El resbalón del papa Francisco: “Ya hay mucha mariconería en los seminarios…”

El resbalón del papa Francisco: “Ya hay mucha mariconería en los seminarios…”

Por: Eduardo Rodríguez

La homosexualidad y en general todas las nuevas formas de preferencia sexual no son aceptadas por la doctrina vigente, lo mismo en los curas que en las religiosas.

Durante una reunión de trabajo, mientras se discutía el tema de si se puede dar o no acceso al sacerdocio a personas con preferencias homosexuales, el papa Francisco comentó (la filtración dice que con cierto tono de broma) que “ya hay mucha mariconería en los seminarios”, empleando el término italiano frocciagine, que es un equivalente de la palabra mariconería en español.

Una vez que se dio la filtración, que venía de una reunión privada con la Conferencia Episcopal Italiana (al parecer nunca falta un obispo chismoso), el pontífice ofreció una disculpa por haber usado un término homofóbico, pero esto no le quita interés a lo dicho, pues se entiende que el papa es el hombre más bien informado de lo que sucede al interior de la iglesia católica.

Usó un término que resultó ofensivo al lobby internacional LGBT, que tiene una piel de terciopelo y una capacidad ya extraordinaria de hacer mitote en torno a la más mínima posición considerada como “incorrecta”, venga de quien venga.

El caso es que el problema de la pederastia y de la homosexualidad se ha convertido en un problemón en la iglesia católica. Juan Pablo II tuvo que enfrentar graves escándalos a nivel internacional por la pederastia de sacerdotes, obispos e inclusive un cardenal, así como miles de casos reportados al interior de los seminarios o centros de formación sacerdotal, pero esto ha evitado que se hable menos de los sacerdotes católicos que tienen preferencia homosexual, con todo lo que ello significa en su conducta, porque se trata de un problema viejo, muy viejo, pero tiene algunas décadas que se ha venido multiplicando.

La doctrina oficial de la iglesia sigue sosteniendo el celibato obligatorio de los sacerdotes y monjas. La homosexualidad y en general todas las nuevas formas de preferencia sexual no son aceptadas por la doctrina vigente, lo mismo en los curas que en las religiosas. El celibato implica la castidad absoluta, es decir que también están prohibidas las relaciones heterosexuales.

Pese a ello, muchos sacerdotes mantienen relaciones heterosexuales de forma esporádica y, solo una proporción muy pequeña tienen una pareja fija, lo que parece mucho más saludable que el fenómeno de la pederastia, que es una forma de abuso sexual, un delito contra menores castigado muy severamente por la mayoría de los sistemas judiciales occidentales.

Es llamativo que los problemas de abuso sexual se han presentado básicamente en seminarios y por parte de sacerdotes, pero hasta ahora no ha trascendido que exista algún caso debidamente documentado al interior de los conventos o claustros de religiosas, lo que haría suponer que las religiosas se adaptan mucho mejor a la regla del celibato, o bien los casos son tan esporádicos que pasan desapercibidos, en lo que es un tema que se aborda muy poco.

¿EL PROBLEMA ES DEL CELIBATO?

El celibato de ministros y monjes es una invención, por cierto ya tardía, de la doctrina de la iglesia, en el primer Concilio de Letrán, presidido por el papa Calixto II, y ratificado en el segundo Concilio de Letrán, en 1139, pero no tiene un sustento como tal en la sagradas escrituras, sobre todo en el llamado nuevo testamento, porque en el antiguo se daba por sentada inclusive la poligamia, como algo completamente natural, y otra serie de costumbres sexuales que hoy resultarían escandalosas, no solo a la doctrina de la iglesia sino a la sociedad y cultura occidental contemporánea.

Hay una referencia en la biblia en Corintios 7,9 o más bien en todo el capítulo 7 de la carta de san Pablo a los Corintios, titulado “De las cargas del matrimonio y de las ventajas de la virginidad. Aviso a las viudas”.

Si tiene tiempo léalo, es regocijante, por la mentalidad de la época, pero sobre todo por la mentalidad del llamado apóstol Pablo, todo un personaje en la fundación de la iglesia cristiana, quien gusta muchísimo a las iglesias cristianas de hoy, pero realmente sus escritos son cartas que enviaba a las comunidades que iba fundando, donde les da todo tipo de consejos, muchos de ellos sacados de sus propias reflexiones, de su idiosincrasia y, aunque suene hoy ofensivo, de sus manías y estilo de vida personal. Luego la iglesia convirtió estas cartas en textos sagrados, cuando el propio Pablo muy probablemente tuviera una intención mucho más modesta. De entrada, no fue un apóstol de Cristo, pero la historia es muy larga, e interesante.

En la carta referida, en el capítulo 7 afirma textual: “A la verdad me alegra que fueseis todos tales como yo mismo, esto es, célibes”, pero no lo manda, mucho menos lo exige, inclusive no lo pone como el estado ideal, sencillamente lo recomienda, en caso de que alguien sea célibe como él. San Pedro, que ya era el primer jefe de la iglesia primitiva o si usted le quiere llamar papa, era casado, desde que conoció a Cristo, y murió casado.

¿Por qué entonces la instauración del celibato como obligatorio? La escasa crónica de la época, pues hay que recordar que se está en el periodo histórico de la llamada edad media, en sus escritos los papas León IX y Gregorio VII mencionan sus temores sobre la “degradación moral del clero”. 

Comúnmente se piensa que en la edad media todo era rezar y vivir en la oscuridad cultural; que no pasaba nada y aquello era aburridísimo, pero no hay tal, si pasaba de todo y muchas costumbres escapaban a las enseñanzas de la iglesia. De los escritos de los papas mencionados, se entiende que había problemas con los hábitos o prácticas sexuales de al menos una parte del clero, así que se optó por tomar una decisión sumamente radical: prohibir la sexualidad de los religiosos, los monjes y sólo posteriormente también las monjas.

La prohibición de la sexualidad es contra natura, por lo cual la castidad va contra uno de los instintos y de las funciones más básicas del ser humano. La iglesia había funcionado por más de mil años sin el celibato de sus ministros, pero Calixto II pensó que de esta manera estaba resolviendo un problema, apoyado solo en la autoridad pontificia, porque en la biblia no había nada concreto que sustentara semejante medida.

Es explicable que el acatamiento del celibato se llevara bastante tiempo en ser instaurado en toda la iglesia, y hay elementos muy amplios y bien documentados para afirmar que en el renacimiento (cuatro siglos después del Concilio de Letrán) la iglesia tenía problemas con el celibato, a todos sus niveles, incluidas las jerarquías, además de muchos otros problemas de corrupción, lo que originó la ruptura a través del movimiento protestante y el nacimiento de las iglesias cristianas que, en general, deciden abolir el celibato y sus ministros pueden tener una familia, como cualquier otra persona.

DEFORMACIÓN DE LA CONDUCTA SEXUAL

Para formar a los nuevos sacerdotes la iglesia funda los seminarios, a los cuales ingresan menores de edad, que suelen cursar sus estudios desde la secundaria, la preparatoria, la licenciatura en filosofía y los estudios avanzados de teología.

Son internados de muchachos, todos hombres, instruidos por sacerdotes, viviendo en una comunidad cerrada. Y justo ahí se comienza a presentar un problema serio: la seducción y el abuso sexual por parte de los seminaristas mayores y de los mismos sacerdotes instructores hacia los menores, lo que conocemos como pederastia. 

¿Por qué se da un problema así en una comunidad religiosa? Hay distintas opiniones de especialistas al respecto, pero hay coincidencia en que la formación y las exigencias de la iglesia en torno a la conducta de los sacerdotes se contrapone con un desarrollo sano de la sexualidad, tanto en los jóvenes seminaristas como en los sacerdotes, ya adultos, lo que abona mucho a la aparición de una conducta anómala como lo es el abuso sexual o la pederastia.

Algo que se menciona poco es que también se dan conductas de relaciones homosexuales consentidas, tanto en menores como en adultos, pero todo se mantiene dentro de un mundo de secrecía, donde se puede recurrir, si se desea, al confesionario, donde cualquier comportamiento que se considere como un pecado, es perdonado y queda en absoluto secreto.

Habrá que aclarar que no se trata de conductas generalizadas, como pretenden difundir algunos críticos de la iglesia, pero si son conductas frecuentes y, lo que es más delicado: las denuncias y quejas sobre pederastia fueron ocultadas por la jerarquía eclesiástica por décadas. 

En relación a las conductas homosexuales y heterosexuales de muchos sacerdotes, ordinariamente se manejan “intramuros”, es decir quedan dentro del ámbito eclesiástico.  

En diócesis como la de Torreón se conoce de varios sacerdotes que tienen una preferencia homosexual, quienes ejercen de manera ordinaria su magisterio y están al frente de templos y parroquias. Algunos de ellos son muy conocidos, por la antigüedad que tienen ejerciendo el ministerio ¿Cómo se las arreglan para llevar su vida sexual? Todo transcurre en la sordina, para cuidar la imagen de la investidura que se representa. Solo de vez en cuando estalla un escándalo, sobre pederastia o, aún peor, sobre crímenes de odio por motivos sexuales, pero eso es algo raro, muy esporádico.

Para el Vaticano hacer modificaciones a la regla del celibato es un problema demasiado grande, por lo que es muy difícil que se den cambios al respecto, pero si hay presiones muy intensas para resolver al menos el problema de la pederastia al interior de los seminarios, y en la vida privada de los sacerdotes y monjas.

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