García Luna, AMLO y los testigos protegidos en USA

García Luna, AMLO y los testigos protegidos en USA

Por: Eugenia Rodríguez

López Obrador, hombre de rencores y obsesiones, tiene un encono muy particular hacia el expresidente Felipe Calderón, pero a quien no le ha podido poner la mano encima, ni podrá, así que optó por ir contra Gerardo García Luna, para manejar mediáticamente que estaba yendo contra la corrupción de los gobiernos anteriores

Gerardo García Luna, Secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Felipe Calderón, sentenciado culpable por múltiples cargos en una corte de Nueva York, vivió seis años, todo el gobierno de Enrique Peña, en Miami, Florida, donde era un próspero empresario, manteniendo inclusive algunos de sus nexos con altos funcionarios de seguridad tanto del vecino país como de México.

López Obrador, hombre de rencores y obsesiones, tiene un encono muy particular hacia el expresidente Felipe Calderón, pero a quien no le ha podido poner la mano encima, ni podrá, así que optó por ir contra Gerardo García Luna, para manejar mediáticamente que estaba yendo contra la corrupción de los gobiernos anteriores, pero no lo hizo a través de su FGR, caracterizada por la ineptitud, y porque además en apariencia no tenían elementos concretos contra García Luna, así que le pidieron el favor al gobierno norteamericano.

Sorpresivamente, García Luna fue detenido en 2019, acusado de varios cargos graves, entre ellos el más importante de asociación delictuosa.

Tenemos la idea de que el sistema de justicia norteamericano funciona de manera ejemplar, lo cual está muy distante de una compleja realidad. La fiscalía del caso tampoco tenía pruebas contundentes contra el exsecretario, que evidentemente había sido corrupto, pero también había trabajado estrechamente con las agencias norteamericanas.

Se montó entonces un juicio basado en los testimonios orales de un grupo de capos mexicanos, extraditados y juzgados en los EEUU, pero varios de ellos convertidos en “informantes”, a cambio de reducción de condenas, visas de residencia y otros beneficios. En este caso negociaron para delatar y acusar a Gerardo García Luna.

Entre esos nueve figuraron criminales como Edgar Veytia, alias “El Diablo”, Oscar Valencia, alias “El Lobo”, Jesús “El Rey” Zambada, sobrino de “El Mayo” Zambada y Sergio Villarreal “El Grande”, quien fuera operador de Arturo Beltrán Leyva y trabajó durante un tiempo en la Comarca Lagunera, de donde es originario y donde se inició como policía.

En su alegato final, la fiscal Saritha Komatireddy se refirió, textualmente, al jurado con las siguientes palabras:

“No les pido que los testigos les agraden. Son criminales que han cometido actos horribles, pero se necesita a un criminal para conocer a otro”. 

Un modo bastante heterodoxo de incriminar a un muy alto funcionario de seguridad mexicano, por decir lo menos. La fiscalía se fue por el lado fácil para tener un juicio rápido, que duró solo cuatro semanas, y en el cual el jurado necesitó de tan solo 3 días para deliberar y declarar culpable de todos los cargos a García Luna.

Es un hecho que el exfuncionario no es inocente, pero montar un juicio con pruebas mucho más sólidas y contundentes les hubiera llevado años, los que no tenían, pues aquello era una solicitud expresa del gobierno mexicano, que incluso puso una ingenua denuncia para recuperar los bienes de García Luna, tasándolos en cientos de millones de dólares, los cuales no verá nunca, primero porque no es tanto y, segundo, porque el sistema judicial norteamericano siempre regresa una muy pequeña parte de lo que el Departamento del Tesoro recupera.

LAS ACUSACIONES DE “EL GRANDE” CONTRA AMLO

Para abreviar, Gerardo García Luna, acusado por una galería de criminales horribles, como lo dijo la fiscal, fue condenado y está a la espera de la sentencia, que muy probablemente lo dejará en la cárcel por el resto de su vida.

Pero el asunto no termina ahí. La periodista Anabel Hernández, en su exitoso libro “La Historia Secreta” AMLO y el Cártel de Sinaloa, consigna las declaraciones de Sergio Villarreal “El Grande”, tras su detención en 2010, las que replicó en Estados Unidos tras su extradición en 2012, donde afirma que el Cártel de Sinaloa financió a AMLO en 2006, de donde se desprende una investigación de la periodista, que concluye que esto se repitió en 2012, 2018 y 2021.

En las declaraciones originales de Sergio Villarreal, alias “El Grande”, este refiere que a través de Pancho León (Francisco León García), quien era candidato a senador en 2006 por la coalición PRD-PT-Convergencia en el estado de Durango, se acercó a Sergio Villarreal, que representaba a Arturo Beltrán Leyva, uno de los hombres más prominentes entonces del Cártel de Sinaloa, quienes financiarían un evento masivo de cierre de campaña en el lecho seco del río Nazas, realizado el 15 de junio de 2016, con una asistencia de 40 mil personas, el cual está corroborado.

En la versión de “El Grande”, consignada en el libro de Anabel Hernández, al término del evento se realizó una reunión privada en un conocido hotel de Gómez Palacio, del cual refiere el nombre, con la presencia de Pancho León, Andrés Manuel López Obrador y el general Audomaro Martínez Zapata (titular del CNI), donde Sergio Villarreal le entregó a AMLO medio millón de dólares de manera personal. 

Por supuesto que AMLO se apresuró a calificar tales hechos como una infamia, construida con datos de ficción, y lo mismo hizo en su momento la candidata presidencial Claudia Sheinbaum. El libro se ha convertido en un éxito. Ocupa el primer lugar de ventas en México a través de empresas como Amazon.

El problema de fondo es que las declaraciones de Sergio Villarreal citan un contexto concreto, verificable, pues tal evento existió, lo mismo que los personajes, el lugar referido y lo demás sucedió a puerta cerrada, pero declaraciones similares, emitidas por Sergio Villarreal ante una corte en Nueva York, aunque venían de “un criminal que ha cometido actos horribles…” fueron tomadas como válidas y en base a ellas condenaron a García Luna como culpable de cinco cargos sumamente graves.

¿Por qué estas otras declaraciones son infamias y hechos de ficción? Pancho León, poco tiempo después de lo referido, desapareció, junto con su vehículo en alguna parte de la carretera a Monterrey y se dio por desaparecido; jamás se ha vuelto a saber absolutamente nada de él. 

El general Audomaro Martínez Zapata, es amigo personal de AMLO desde su juventud, es originario de Tabasco, y desde el 1ro. de diciembre de 2018 es nada menos que el director del Centro de Inteligencia Nacional (CNI), que sustituyó al CISEN. Es un hombre de absoluta confianza para López Obrador. Hoy tiene 75 años de edad. Fue pedido por AMLO como encargado de su seguridad personal desde la campaña presidencial de 2006.

Sergio Villarreal “El Grande” sigue en poder del sistema judicial norteamericano, pero se desconoce con qué beneficios, a raíz de que declaró en 2023 en contra de Genaro García Luna, pero nunca se ha retractado de sus declaraciones iniciales de 2010 y 2012, las cuales están debidamente documentadas.

La periodista Anabel Hernández ejerce su profesión, no ha recibido ninguna demanda por difamación o daño moral en relación a lo publicado o dicho, y ya prepara su siguiente libro.

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