Luisa María Alcalde o los pequeños monstruos de Morena y la 4T

Luisa María Alcalde o los pequeños monstruos de Morena y la 4T

Por: Marcela Valles

¿Cómo una muchacha tiene los tamaños de prestarse a lanzar una ofensiva contra el periodismo del país y contra medios de comunicación importante, con gran desparpajo y semejantes ínfulas? 

El grupo en el poder está nervioso; ha perdido el control del discurso y de la narrativa política del país y, como respuesta recurre a su tendencia autoritaria y le muestra los dientes a los periodistas, los medios de comunicación y los pocos adversarios políticos. Para ello han proclamado la ley sobre las audiencias y publicado ‘la lista de Sheinbaum’, con la intención de provocar la censura y la autocensura. La sombra del autoritarismo se extiende cada vez más sobre el país.

El 22 de agosto de este 2026, durante la ‘mañanera’, la Consejera Jurídica del Ejecutivo Federal, Luisa María Alcalde Luján, hizo una siniestra presentación, en la cual denunció la existencia de un ‘Ecosistema de Ampliación Digital’, de desinformación, por medio del cual políticos de oposición, pero principalmente periodistas, están dentro de una gigantesca y retorcida red de amplificación digital de información, que se dedica a atacar a la cuarta transformación, que denomina como ‘proyecto’ y, por supuesto, a la presidenta de la república, Claudia Sheinbaum.

El punto central fue la publicación de una lista de muchos de los más importantes periodistas del país y de varios medios de comunicación, que son los generadores de opinión en contra de la 4T y de Claudia Sheinbaum.

Nunca un presidente de la república, incluido a Porfirio Díaz, había publicado una lista negra de los periodistas y medios que supuestamente se dedican a atacarlo. La publicación es, en sí misma, una amenaza del estado a la libertad de expresión, lo mismo que la recién creada ley de derechos de las audiencias, que van a manipular a su antojo.

¿Desde cuándo en una democracia los políticos de oposición no pueden criticar al partido en el poder, y desde cuándo los periodistas no pueden analizar, discutir y cuestionar las decisiones del poder?

Luisa María Alcalde, quien por cierto estaba completamente fuera de sus funciones como Consejera Jurídica, se dedicó a rizar el rizo para afirmar que, a través de una supuesta maquinación organizada en la oscuridad, se cuestiona a la 4T y a la presidenta, convirtiendo la libre opinión en una especie de conspiración, lo que es enfermizo, y, sin ninguna exageración, un comportamiento de corte hitleriano, lo que suena feo, pero tiene fundamento.

Ellos son los iluminados; ellos son México; ellos son el pueblo; ellos son la verdad y la bondad. Quien se oponga y los cuestione está conspirando y es enemigo, así de simple, y así de enfermizo y siniestro.

Realmente el morenismo no es sino un grupo político que, aprovechando la incipiente democracia del país, llegó al poder y quiere perpetuarse en él, para lo cual está dispuesto a hacer lo que sea, como todo grupo que tenga una ideología autoritaria y antidemocrática.

La demagogia solo oculta y manipula, pero los hechos son los que hablan por sí mismos.

LA MODELO PRODIGIO

La crítica cayó de inmediato sobre Luisa María Alcalde, quien salió con la historia de que no había dicho lo que había dicho, lo cual es vergonzoso, cínico.

Hay algo que llama mucho la atención en todo esto, y es el hecho mismo de la existencia de personajes públicos como Luisa María Alcalde ¿Cómo una muchacha tiene los tamaños de prestarse a lanzar una ofensiva contra el periodismo del país y contra medios de comunicación importante, con gran desparpajo y semejantes ínfulas? 

No obstante su edad, estos personajes que ha creado el morenismo transmiten la sensación de prepotencia, de quien tiene poder y este le da el permiso de usarlo de esa manera. Son juniors convertidos en políticos precoces, que ocupan grandes cargos públicos para los cuales carecen de la experiencia y la formación necesaria, lo que genera problemas para manejar el poder, perdiendo proporción de realidad y desatando egos que se convierten en verdaderos monstruos.

Luisa María Alcalde es una hija consentida de papá y de mamá, quien estudió derecho en la UNAM, pero después fue enviada a la Universidad de California en Berkeley. Su padre, un abogado muy exitoso, es rico, y su madre, Bertha Elena Luján Uranga, es amiga personal de AMLO y fue contralora de la ciudad de México en el periodo en que este fue el encargado de gobierno.

Apenas llegó de Estados Unidos, con solo 25 años, fue designada Diputada Federal, por la vía plurinominal, a través de Movimiento Ciudadano, sin ser siquiera militante de este partido.

En su biografía ella anota que participó en las protestas en contra del desafuero de AMLO en 2005, cuando apenas tenía 18 años de edad. Que también estuvo en el movimiento de 2006, cuando AMLO formó un gobierno ‘paralelo’ como protesta de su derrota.

Supongamos que sí estuvo en tales protestas, acompañando a su mamá Bertha Luján, pero fueron unas protestas donde hacían lo que les venía en gana, como bloquear Reforma en la Ciudad de México por meses, pero en gobiernos que no los tocaban ni con el pétalo de una flor, pero ellas se sentían insurgentes por las tardes y en las noches se regresaban a la casona familiar.

Luisa María era la ‘niña bonita’ del movimiento, quien hizo de modelo para la primera publicidad televisiva de Morena.

En 2018, con apenas 31 años de edad, se convierte nada menos que en Secretaría del Trabajo y Previsión Social, cuando nunca en su vida ha litigado realmente. Su madre, por razones que se desconocen, no aceptó formar parte del gobierno de AMLO, pudiendo ser secretaria de estado, pero sí le dejó el lugar a su hija.

El padre de Luisa María es un abogado experto en derecho laboral y sindicalismo, por lo que Luisa María tenía el tutelaje personal de su padre. 

En 2023 AMLO la convierte en Secretaria de Gobernación, a los 36 años. Este cargo es el segundo en importancia dentro del gabinete legal.

En 2024 es designada Presidenta Nacional de Morena, haciendo mancuerna con Andy López Beltrán, ‘el orgullo de mi nepotismo’, con lo cual el partido queda en manos de dos juniors inexpertos, pero ahí si se les nota mucho más el verdor de la precocidad, por lo que tienen que ser cambiados en este año de 2026, por el temor de que fueran incapaces de manejar las elecciones de 2027; un temor bastante bien fundamentado.

    Luisa María pasa entonces a la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal, pero ya, desde la presidencia de Morena, habían comenzado los problemas para manejar el ego desorbitado de una muchacha, que, a los 37 años, ha sido dos veces secretaria de estado y presidenta nacional de Morena, por lo que todo cargo se le hace pequeño para su talento y sus méritos, aunque su principal mérito es el de ser hija de mamá.

Aunque parezca desorbitado, estos muchachos precoces, cuyo ego han ido inflando hasta casi reventar, sueñan con la presidencia de la república, y no se conformarían con menos de una gubernatura, mientras están en la espera de sus sueños presidenciales. Pero hay un pequeño problema: Luisa María nunca, en su todavía corta vida, ha ganado nada por la vía electoral. Todos los cargos que ha tenido han sido producto de las relaciones y las influencias de papá y mamá.

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