Editorial noviembre 2026
Que una jefa de estado se baje al nivel de estar generando intrigas, golpes bajos y hasta chismes, da vergüenza, porque decepciona todas las expectativas que se tenían cuando fue electa
La llegada, por primera vez, de una mujer a la presidencia de la república prometía cambios en el ejercicio del poder. Las mujeres suelen ser mucho más conciliadoras, más honestas y más cuidadosas de las formas, por lo menos eso dicen las encuestas, pero además Claudia Sheinbaum venía con el añadido de ser una mujer educada y con un nivel escolar de doctorado.
Da pena que la presidente utilice sus conferencias mañaneras para jugar con lodo, en juegos sucios y de lo más bajo, en un oficio que ya es de por sí demasiado tortuoso.
Que una jefa de estado se baje al nivel de estar generando intrigas, golpes bajos y hasta chismes, da vergüenza, porque decepciona todas las expectativas que se tenían cuando fue electa.
Ante el lodazal que les ha dejado Guadalupe Taddei en el INE, primero ha intentado desligar a este viscoso personaje de Morena, lo que es imposible, porque ellos la pusieron; ellos le dieron un enorme poder de decisión, y ellos le pusieron en la nómina a no menos de 10 parientes. Ella les correspondió dándoles, ilegalmente, la sobre representación en la Cámara de Diputados, entre otros favores estratégicos.
A la señora Taddei sencillamente la han encontrado chapoteando en el lodo de la corrupción, de manera infraganti y grotesca, donde se puede apreciar un cinismo que rebaza todo lo que habíamos visto hasta ahora, contando al viejo PRI.
Hay videos tan grotescos de ella que se han vuelto un regocijo para la creación de memes, los mismos que quiere prohibir la presidenta.
Para desviar la atención, Sheinbaum está usando el viejo truco de acusar a los dirigentes anteriores del INE, especialmente a Lorenzo Córdova, un funcionario a quien AMLO ordenó hurgarle hasta debajo de las uñas, en busca de algo para deshacerse de él, lo que nunca pudo hacer, ni con él ni con Ciro Murayama.
La presidenta quiere ensuciar del lodo de Taddei a Lorenzo Córdova y a los liberales y conservadores, intrigando, acusando y mintiendo, lo que le pone en un papel completamente impropio de su rango presidencial.
Acusar a Lorenzo Córdova de neoliberal, conservador y pelele de los gobiernos anteriores a AMLO, es una impertinencia. Sheinbaum ha llegado al extremo de meterse con la vida profesional del expresidente del INE, exponiéndose a que le reviren y la expongan a ella, pues eso de que es científica es un cuento, pues ser doctor en grado académico y ser científico pueden ser cosas muy, muy diferentes.
Junto a la familia Córdova, Claudia Sheinbaum es una advenediza de la izquierda mexicana, por decir lo menos.
¿Para qué están los secretarios de estado? ¿Dónde está la Secretaría de Gobernación?
Lo inocultable es que la corrupción ha entrado en Morena y se ha enquistado, a niveles escandalosos. Guadalupe Taddei seguiría cómodamente en su cargo y haciendo millones si la prensa de investigación no la hubiera exhibido, así de cínico.




