consiguió extraños patrocinios, se presentó como candidato a la gubernatura por el PAN, y Leticia Herrera se presentó como precandidata en el PRI, pero le pasó lo mismo que a su padre: la bloquearon, el candidato fue Esteban Villegas, y perdió.

Para compensarla, Leticia Herrera fue designada candidata por segunda vez a la presidencia municipal de Gómez Palacio, y ganó cómodamente, pues lo que le sobraba era con qué hacer campaña.

La relación con Rosas Aispuro no fue fácil, pero no tuvo la animosidad de su antecesor. En 2022 nuevamente Leticia Herrera busca la gubernatura al presentarse como precandidata de la alianza PRI-PAN, pero nuevamente la bloquean y, también nuevamente, la compensan, haciéndola candidata a presidenta municipal por Gómez Palacio. Vuelve a ganar por tercera vez.

Esteban Villegas también gana como gobernador, pero bien pronto comienzan a manifestarse sus compromisos con el nuevo poder del narcotráfico.

En octubre de 2022 ocurre una desgracia inesperada en la familia: Fallece Ernesto Herrera Ale de forma prematura, a los 61 años de edad, de un infarto. Con lo que solo quedan de la segunda generación Leticia y Carlos Manuel.

El golpe fue duro de asimilar para la familia. Leticia, quien ya mostraba un importante deterioro físico, como consecuencia de la edad y de al menos un padecimiento físico, pierde el interés en sus obligaciones como presidenta municipal y sus ausencias se vuelven frecuentes.

Aparece públicamente la figura de Ernesto Herrera Reza, ‘El Güino’, quien es designado como jefe del gabinete del gobierno municipal, y comienza a tomar decisiones e ingerir en los asuntos públicos, muchas veces sin consultar a Leticia Herrera.

A partir del 2024 se comienza a dar un problema serio de seguridad pública en toda la laguna de Durango. Sicarios del crimen organizado, en compañía de miembros del sindicato CATEM, una organización de filiación morenista, dirigida a nivel estatal por Armando Cobián Duarte, alias ‘El Muñeco’, comienzan operaciones delictivas de extorsión, cobro de derechos de piso, amenazas cumplidas y violencia sobre agricultores y ganaderos de todos los niveles socio-económicos.

El problema fue escalando hasta llegar al enfrentamiento de un importante ganadero con los sicarios y la gente de CATEM. El asunto llegó a la violencia, lo que unificó al gremio, que buscó ayuda en las instancias federales y las estatales de Coahuila.

El gabinete de seguridad federal preparó un operativo quirúrgico, de alta precisión, para lo cual, como medida preventiva, le pusieron un cerco a la gente de la subprocuraduría del estado de Durango en La Laguna; lo mismo hicieron con la policía municipal.

El 10 de diciembre de 2025, ya instalado el nuevo gobierno municipal, que había pasado a Morena, fue capturado en la ciudad de Durango Edgar ‘N’, alias ‘El Limones’, quien era nada menos que el jefe regional del cártel de ‘Los Mayitos’, a través de la organización de los hermanos Cabrera. Junto con él fueron detenidos sus principales colaboradores y enviados a la ciudad de México.

Inexplicablemente el operativo no tocó a nadie de la CATEM, no obstante que ‘El Limones’ era Secretario de Organización de la CATEM a nivel estatal. El caso mostraba, nítidamente, la relación entre los narco-políticos de Morena y las organizaciones del crimen organizado.

Armando Cobián Duarte no fue siquiera molestado, ni detenida ninguna de su gente.

En las investigaciones apareció que ‘El Limones’ y Armando Cobián Duarte no solo eran directivos de la CATEM, sino además socios en empresas fantasma que habían firmado contratos con el gobierno municipal, que dirigía Leticia Herrera. Los contratos están debidamente documentados y son, o eran, de acceso público.

Además, Leticia Herrera había permitido que la CATEM se apoderara del sindicato de SIDEAPA, y tratara de apoderarse del sindicato que agrupa a todos los trabajadores de base del ayuntamiento de Gómez Palacio.

Era claro que Leticia Herrera ya no tenía interés en su tercer gobierno y se estaban cometiendo descuidos muy delicados.

Fue entonces que comienza a tener cierto protagonismo Ernesto Herrera Reza, como la aparente cabeza de la tercera generación de la familia.

UNA EXTRAÑA DETENCIÓN

El 2 de julio de 2026, en su discurso de toma de protesta como alcalde interino de Torreón, Miguel Riquelme Solís lanzó una advertencia directa al crimen organizado.

“Torreón no será la puerta de entrada de grupos criminales, ni mucho menos aval de extorsionadores que fingen ser organizaciones gremiales. Aquí se toparán con pared”, expuso.

La advertencia fue directa a la CATEM y a quienes controlan el crimen organizado en Durango.

Apenas un mes después, el 7 de agosto de 2026, se dio un acontecimiento entre extraño e inesperado: fue capturado en la tienda Costco de Torreón Ernesto ‘N’, ‘El Güino’, en un operativo conjunto de la policía municipal, estatal, la Guardia Nacional y el ejército.

Era un viernes cualquiera por la tarde, mientras Ernesto, ‘El Güino’, paseaba por la nueva tienda Costco, ubicada al norte de Torreón, acompañado por un grupo de escoltas ostentando armas de fuego.

La versión oficial es que, mientras ‘El Güino’ recorría los pasillos de la tienda para hacer sus compras, algunos clientes, asustados por el grupo de hombres armados, llamaron a emergencias, lo que motivó una alerta roja, a la que respondieron las fuerzas municipales, estatales, federales y efectivos del ejército mexicano.

Todas las puertas de la tienda fueron aseguradas y el contingente de seguridad, en posición de alerta, se colocó al frente del establecimiento, a esperar que los sujetos armados salieran. No tenían prisa; no había forma de escapar.

Finalmente. el grupo salió, entre ellos Ernesto ‘El Güino’, quien se entregó como los demás, y ahí comenzaron los misterios.

¿Por qué ‘El Güino’ estaba en compañías de otras 17 personas armadas? Como se comentó anteriormente, en el momento de su atentado Carlos Herrera llevaba una escolta de 4 guardias, no más.

En el periodo que estuvieron bajo el asedio de Los Zetas, nadie de los Herrera usaba más de cuatro escoltas ¿Por qué 17? Algo no cuadra en este asunto.

La Fiscalía General del Estado ha dado información a cuenta gotas, pero nadie ha exigido más.

Se desconoce la identidad de esos 17 detenidos, como el tipo de armas que portaban, su lugar de origen, sus características, incluso de qué se le acusa a cada uno de ellos. Ni a la presidenta de la república la custodian 17 escoltas ¿Entonces?

Oficialmente a los detenidos se les acusa de cohecho, amenazas, usurpación de funciones y violencia contra instituciones de seguridad.

El cohecho significa que trataron de sobornar a quienes los detuvieron, después se supone que los amenazaron. Lo de usurpación de funciones se desconoce de qué manera se dio, y lo de violencia contra instituciones de seguridad significa que la aprehensión no fue como la cuentan, a menos que se trate de los pobres guardias de la tienda, si los hay.

No hay acusación de portación ilícita de armas para uso exclusivo del ejército, y se supone que todos iban armados. Nunca ha habido una detención de esas características con tan poca información. Sabemos poco más que nada ¿Por qué?

Lo que sí se sabe es que ‘El Güino’, el único personaje visible de la tercera generación del clan Herrera fue detenido, vinculado a proceso y, después de un mes en la cárcel, excarcelado bajo libertad condicional, portando un brazalete electrónico hasta que termine el proceso y se le dicte sentencia.

¿El mensaje es que se acabó la impunidad para el cacicazgo de los Herrera en la laguna de Durango? Sería la conclusión más lógica, pues antes jamás se les tocaba. 

Lo cierto es que el clan de los Herrera ha perdido a su patriarca, pero también a su sucesor en la segunda generación, que era Ernesto, a su brazo político, que era Leticia y a la tercera generación, en la cual solo destaca ‘El Güino’, le ha caído la ley.

La mayor parte de la tercera generación de los Herrera, que van de los 30 a los 40 años de edad, aproximadamente, se dedica a los negocios, está al margen de los medios de comunicación y manejan un perfil bajo. Todos, salvo ‘El Güino’, están al margen de la política.

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